Un nuevo aire para las bicicletas

“Fake Bike” es un proyecto innovador, que llega para mejorar la iniciativa de ciclo puertos en Guadalajara.

Un rectángulo verde en la acera. Los automóviles han dejado el espacio justo para estacionar a las bicicletas, ni un centímetro más. Es viernes por la noche. Los ciclo puertos en Guadalajara son escasos y molestos. Jonás, quien recurrentemente asiste al centro, asegura que los sitios seguros para los vehículos de moda, son tan pocos y de los que existen, la mayoría se encuentran en mal estado a excepción de uno ubicado a las afueras del Darjeeling Tea Room en donde según dice, una estructura de metal sólida con color vivo naranja le da una linda vista al sitio. 

El diseño urbano en los últimos tiempos ha adquirido una fuerza descomunal. Iniciativas como el grafiti artístico, los centros de lectura, reorganización de segmentos, han asegurado una nueva fórmula de innovación estructural en la ciudad. Sin embargo, una vertiente no había sido contemplada… el espacio otorgado a los vehículos no motores. “Fake Bike”, nació en el 2010 con esta misma misión, proponer un espacio de desarrollo urbano sustentable, enfocándose en la utilización de medios de movilidad no motorizada. 

Una nueva reinterpretación del sitio a través del arte. Esta iniciativa surgió en conjunto con el colectivo “Rumpeltinskin”, en donde la constante búsqueda y reinterpretación no descansa. Una estructura corporativa imaginaria de vehículos de dos ruedas capaces de ser conducidos en todo terreno realizados a través de un proceso creativo que comienza desde la ilustración. 

Arturo Gómez Guerra, creador de “Fake Bike”, recalca que esta idea puede llegar a posicionarse en una línea muy delgada entre la escultura y la arquitectura: “Es un proyecto que es una constante saturación de información. Por un lado son arte y por el otro manejan la funcionalidad. El arte y la arquitectura son dos de los medios más poderosos de transformación, en base a esa primicia es que se mueve todo. Estamos condenados a reinterpretar los medios de transformación.” 

Todo es falso y no por una falta de carácter en el plan, si no por que la realidad de su origen trastoca. Son objetos inertes con la capacidad de ser útiles. “Un toque filosófico envuelve a cada una de las dinámicas. Por ejemplo, se podrían considerar como elementos que combinan una filosofía con arte con cierto perfil estético específico, demostrando que el hombre se encuentra retenido en una imagen. 

El símbolo forma parte de nuestra naturaleza inherente, en donde buscamos plantearlo”, señala. 

Una década de planteamientos
Arturo Gómez Guerra, ha apostado a este tipo de producciones desde hace más de diez años: “Mi obra está a medio camino, entre el objeto utilitario, el juguete o la escultura, es un híbrido. Es un resultado de años, en donde la realidad es más extraña de lo que imaginamos. Hoy en día los límites que existen entre los objetos, podríamos decir que son puramente conceptuales, no hay límites. Ortega decía, si yo estoy aquí y quiero cambiar un foco, yo agarro esta mesa y me subo a moverlo. En este momento la mesa deja de ser mesa y se convierte en silla o escalera, es decir, no son substancias sino importancias.” 

Actualmente existen dos ciclo puertos instalados en calle Escorza y otro más en calle Morelos; la escultura que forma también parte del proyecto, se encuentra a las afueras de la Secretaría de Vialidad y Transporte. 

Jonás se ha ido y regresado, su bicicleta está en perfectas condiciones. No sabe si a ciencia cierta esta iniciativa es buena o mala. Lo que sí sabe es que por primera ocasión, se ha dignificado el sitio de los usuarios de vehículos no motorizados.

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