HUMEDAD RELATIVA

Oscar Patsí

Cuando llueve en mi tribu bailamos de alegría, sabemos que sin humedad no hay futuro, que mañana lucirá el sol y que la vida es un regalo que cae fragmentado en miles de millones de gotas que viajan a 3m por segundo.

No me gustan los paraguas, cuando llueve algo hermoso está llegando, gotas de vida sobre mi cabeza hueca, agua fresca sobre las cicatrices calientes de los besos que se fueron a otras bocas.

Cuando llueve, circulo mucho más despacio y más concentrado, relativizo la humedad, evito las texturas deslizantes, pienso en la sangre de las plantas y en el pasto verde que llegará a la mía pero sobretodo me acuerdo de mi madre saliendo de la peluquería.

Menos la velocidad de la luz todo es relativo, incluida la humedad que ya de por si, es relativa. Lo más duro de la lluvia es tener que soportar una y otra la vez la estúpida pregunta:

-¿Has venido en bici?

-¿Y tú, has venido con zapatos?

Me harté de repetirlo en el Congreso de México, el principal problema de la ciudad de Barcelona es que está lleno de burgueses que tienen el cerebro seco como el desierto, les asusta mojarse porqué no saben secarse y se imaginan inquietos durante horas con los calzoncillos húmedos.