Nuevo elogio de la Vía Recreactiva

Juan Palomar Verea/El Informador

Hay medidas urbanas que logran generar dinámicas de mejoría para las ciudades en que se implantan. Es el caso de la Vía Recreactiva de Guadalajara, que ha venido funcionando a lo largo de varios años dentro de una ruta que tiene una gran repercusión social.

La medida en cuestión, que involucra la peatonización dominical de las avenidas Javier Mina-Juárez-Vallarta, así como de sus extensiones, permite una verdadera apropiación ciudadana del espacio y ha incrementado notablemente el uso de la bicicleta entre nosotros. Es, en este sentido, una estrategia que ha fomentado la atención a los temas de movilidad, patrimonio y medio ambiente. Sobre todo, ha creado una muy nutrida participación ciudadana alrededor de la acción de transitar libremente la ciudad a lo largo de una extensa sección, con lo que muchos ciudadanos han tenido la oportunidad de apropiarse de una manera distinta los ámbitos comunes.


La vida cotidiana de la ciudad, con sus exigencias, produce en muchos casos un distanciamiento de la ciudadanía con su entorno. Esto sucede con el tráfico automotor, que se ha intensificado de manera que produce una verdadera barrera entre el usuario y los contextos urbanos, impidiendo su percepción clara y su disfrute. El trazo de la Vía Recreactiva interesa a uno de los más importantes ejes urbanos de Guadalajara, a lo largo del que es posible leer la evolución de los tejidos citadinos y la composición de variados entornos. La oportunidad de acercarse a la ciudad, sin los constreñimientos del tráfico automotor, a la velocidad del recorrido a pie o en bicicleta, permite el intercambio, la observación y el reconocimiento. Así, nuevas y mejores relaciones de proximidad se generan en cada ejercicio dominical para decenas de miles de usuarios.

A estas alturas, la Vía Recreactiva se ha convertido ya en una benéfica costumbre para amplios sectores de la población tapatía. Se ha integrado como una de las posibles actividades que semana a semana contribuyen a la recreación y la educación cívica de la ciudadanía. Al ser un fenómeno que ha encontrado un amplio eco social se asegura que la aceptada medida tenga una apropiada continuidad en beneficio de la comunidad.


Una de sus principales virtudes es la variedad de sus usuarios y las muy diversas manifestaciones lúdicas y deportivas que en ella pueden observarse. Aunque predominan los jóvenes, muchos usuarios responden a diversas edades y es usual encontrar a familias completas recorriendo su trazo o disfrutando de actividades puntuales a lo largo de él. Esta riqueza en la composición social y demográfica de quienes participan promueve notablemente la integración y el intercambio entre múltiples actores que conforman la vida urbana.


Es de esperarse que, ahora que la Vía Recreactiva ha logrado, a lo largo de varios años, encarnar como un ventajoso hábito entre la población, esta medida urbana conserve su vigencia y su actualidad en beneficio de la ciudad.

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