“En Guadalajara fue… caminamos por la Juárez, rumbo al cine variedades, vimos bicis vimos motos y en la calle muchos jotos”. El personal.
La noche de ayer miércoles se llevo acabo el paseo bicicletero número 16 con una asistencia de 100 ciclistas, que entusiasmados pedalearon sobre calles oscuras que fueron iluminadas por un contingente alegre y ruidoso, sacando a su paso la curiosidad a los habitantes por donde iba pasando el rodar de muchas bicicletas y sus luces brillar, como pequeñas luciérnagas rojas en medio de la noche, aunque la amenaza de lluvia estuvo latente, nunca decayó el ánimo.
Se propusieron dos rutas, la cuál se definió por mayoría hacía San Jacinto al poniente de la ciudad, que se inicio como es costumbre en la plaza de la republica. Antes de iniciar el paseo se anunciaron algunas actividades y eventos, como la realización del II Congreso Nacional de Ciclismo Urbano para el año que entra y la realización de algunos talleres de primeros auxilios y mecánica para bicicletas.

El recorrido se inicio por Av. Chapultepec y se viró hacia la izquierda en la calle de Pedro Moreno hacia el centro. Alto en Federalismo, unos chavos punks hacían malabares con fuego y ni tardos ni perezosos, empezaron a vacunar a los ciclistas pidiendo “una monedita que les sobre”.
En la calle de Donato Guerra a la par de las tiendas de telas y sus maniquíes callados, el contingente se dirigía hacía las 9 esquinas..
Libertad, pasando 16 de septiembre, calle Corona y López Cotilla hacia la derecha, el grupo se dirigía hacia la Calzada Independencia.
La calle de Álvaro Obregón, es una calle muy emblemática en la vida nocturna y desvelada de la ciudad de Guadalajara, empezando con los mariachis de la calzada y su plaza (ya no tan llena), observaban divertidos el pasar de los ciclistas: “el mariachi loco quiere bailar, tararara, tararara”, alguien por ahí grito.

Las luces de neón fluorescente empezaron a aparecer y a iluminar el concreto, bares de nombre exótico como el Kalimán Bar, de garganta profunda como la Ballena o de fiesta bailable trasvetida como el Mónicas, están en otra zona de tolerancia de la calle Obregón, donde pequeños accidentes como las pinchaduras de las llantas, sorprendieron la fluidez del grupo, deteniendo por unos veinte minutos el pedaleo para parchar las llantas de los afectados.
-“¿Es hombre o mujer?”
-“Mhhhh, mujer ¿que no?”
-“¿Mujer, Mujer?”
-“¿Para qué?
-“Pues curiosidad”
Estos comentarios, más silbidos y uno que otro suspiro, arranco una mujer que desde un balcón adornado con una bandera mexicana y una luz amarillenta, miraba a todos los ciclistas que se posaron debajo de su lugar de trabajo; ahí se unió una patrulla de vialidad que llego a la plaza de San Andrés.

Cabe mencionar en esta crónica, que en el barrio de San Andrés en los años setenta había una pandilla llamada “los Vikingos” donde varios de sus integrantes pasaron a las filas de “La liga comunista 23 de septiembre”, uno de los movimientos sociales más conocidos de nuestro país. Información aportada por mi amiga Alma hoy en la mañana.
¡Foto, foto! Y se propuso concluir el paseo en el parque de San jacinto, a unas siete cuadras, donde un parque solo e iluminado, recibió a un grupo de ciclistas eufóricos y algo cansados.
Volvieron las pinchaduras y la espera se alargó para el regreso por la avenida Javier Mina que a esa hora parecía sola, pero no, solo por lapsos.
Se tomaron dos carriles de regresos y los ciclistas que tenían luces fueron los guardias que cuidaban a los que no traían, eran más los que no llevaban luz, resaltando la importancia de esta medida se seguridad, es necesario que lleves tu luz la próxima vez que asistas al paseo nocturno, esto no solo para tu seguridad sino para la de todos.
El Cabañas, la Plaza Tapatía y su churro de Quetzalcóatl, el Degollado y la Catedral, fueron parte del recorrido.
Calle de Morelos, adoquinada y conquistada, llena de ciclistas, sin restricciones, ruta para todos, consúmala todos los días. El escrach esperando, una chela por favor!
Al final, la noche espero a que se terminara la ruta, la lluvia bajo más tarde dando chance a los ciclistas a regresar a sus casas con la diversión en sus caras.

En el parque San jacinto, una mujer policía se le acerco al Blu y le preguntó:
-“¿Quién es el que dirige esto?”
y Blu respondió
-“Todos nosotros.”
Este comentario respalda la consigna que tiene este movimiento civil en bicicleta, el paseo lo decidimos todos, el paseo somos todos.
bicicronista Tonatiuh Figueroa
fotos ma refugio y bernardo lizardi

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