Paseo 55 hacia Plaza andares 18-03-09



Una vez mas llegó el miércoles, llegamos con familia, bicis, y muchas ganas de pedalear, la votación de ruta (3 de marzo o el Metropolitano), quedó a favor del 3 de marzo (Andares a la hora de la hora), así que salimos todos rumbo a Providencia, la subidita de Av. México fué de calentamiento y tomamos Rubén Darío, hasta ahí todo tranquilo y sin incidentes. Al girar a la izquierda en Pablo Neruda la cosa cambió, la subida de la Unidad Revolución fué la primera prueba de piernas, la mayoria pudo con algo de esfuerzo, pero hubo mas de alguno que subió caminando, pero todos llegamos, en la glorieta de Acueducto se volvió a reunir el grupo y tomamos Acueducto hasta Pabellón, donde se complicó un poco la vuelta para tomar Patria, después de una breve espera, seguimos pedaleando hasta Andares, donde fué interesante ver la calle interior del Centro Comercial llena de bicis, un espacio que a pesar de ser "moderno" está pensado 100% para los automóviles (hasta los peatones le sufren para llegar, supongo que en esa zona creen que hasta los empleados andan en "mercedes").

De ahí seguimos por Patria hasta los Colomos, vuelta en Eva Briseño hasta la basílica de Zapopan, donde (por fín) pudimos arreglar la bici que le prestaron al "Güero", que traía un ruidajo que parecía que no llegaba en una sola pieza, con un pedazo de rafia que había por ahí pudimos finalmente repararla, aunque sea para llegar al final. El regreso fué por Américas, en paso a desnivel de la glorieta Colón, una vez más esa sensación de "liberar" un espacio permanentemente invadido por los automotores, sentir ese túnel lleno de vida es una sensación difícil de explicar si no la has vivido. La llegada es quizá la mejor parte de la ruta, la satisfacción de haber recorrido la ruta completa, de convivir y haber roto por completo la rutina de la semana, es parte de lo que nos tiene aquí cada semana (casi) y es que hoy vivimos la cuidad de una manera distinta, recorrimos lugares comunes de una forma que cambia por completo la perspectiva, sentimos el espacio urbano, la masa de gente a tu alrededor, cientos de caras, de estilos, de ruedas, vivir de cerca los árboles, el pavimento, la gente.

Hoy los sentidos fueron distintos, dejamos atrás el encierro de acero para dar paso a los olores de la ciudad: arbol, alcantarilla, tacos, plazas, tabaco, cada lugar tiene sensaciones diferentes, la temperatura cambia, la textura del pavimento, la dirección del viento, los sonidos son mas intensos y definidos, pájaros, autos, motos, el viento. Hoy llegamos a casa con una Guadalajara distinta en el recuerdo, una ciudad menos complicada, menos caótica, una Guadalajara que vale la pena un poco más que ayer.


Gracias a los organizadores y voluntarios que hacen posible esta experiencia, mas allá de uno que otro que aprovechan la masa para mentar madres anónimamente, o para grafitear, creo que espacios así hacen mucha falta en las ciudades, que nos hacen ver que sobre dos ruedas, todos somos iguales, que para subir hasta en la bici mas cara hay que pedalearle, ojalá que este espacio sirva para que tomemos en cuenta qué pequeña es nuestra ciudad cuando vamos en bici, y podamos vivirla así mas seguido.


Bicicronista: GAP