
Por Felipeno.
Cuando uno hace la transición en su propia forma de movilidad dejando el auto estacionado para desplazarse en bicicleta, cambia no solo sus hábitos y forma de vida, sino también su manera de relacionarse con otros seres humanos.
Cualquier ciclista urbano habitual aprende rápidamente la manera de mantenerse seguro en las calles, paradójicamente exhibiendo su propia fragilidad. El modo más seguro de circular entre autos y autobuses asesinos siempre es colocarse al frente del vehiculo automotor, retando un poco a la conciencia del conductor. El ciclista sabe soportar con paciencia el sonido de los claxon, las mentadas y los arrancones amenazantes de los conductores histéricos. El ciclista se sabe a si mismo trafico, usando la calle a la que tiene derecho, además sin contaminar y sin robar espacio a los demás. Anda sin prisa y antepone su propia seguridad sobre la prisa ficticia del automovilista. El reto siempre esta presente: ¿Pasarás por encima de mí?
En Guadalajara los movimientos pro movilidad urbana sustentable que han surgido en los últimos años han sido alimentados por personas, si de diferentes tipos, pero siempre predominan aquellos que hacen uso cotidiano de la bicicleta. Sin necesidad de hacer analogías con los movimientos pacifistas de Gandhi o Luther King, en los grupos tapatíos pro-movilidad aplica sin duda alguna una lógica política similar.
El debate por la movilidad tapatía pasa por todos los círculos sociales, sindicatos, empresarios que sueñan con una ciudad atractiva para el turista, gobiernos de todos los niveles, industriales y claro los ciudadanos promotores de una movilidad urbana sustentable. La construcción del puente atirantado para retomar la inversión en infraestructura pro-automóvil ha venido a colocar precisamente el tema en el centro del debate. ¿Qué ciudad queremos? Todos los actores saben que el puente no resuelve el problema de congestión vehicular, pero es obvio que este tipo de obras significan incremento en la popularidad del gobernante. Nadie se atreve a oponerse. El urgente tema de reducción del parque vehicular no es popular, ni para el gobierno, ni para los partidos, ni para los sindicatos o para los empresarios que no se ven a si mismos en bicicleta o camión. La oposición de los grupos pro movilidad sustentable, encabezada por Ciudad para Todos, descubre la ausencia de grupos de poder detrás de estas organizaciones ciudadanas. Los que pertenecemos a estas organizaciones nos sabemos no-partidistas-políticos, no en campaña, no necesitados de popularidad.
El campamento de información ciudadana montado justo al centro de donde pretenden edificar el puente es una forma de protesta que coincide con los postulados pacifistas que mencioné arriba, estamos instalados justo donde deberían perforar para una de las cimentaciones, para hacerlo tendrán que encontrar la manera de quitarnos, y esto sólo lo podrán hacer con la apertura de un diálogo público, en el que sin duda tendrán que exhibir los errores del puente desde su concepción y transitar hacia un dialogo que colabore a definir la ciudad que queremos.
Aunque siempre tendrán la opción de simplemente pasar por encima de nosotros, pero como cualquier ciclista urbano entendería, ni nos detiene el miedo, ni creemos que será así.

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