La Verdadera Revolución


Crónicas de Ciudad en Bici por Nicolás Acosta R.


La Verdadera Revolución

Existen varios factores para dejar a un lado un vehículo de combustión interna por uno de tracción humana. Estos factores, bien conocidos, pueden ser clasificados como medio ambientales, sociales y económicos, e incluso humanos. El inconveniente es que siempre se habla de ellos de forma aislada minimizando así la verdadera magnitud del problema.

Factores medio ambientales

Lo primero que me viene a la mente es la emisión de gases de efecto invernadero con sus ya muy conocidas consecuencias: cambio climático, lluvia ácida, aire sucio y muchas más.
El impacto al medio ambiente de un vehículo de tracción humana es innocuo comparado con un vehículo de combustión interna.

Factores sociales y económicos

Los vehículos motorizados son un “bien” de consumo, que a su vez requieren de otros consumibles principalmente de tipo energético e infraestructura urbana, pero también de muchos otros de forma secundaria. En un país como México, donde las gasolinas reciben un gran subsidio, es social y económicamente injusto usar el automóvil con fines particulares ya que ese subsidio solo beneficia a los que poseen un vehículo, esto es una distribución desigual de los recursos que supuestamente corresponden a todos sus habitantes.

En una época de obsesión y alta competitividad, las personas siempre quieren ir adelante de los demás (ganar más dinero y consumir más). Los vehículos motorizados cubren esta necesidad a un precio muy alto: demasiados accidentes con pérdidas humanas y materiales, además de caos vial y mucho espacio para estacionarlos. Cuando uno anda en bicicleta, no se está pensando a ver qué se compra, porque lo tenemos que cargar. En consecuencia el auto es parte de un estilo de vida consumista que irresponsablemente está terminando con los recursos naturales del planeta.

Se avecina una crisis energética, que de no haber previsión de nuestra parte, las consecuencias van a ser crisis social y económica. Los vehículos de combustión interna no son ni social, ni económicamente viables y su obsolescencia está muy próxima.
La bicicleta es un vehículo económicamente sustentable y, socialmente más justo y amable.

Factores humanos

Mientras los vehículos motorizados fomentan el sedentarismo y por ende la enfermedad, un vehículo de tracción humana fomenta la actividad física y por ende la salud.

En una conferencia dada en el Segundo Congreso Nacional de Ciclismo Urbano, escuché una frase que me cimbró la cabeza: “La bicicleta ofrece un ritmo de vida más humano”; para mí un ritmo de vida más humano significa tener el tiempo y calma para respirar pausadamente y por ende gozar de una mente más estable y atenta al momento presente. Cuando voy sobre la bicicleta y quiero ir más rápido mi cuerpo rápidamente lo reciente, entonces, tengo que armarme de paciencia y mantener el ritmo normal de respiración para evitar extenuarme; mientras que en auto por muy cansado o agitado que uno se encuentre sólo se tiene que hacer un mínimo esfuerzo para presionar el acelerador. Así, la bicicleta da pie a la reflexión y por lo tanto al desarrollo de consciencia individual, mientras que el automóvil da pie a la obsesión, el sentido de urgencia y por lo tanto a la falta de consciencia individual; antes de desarrollar consciencia social hay que desarrollar consciencia individual.
La contaminación auditiva de los vehículos motorizados incrementa el estrés en las personas.

La bicicleta es parte de un estilo de vida más simple, sencillo, saludable y pausado, en pocas palabras más humano.

Mi experiencia del cambio

Aunque antes del Congreso Nacional de Ciclismo Urbano conocía muchos de los factores que he expuesto, vi la mayoría y otros nuevos reunidos en éste, fue entonces que decidí definitivamente hacer a un lado el automóvil y contribuir de una forma más positiva con la sociedad (el pagar impuestos no es la única forma de contribuir). Vendí el auto y compré cuidadosamente una bicicleta urbana la cual estoy poco a poco equipando para poder llevar cosas.

Principalmente trato de circular por arterias poco transitadas por el transporte público, muy alerta y a una velocidad moderada; estoy aprendiendo a lidiar con el abuso, ignorancia e insensatez de algunos de los conductores (automovilistas y choferes); he pedido consejo a otros ciclistas y a un mes del cambio sé que seguiré aprendiendo por varios meses más (si no es que años); hasta ahora la distancia mayor que he recorrido en un trayecto es de 15km y en promedio recorro 30km al día; me toma menos tiempo trasladarme en bicicleta que en trasporte público con la ventaja de que puedo interrumpir el viaje tantas veces como sea necesario, cuando en transporte público tendría que volver a pagar cada vez. En cuanto a salud, mi digestión y calidad de sueño han mejorado.

Reconozco que no ha sido sencillo, poco a poco adquiero experiencia y condición física, pero ningún cambio es fácil, sin embargo, si lo haces antes de que las circunstancias te obliguen la transición puede ser más fácil.

Lo que hay que hacer
• Antes que nada pon el ejemplo haciendo a un lado tu vehículo de combustión interna.
• Adquiere una bicicleta de tu medida y con el propósito adecuado (de ciudad).
• Aprende de otros ciclistas y comparte tus propias experiencias.
• Súmate a la exigencia de un transporte público digno y eficiente. En otros países las estaciones de metro tienen espacio para estacionar cientos de bicicletas y los autobuses pueden acarrearlas.
• Impulsa, difunde y asiste a eventos como el Congreso Nacional de Ciclismo Urbano, los cuales tienen un gran valor informativo al reunir ideas positivas de todas partes del mundo.
• Infórmate por tu cuenta ya que los medios de difusión oficiales no cumplen su cometido.
• Desarrolla consciencia, primero individual y después social.

Conclusión

El uso del automóvil es: Ecológicamente irresponsable, socialmente injusto, económicamente no sustentable y, a nivel individual física y mentalmente insano.
Termino con la frase que enmarcó el Segundo Congreso Nacional de Ciclismo Urbano “Se tu mismo el cambio que deseas ver en el mundo”, y es que, “La Verdadera Revolución” es “La Revolución Interna”, el cambio en el interior de cada uno de nosotros.



1 comentarios:

Anónimo dijo...

las reflecciones vertidas son muy buenas, pero aún mejor el hecho de ese cambio radical dejando de lado el automotor, digo radical porque esto incluyo la venta del mismo, que valor, estoy en proceso y leer las experiencia de los demás es motivante para poder dejar esa dependencia, espero el año entrante (enero) dejar poco a poco y carro.

gracias por invitar a la reflección interna!!

Wendy Garcia