
Agustín del Castillo/ Público
Menos lluvia, entre 5 y 10 por ciento por abajo de la media histórica, y temperaturas más elevadas, de 0.8 a 4 grados centígrados, son los rangos en que se mueve el futuro de Jalisco hasta el año 2080.
Esto puede generar efectos severos: el auge de enfermedades oportunistas, más incendios forestales, contaminación creciente, pérdida de tierras de cultivo, anegamiento de playas, extinciones de ecosistemas y de especies, coinciden el pronóstico oficial del Instituto Nacional de Ecología y observadores científicos.
Éstos emitieron sus opiniones a solicitud de Público. Advierten que faltan respuestas institucionales pertinentes a este desafío.
Naturaleza en extinción
En Jalisco, “se prevén condiciones que favorecerán a las selvas secas [ común en la costa y en las barrancas], así que las especies asociadas a este ecosistema serán favorecidas”, señala Eduardo Santana Castellón, profesor investigador del Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio), de la UdeG.
Sin embargo, “los bosques mixtos húmedos de montaña serán afectados justamente por menos humedad; también disminuirá el agua de los arroyos temporales así como la fauna acuática, y habrá mayor estrés de agua para vertebrados”, ante la competencia humana por el recurso.
Además, “a mayor sequía habrán más incendios forestales y que éstos podrán penetrar bosques donde las especies no están adaptadas al fuego, como el bosque mesófilo de montaña [o de niebla]”.
Experto en fauna, en aves en particular, Santana Castellón subraya que “las especies cuya distribución está restringida” son las más expuestas. “Por ejemplo, el pavón, que está restringido a las montañas altas de Chiapas y Guatemala, se puede extinguir. Tenemos en el occidente otras especies con distribución restringida a estos hábitat húmedos de montaña, como el colibrí Thalurania ridwayii o la ninfa mexicana que pudieran desaparecer”.

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