Las posibilidades de la bicicleta


Doos aplicaciones que reinventan y embellecen la ciudad
Fotografía: Fernando de la Orden.
Texto Rogelio Garza- escritor del Libro Las Bicicletas y sus Dueños

Los usos de la bici no dejan de sorprender. Un invento tan sencillo con tantas aplicaciones que mejoran la vida de las personas no puede ser menos que genial. Dos iniciativas redondas como ruedas llevan a la rila por nuevas rutas en la ciudad: la aventura sensorial del Paseo a Ciegas y la solución creativa de Green Bike.

l. Paseo a Ciegas, nuevas sensaciones desde un punto de no vista
Foto: Paseo a Ciegas.

De acuerdo con la Guía de la Salud Sobre Dos Ruedas (Universidad de Sevilla, 2007), 30 minutos diarios de bicicleta para jóvenes y adultos mejora las funciones del sistema circulatorio, reduce el riesgo de infarto en un 50% y evita enfermedades cardiovasculares como la presión arterial alta. La práctica del ciclismo evita padecimientos como la diabetes y la obesidad, controla el sobrepeso, aumenta la capacidad circulatoria y pulmonar para oxigenarse, fortalece huesos y músculos, protege las articulaciones por ser de bajo impacto y previene dolores de espalda. Por si esto fuera poco, la bici también es antidepresiva, mejora el estado de ánimo, disminuye estrés, ansiedad y depresión, mientras aumenta la autoestima y fomenta la sociabilidad.

La guía no alcanza a mencionar que, además de ofrecer múltiples soluciones de medicina preventiva, pedalear ayuda al desarrollo de los sentidos de la percepción porque en la bicicleta se ponen en práctica los cinco. Tampoco menciona que la bici para dos o tándem se ha convertido en el medio para proporcionar una terapia de sensibilización e integración a las personas con ceguera, así como un ejercicio de la percepción y la imaginación al rodar con los ojos vendados. Pasear a ciegas se convierte en actividad formativa y recreativa de altos vuelos, muy recomendable para personas de todas las edades y buscadores de nuevas sensaciones.Manuel de la Torre, cooordinador del Paseo a Ciegas.

El Paseo a Ciegas, la experiencia sensorial sobre ruedas coordinada por Manuel de la Torre con apoyo de Nancy Salcedo y Pablo Niebla, es parte de un programa de estimulación puesto en marcha por los grupos Bicitekas, Contacto Braile y Muévete en Bici. El coordinador de la Torre y sus guías se reúnen todos los domingos en la Diana Cazadora de la Ciudad de México, de 9 a 1, para rodar en seis tándems sobre Paseo de la Reforma llevando a los invidentes a explorar la ciudad. Suelen impartir cursos de introducción y sensibilización.

Pedalear con los ojos vendados es una experiencia nueva, una aventura de la mente. Rodar con antifaz es como lanzarse a un abismo negro… conforme se avanza el cerebro trabaja de manera distinta y el mundo se reconfigura, empieza a verse con los oídos y el olfato, sinestesia total. El recorrido es un desfile de estímulos que dan otra “visión” del mundo. Lo extraño es que el encanto se termina al bajar de la bici y quitarse el antifaz. No es que se deseé ser ciego, es que la imaginación construye mejores lugares que la realidad, ciudades más bellas. Más allá de la percepción, de cómo se adapta sensorialmente el organismo a la ausencia de un sentido aguzando los otros cuatro, está la confianza que se debe poner en práctica. Si ya es imposible confiar en alguien con los ojos abiertos, en el paseo tienes que hacerlo a ciegas.

ll. Green Bike, un nuevo oficio sobre ruedas
Foto: Green Bike.

Las primeras bicis en la Ciudad de México aparecieron alrededor de 1900, llegaron de París y Nueva York como el entretenimiento de moda entre la alta sociedad que importaba el estilo europeo. La bicicleta se popularizó en todo el país durante las primeras cuatro décadas del siglo pasado, sustituyendo al caballo, al burro y a la mula como medios de transporte y de trabajo. Moverse en bici era y sigue siendo más barato porque no necesitaba de cuidados ni alimentación y tampoco combustible ni mantenimiento de motor.

Con el paso del tiempo la bicicleta se convirtió en un vehículo esencial en el panorama urbano y rural de México con su gran versatilidad y su belleza funcional. Gracias a la cleta florecieron los oficios de todos conocidos que han sido fundamentales en el desarrollo del país: el mensajero, el repartidor, el jardinero, el cartero, el panadero, el herrero, el afilador, el lechero, el plomero, el policía, el zapatero, el tamalero, el chicharronero y el ropavejero, entre tantos otros. Oficios van y vienen rodando, recientemente vimos la aparición de unos policletos reloaded, empresas de ciclomensajeros, flotillas de bicitaxis y palecletos en triciclos de helados, miles de ejecutivos, fotógrafos y diseñadores en EcoBici. Los trabajadores de la bicicleta.
Foto: Green Bike.
El de publicista también es un oficio y, como tal, ya era hora de que tuviera su bici. Alexis Cadena ingenió un nuevo medio publicitario móvil llamado Green Bike, publicidad saludable que se desplaza por las calles. Fue Lance Armstrong quien desde el ciclismo, su fundación Live Strong y su cruzada contra el cáncer, creó un nuevo medio publicitario con la pulsera amarilla, después las pulseras inundaron el mundo de cualquier color y motivo. Hoy son las bicis verdes de los publiclistas.

Uno de los fines más elevados y olvidados de la publicidad es embellecer el entorno, lo cual sabemos que nunca se logra. Como publicista y ciclista es alentador ver en las calles un medio cuya movilidad permite mayor exposición, impacto y recordación, sin emitir contaminación ambiental, visual ni auditiva. Esto, aunado al diseño elemental de la bici, sus formas y su movimiento, sin duda cumple con aquella misión de embellecer la ciudad.

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