La bici que pinta

A ver ¿cuántos de ustedes tienen una bicicleta de esas fijas en su casa? ¿Cuántos de ustedes la usan? Es más ¿Cuántos de ustedes la usan, pero de perchero? O bueno, su mamá, su hermana, alguien de su familia… Así terminan estos aparatos, olvidados y lamentablemente nadie bajó de peso con ellos, y luego para desaparecerlos es un lío porque claro, son estorbosos y “no sirven”.

Pero ya saben que la mente del hombre es muy ingeniosa y lo que no se nos ocurre a 100, sí se le puede ocurrir a uno. Ese uno es Joseph L. Griffiths, un artista australiano, que le hace al dibujo y la instalación teniendo como principal statement el de mostrar en todas sus piezas, la relación que existe entre el hombre y la máquina, para regresar al hombre a las viejas tecnologías y animarlo a re-conectar con otros mundos, tanto naturales como artificiales, a través de las artes manuales.


Partiendo de esta idea se le ocurrió un día tomar la vieja bicicleta para hacer ejercicio, hacerle algunos ajustes y utilizarla como pincel. Este casero invento fue bautizado con el nombre de Drawing Machine y funciona haciendo marcas de colores en la pared o cualquier superficie plana que se pueda sostener al frente de la bicicleta, al tiempo que pedaleas.


La Drawing Machine tiene un dispositivo mimetizador capaz de sostener varios colores o marcadores al mismo tiempo para crear imágenes diferentes cada vez que cambias el lienzo., y s ele pueden agregar tantos mecanismos como queramos para que con cada movimiento de las ruedas, manubrio o pedales se hagan composiciones variadas.


Ahora la mala noticia es que sí, hay que hacer un poco de ejercicio para que funcione, pero ¿a poco no les dan hasta más ganitas?

Si quieren saber más de este y otros inventos y piezas de Griffiths píquenle acá. http://josephlgriffiths.com/

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