Los “hijos de la devaluación” salieron a la calle contra la manipulación mediática

Mauricio Ferrer y Alejandro Velazco/La Jornada Jalisco

“Yo soy hijo de la devaluación, #YoSoy132”. La frase sintetizaba a una generación que nació con una torta de crisis bajo el brazo.
 
Los del 132 son una generación que creció, la mayoría de ellos, con la defensa canina del ex presidente José López Portillo al peso mexicano. Son quienes observaron cómo el panista Vicente Fox acabó con 70 años priístas en el 2000. Pero más de 70 años de un color y 12 de otro no acaban de convencerlos.

“Nací en el 85, con dos devaluaciones. Hubo pobreza desde la infancia. No soy idiota, no quiero algo que me regrese a lo oscuro”, relató Felipe Barranco.


Artista plástico. 27 años. Vio la luz en plena devaluación del peso lopezportillista. Vio cómo la casa de la familia se iba al carajo con la hipoteca en 1994 con la llegada del priísta Ernesto Zedillo a Los Pinos. Por eso porta el letrero: “Yo soy hijo de la devaluación”. Por eso Felipe es #132.

El veinteañero fue ayer uno de los casi seis mil asistentes del contingente #YoSoy132 que marchó en dos partes para resonar en el debate presidencial celebrado anoche en Expo Guadalajara.

“¡#YoSoy132!, ¡#YoSoy132!”, fue el grito que se escuchó de principio a fin. Primero a la altura de Los Arcos Vallarta hasta el Parque Rojo, en el cruce de Federalismo y Juárez. Un grupo de panistas afines a Héctor Álvarez –coordinador de la campaña del candidato del PAN a la gubernatura, Fernando Guzmán– llegó al sitio. De inmediato se esucharon los “¡Fuera! ¡Fuera!”. No les quedó otra que retirarse.

Esa primera parte de la manifestación fue bautizada por los organizadores como “marcha anti-manipulación”. Era el repudio a la pretensión de la “caja idiota” por imponer a un candidato que, para estos muchachos, de nuevo no tiene nada.

“Mi mamá tenía una idea diferente del PRI, hoy ha cambiado con todo lo que ha surgido en torno al movimiento”, narró Chris Lemans, un estudiante de la carrera de Ingeniería en la Universidad del Valle de México (UVM).

A los seis años fue testigo del desplome del peso. Es otro muchacho más que presenció cómo su padre daba las llaves de la casa a otra persona. El dinero a cambio, era para pagar deudas. Más lo que se ofreciera para paliar el hambre.

“Nosotros hemos leído la historia. Nos la han contado nuestros padres: el fraude del 88, por ejemplo. Pero ahora tenemos Internet y estamos más unidos”, dijo el joven.

“Somos analíticos y estamos contra la manipulación…tenemos el derecho de estar informados…Los medios de comunicación nos han querido mantener ciegos”, se escuchaba desde un altavoz.

Eran mil, dos mil casi los que llegaron cerca de las cuatro de la tarde al Parque Rojo. Y a partir de las cinco de la tarde, hasta el final, era un solo #YoSoy132 que albergaba a universitarios, a trabajadores, a amas de casa, a ancianos, a roqueros, a skatos, a punketos, a niños, a todo aquel inconforme con quienes ostentan el poder en este país.

Avenida Vallarta rumbo a Mariano Otero. Pasadas las 18 horas, 132 llegó al Parque de las Estrellas, en las inmediaciones de Expo Guadalajara.

Los muchachos leyeron un manifiesto. Dejaron en claro que son un movimiento autónomo a cualquier partido político. Advirtieron que no se conformarán con la imposición de un presidente, fabricado desde Televisa. Y anunciaron que pedirán un juicio político contra Felipe Calderón Hinojosa, y que pugnarán por que Elba Esther Gordillo salga del magisterio.

Una parte de los jóvenes marchó hasta Expo Guadalajara. Dejó el #132 bien plasmado a la entrada del lugar. Otra parte partió a casa, a algún café, a algún lugar para presenciar el debate. Rumores de grupos de choque circularon en el ambiente. Nada de eso se concretó.

“Soy estudiante, soy obrero, soy ama de casa, soy académico, pero antes, soy ciudadano informado. A mí no me engañan”, rezaba uno de los tantos carteles del #132.

“70 años de chingaderas no caben en un cartel”, se apreciaba en otro. No cabían en un pedazo de cartulina las devaluaciones, Acteal, el 68, el halconazo del 71, Atenco…la lista es larga.

“Crecí con Díaz Ordaz, con Echeverría, con López Portillo, ya trabajaba cuando era presidente Miguel de la Madrid. Vi la llegada del cambio en el poder. Tengo 30 años de crisis laboral”, relató Rodrigo Navarro, un especialista ambiental, procedente de Quintana Roo.

A los 55 años, Rodrigo vibra como uno de 20: “Esta campaña estaba muy aburrida hasta que llegaron los jóvenes y le dieron un giro”.

“Le dije a mi hija: vamos para luchar por nuestra libertad de expresión. Ella me dijo que sí”, relató Raúl Rivera, un ingeniero egresado de la Universidad de Guadalajara.
 
“#132”, lleva inscrito la pequeña de dos años en su hombro. Ella duerme en brazos de su padre. “México ya despertó”, se lee a lo lejos en otra cartulina

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