El Campamento no se levanta, se Eleva !



Los compañeros activistas que se encontraban en el Campamento Informativo deciden dejarlo porque el gobierno no fue capaz de escucharles, esto demuestra la falta de sencibilidad de nuestras autoridades, recordando las palabras de nuestro Gober "LO QUE UNOS POCOS OPINEN EM VALE MADRE"

Por Manuel Zatarain, Maestro de Sociología de la Udeg /

Vía pasaloaunmejor

El gran estudioso y humanista, norteamericano, John Dewey, sostenía en varios de sus escritos que “El Presente no es producto del Pasado, sino que es aquello que ha dejado tras sí un Pasado”.

En cualquier sentido, todo Presente siempre contendrá en su núcleo activo y transformador a los jóvenes. Ellos son y serán “más Presente que Pasado” y los “muy adultos” -por nombrarlos de alguna manera-, estaremos llamados a ser “más Pasado que Presente”. Pero, en definitiva, los valores que deben impulsar y jalonar más la vida humana, para que ésta sea digna y decorosa, son los que corresponden al mundo fresco y vitalizante de la juventud. De aquí el dicho popular tan lleno de sentido: siendo tan viejo, qué bueno que pienses como joven. O, si se quiere ser más contundente, recordemos esa frase que Salvador Allende -mártir y pilar vigoroso de la democracia chilena- pronunció en la Universidad de Guadalajara en 1973: ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.

Una treintena de muchachas y muchachos tapatíos están luchando, en el caso de la construcción del Puente Atirantado, por evitar la destrucción de un espacio público, de un lugar en donde miles de personas se reunen para disfrutar de eso que llanamente se llama convivencia humana. También se destruye una forma de vivir y ver la vida desde el punto de mira de una arquitectura generosamente humana: los amplios camellones saturados de árboles de la Avenida Lázaro Cárdenas. Y encima de ello, esta destrucción conmociona un espacio vital en el que está operando: la emblemática Colonia-Jardín Chapalita, tan bella y funcional como, quizás, ninguna otra de Guadalajara.

Estos jóvenes, agrupados en Ciudad para Todos, siendo Presente, quieren que todos conservemos del Pasado eso que es memoria, disfrute e identidad humanas, porque, tampoco hay que tirar el Pasado por la borda; sería tremendamente maniqueo -y también lo advierte Dewey-, pues se trata de que el Pasado se conecte a la directividad del Presente.

Pero más allá de la irracional construcción del Puente Atirantado y de toda la venalidad humana que supone, estos jóvenes tapatíos defienden y postulan valores que se identifican con el hecho de vivir una vida más digna y más edificante. Primero, que el gobierno estatal les conceda la categoría de auténticos ciudadanos, de que son capaces de pensar por cuenta propia y de exigir toda la información atingente a sus proyectos de movilidad urbana. Hasta ahora, las autoridades gubernamentales se han burlado de ellos y de toda la sociedad.

Segundo, esta Ciudad no puede seguir transitando por las políticas que apapachan más al automóvil que a los ciudadanos de a pie y de bicicleta, aunque, dicho sea de paso, todo automovilista también puede ser un ciudadano de a pie y de bicicleta. Guadalajara tiene una lastimosa y elevada propensión al uso y tenencia del automóvil, sensiblemente mayor a la del Distrito Federal. Mientras que aquí existe un carro por cada 4 habitantes, en el Distrito Federal hay un carro por casi 6 habitantes. Entonces, la razón y sensibilidad de nuestros jóvenes no puede estar mejor argumentada y por ello exigen bajarle drásticamente a las políticas que incentiven el uso del automóvil.

La inversión pública de más de 450 millones de pesos, como la del Puente Atirantado, le echa más fuego a la lumbre y afianza, todavía más, ese futuro tan cercanamente ominoso que se avizora para nuestra vulnerable y desarticulada Ciudad. Es mejor para Todos, dicen ellos, canalizar esos recursos para la construcción de ciclovías, parques públicos -como este que están destruyendo- y para el diseño de un transporte colectivo absolutamente público y que responda a las modalidades de tren eléctrico o tren ligero. Guadalajara apenas tiene 56 kilómetros de ciclovías contra 362 de una ciudad como Bogotá. No puede ser tanta la diferencia cuando sus poblaciones no son tan diferenciadas: Guadalajara tiene alrededor de 4.5 millones de habitantes y Bogotá casi siete.

Es preciso que sociedad y gobierno abran más su sensibilidad y entendimiento a las demandas de los jóvenes de Ciudad para Todos. No están hablando y actuando desde una visión atrapada por el capricho individual o por los intereses de una secta, antes bien lo están haciendo desde una constelación de intereses que nos remiten a los valores de todo espíritu democrático: la igualdad social, la solidaridad, la identidad cultural, la preocupación por los otros y la construcción de una auténtica ciudadanía.