¿Autos menos contaminantes o menos coches en las calles?

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Sin duda, el que se intercambiaran los coches del planeta por unos mucho menos contaminantes, con emisiones extremadamente bajas o nulas, serían muy buenas noticias para el mundo. Esta es una de las grandes apuestas, y donde se está invirtiendo muchísimo dinero para intentar frenar el daño que los combustibles fósiles le están haciendo al planeta.

¿Pero sería esto suficiente? ¿El cambiar los coches por otros menos contaminantes será realmente la solución a nuestros problemas?

En un artículo de Grist de hace algunos días se mencionan algunos puntos interesantes en torno de esta discusión. Uno de los más importantes es el relacionado al uso de la tierra: el problema de la dependencia del auto no reside solamente en la contaminación que genera, sino en el desarrollo urbano que promueve. 

Para que las personas sigan conduciendo como ahora o más, se requieren más autopistas y más estacionamientos, lo cual irremediablemente desemboca en menos lugar para desarrollar espacios públicos. 
De acuerdo al artículo, los fabricantes de automóviles aseguran que la gente quiere más autos, más grandes y de mayor potencia. Pero es probable que eso no sea del todo cierto. 

Muchas personas pueden percibir que no quieren cambiar su estilo de vida y que quieren continuar conduciendo y utilizando sus autos como siempre, pero lo cierto es que el cuerpo y la mente piden lo contrario. 

Mientras que no abundan los estudios que demuestren que el estar encerrado en un vehículo dentro de un embotellamiento de tránsito es beneficioso para la salud o para el ánimo de las personas, recientemente fue probado que el contacto con espacios verdes a diario resulta positivo para el humor y el bienestar mental

Y basta con observar la calidad de vida de las personas que viven cerca de espacios públicos verdes que promueven el contacto humano, para entender que los seres humanos gustan de éstos más que de las autopistas. 

Como siempre, no se trata de lanzar una guerra en contra del automóvil, sino simplemente de repensar la relación que tenemos con la tecnología y no guiarnos por los preconceptos que se asumen.