31.10.10

Sobre movilidad urbana

JORGE GÓMEZ NAREDO/La Jornada Jalisco/31-10-10

FOTO: HECTOR HERNANDEZ
Todos se ponen respondones, o al menos así parece: el gobernador dice algo, y los alcaldes lo contradicen; los alcaldes fijan una postura, y el gobernador los fustiga. Todos metidos en sus intereses, sus necesidades y sus necedades. También están los ciudadanos organizados (que no por ser ciudadanos quiere decir que tengan la razón y menos la representación del conjunto de la sociedad): los empresarios, las organizaciones que pugnan por una mejor movilidad urbana, etcétera. Todos peleados, o al menos así parece.

Que Guadalajara vaya directo al total caos en materia de movilidad es un hecho, y nadie lo puede negar. El transporte público es denigrante, caro y matón; los automovilistas cada vez son más y cada vez manejan peor, sin respetar al peatón, al ciclista, al motociclista y a los demás automovilistas. La ciudad, como se ha planeado en los últimos veinte o treinta años, ha resultado un fracaso, y parece que esto va a seguir así. Los nuevos fraccionamientos (siempre oliendo a corrupción, pues los fraccionadores saben que dando unos cuantos pesos a las autoridades, éstas acceden a que se edifiquen cotos y colonias y miles de casas en condiciones precarias) atraen gente, pero se carece de una movilidad digna, expedita y eficiente. La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) se comienza a volver imposible para circular, pero las autoridades no se ponen de acuerdo, porque cada una de ellas persigue intereses específicos, que no tienen que ver con el bienestar colectivo.

En cuestión de movilidad urbana, la solución no es un solo transporte, no es meter autobuses grandotes pintados de azul (que nomás entre el PRI, si es que entra a la gubernatura de Jalisco, se pintarán de rojo), no es solamente poner las vías de un Tren Ligero, o hacer dos o tres ciclovías por algunas arterias de la ciudad. No, así, con modificaciones siempre parciales, no se soluciona el grave problema que aqueja a la movilidad en la ciudad. Se precisa un plan mayor, de mucho más alcance. No es cuestión de que se haga una encuesta (como lo hicieron los alcaldes priístas de la ZMG), y ya. Es cuestión de que exista un proyecto, con modificaciones tanto físicas (arquitectónicas e ingenieriles) como legales. No es cuestión de defender a ultranza un medio de transporte y denostar a los demás. No, así no se va a ningún lado, o al menos a ningún lado donde se busque mejorar la movilidad en la ciudad.

Desgraciadamente, las acciones de los actuales gobiernos se toman siempre dependiendo de cálculos políticos: “si digo sí, ¿cuántos puntos subo en las encuestas?”, “si digo no, ¿cuántos bajo?”, “si hago tal o cual declaración, ¿podré ser gobernador, presidente?”, “si me peleo con tal o cual funcionario público, ¿qué movimientos tendré yo y mi partido en las preferencias electorales?” Y también, los puntos de vista de los grupos de la sociedad civil, no siempre son “puramente” ciudadanos. El líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Jalisco, Pablo Lemus, declaró el jueves pasado: “es una pena que estemos enviando mensajes de que no se pueden generar acuerdos [...] estamos todos los ciudadanos afectados por los intereses políticos”. ¿A nombre de quién está hablando Lemus?, ¿de la ciudadanía toda?, ¿quién le dio ese derecho?, ¿quién lo eligió? Y es que, el líder de los empresarios en Jalisco parece que habla como si sus declaraciones no tuvieran un cariz político, como si él no hiciera, desde su puesto, política.

El problema de la movilidad urbana no se solucionará con la construcción de la línea 2 del Macrobús, incluso no se solucionará con la edificación de una línea 3 del Tren Ligero. El problema de la movilidad es complejo y no depende solamente de echar a andar un proyecto de transporte público. Va más allá: se necesitan cambios en la legislación local; también se precisa la construcción de ciclovías, de medios de transporte más eficientes, de una verdadera red de movilidad pública eléctrica (como podrían ser más líneas de Tren Ligero, o mejor aún, varias líneas de un Metro), de la eliminación del “pulpo camionero”, de la concientización de la ciudadanía, y un largo etcétera. Siempre se pone como pretexto los recursos: que no hay, que somos pobres y no tenemos para construir un transporte digno, pero, si desde todos los ayuntamientos de la ZMG y desde el gobierno del estado se elaborara un plan de austeridad verdaderamente eficaz, ¿no se podrían obtener dineros para echar a andar varios medios de transporte que se unan y que sean integrales, que uno pueda obtener una tarjeta de prepago con la cual acceda a todos los transportes de la ZMG?

El problema que actualmente tiene la ZMG relativo a la movilidad urbana, no se solucionará con pleitos, con grescas entre los alcaldes, los representantes del gobierno estatal y los voceros de las organizaciones “ciudadanas”. El problema es más complejo, y parece ser que muchos no lo entienden. O si lo entienden, les vale.
jorge_naredo@yahoo.com

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