Guadalajara está sometida al automóvil


El sociólogo propone un ejercicio teórico y práctico para recuperar entre 12 y 16 manzanas de la ciudad

El Informador Octbre 2010
¿Qué es la ciudad? Ésta es la pregunta que le da sentido al Foro Internacional de Arquitectura COM:PLOT, cuya cuarta edición concluyó ayer con la participación del sociólogo especializado en el diagnóstico territorial, urbanístico y turístico, José Miguel Iribas, quien recordó el sentido de la urbe y cuestionó el modelo de crecimiento de Guadalajara.

Durante su visita, José Miguel Iribas recorrió algunas calles de la ciudad para detectar a simple vista ciertos problemas como la baja densidad.
En la conferencia, el experto propuso la realización de un ensayo teórico y práctico para recuperar entre 12 y 16 manzanas de Guadalajara.
“Vale la pena retrasar el planeamiento un año con tal de hacerlo con algunas garantías”, explicó Iribas, quien agregó que la tarea es un método sencillo de prueba-error.

El lugar elegido para el desarrollo del proyecto debe tener elementos patrimoniales “y dificultades de aplicación, porque si sabemos resolver lo complicado, podemos resolver lo sencillo”.

Una de las falsas creencias es que “la gente considera que con más densidad habrá congestión, pero no es así”, apuntó el sociólogo, quien fue uno de los invitados para la clausura del cuarto Foro Internacional de Arquitectura COM:PLOT.

— ¿Cuáles son los problemas que identificó durante su recorrido por la ciudad?
— Hay un problema evidente que es el proceso expansivo de la ciudad, lo que conducirá a situaciones muy peligrosas. La baja densidad es un problema, no una solución, porque lleva consigo el aumento de la dependencia del coche y de la imposibilidad de generar sistemas y redes de transporte público. Cuando no hay suficiente concentración no hay posibilidad de hacer viable el funcionamiento de las redes de infraestructura. Hay que reflexionar si esta vía de expansión ilimitada en el territorio de la ciudad es una vía correcta.

— ¿Cómo puede entenderse la ciudad?
— La ciudad no es más que un sitio de acumulación para el intercambio, es donde la gente intercambia mercancías, afectos, amores, amistades, odios, informaciones y opiniones. Si no hay concentración, no hay ciudad, y el problema de Guadalajara es que a partir de determinados puntos se deshilacha y pierde el sentido de lo urbano.La ciudad es el mejor invento de la humanidad, y a la vez el más difícil y complejo; hemos tardado miles de años en construir y hacer ciudad, para perderla de esta manera; es algo disparatado.

— ¿Qué medidas deben tomarse para no perder el sentido de lo urbano?
— Debe darse una reflexión sobre cómo reutilizar el espacio urbano ya hecho. Una ciudad con construcciones de menos de cuatro plantas es muy difícil, genera muchos problemas y cuando estamos en una planta ya no es ciudad, es un suburbio de más o menos calidad, pero que empieza a perder la potencia de la acumulación y del intercambio. Hay que recordar que el progreso sólo se produce cuando hay acumulación. Lo anterior no es el capricho de un urbanista, sino una exigencia de la racionalidad en el consumo del espacio. México es un territorio muy grande y se está acostumbrando a ocuparlo de manera indiscriminada, lo que está generando problemas económicos, urbanísticos y sociales muy graves.

— ¿Cuáles serán los problemas de las ciudades expansivas?
— La dotación de las redes de infraestructura, porque el territorio es tan grande que empeora la calidad de los servicios urbanos. Es más barato tener alcantarillado para nueve plantas que para una y la gente invierte más tiempo para llegar al trabajo, entonces es incompatible plantear actuaciones cosméticas de la sostenibilidad como el uso de la bicicleta. Hay que solucionar los problemas intentando no ampliar el espacio urbano, mantener lo que está hecho y si se puede, reducirlo.

— ¿Faltan áreas verdes y espacios para la convivencia?
— Sí, porque hay una sumisión al automóvil que se da porque la ciudad es muy expansiva y poco densa. El automóvil es un consumidor voraz del espacio público, que además es insaciable, siempre quiere más. Si hacemos un puente elevado, luego quiere dos. La única manera de frenar al automóvil es enfrentándolo, no complaciéndolo.

Falta cercanía con la autoridad

El coordinador general del Foro Internacional de Arquitectura COM:PLOT, Alfredo Hidalgo, destaca que la cuarta edición del encuentro (que se realizó del 4  al 6 de octubre) contó con una “excelente” participación, pero lamentó la ausencia de las autoridades que toman las decisiones sobre la ciudad.
Agrega que las jornadas de trabajo concluyen con “las enormes coincidencias de hacer las cosas adecuadamente”. Hidalgo explica que en los próximos días se entregará un documento con los resultados y las sugerencias obtenidas durante los tres días de charlas.
Para el sociólogo José Miguel Iribas existen dos tipos de urbanismo: el normativo, que se hace desde las autoridades, y el propositivo, que genera reflexiones críticas.

De COM:PLOT, explica que es “un foro que sirve para que el urbanismo normativo no se duerma en los laureles, reflexione sobre su proceder y avance desde el punto de vista teórico en la detección de problemas y nuevas soluciones”. Sin embargo, reconoce que la autoridad tiene que participar en el diálogo, porque desde COM:PLOT no se puede hacer el urbanismo oficial.

PERFIL

El turista de la metrópoli

Para José Miguel Iribas (Valencia, 1950) hay dos elementos que definen la ciudad: el balance entre peatones y coches y la complejidad de los usos. El español es sociólogo especializado en el diagnóstico territorial, urbanístico y turístico. Ha participado durante su trayectoria en más de 150 estudios y en 40 planes de ordenación urbana en España.

Actualmente es representante de la Comisión de Expertos del Consejo de Urbanismo de la Comunidad de Valencia y es responsable del estudio sociológico de desarrollo urbano Valencia Litoral, proyecto de Jean Nouvel.


 ''La ciudad no es más que la acumulación para el intercambio, es el lugar donde la gente intercambia mercancías, afectos, amores, amistades, odios…''
José Miguel Iribas, sociólogo.

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