Laura Gómez, Josefina Quintero y Mirna Servín/ La Jornada
Con el apoyo de alrededor de 200 granaderos se
llevó a cabo ayer el confinamiento de la avenida Luis Cabrera donde se
construirá una parte elevada de la supervía poniente 1.8 kilómetros de longitud, entre
empujones y protestas de un grupo de personas civiles y elementos de la policía, sin llegar a la violencia ni la agresión, aun cuando algunos vecinos tiraron parte de las láminas que pusieron los uniformados, informó el notario número 97, Marco Antonio Espinoza, quien dio fe de la acción oficial.
Mientras la gente gritaba
Marcelo despierten (sic), Contreras no se vendelos uniformados avanzaron hacia los manifestantes para desalojarlos, cuando se esto se concretó cerraron el área con vallas. Mientras,
varias de las personas que habían sido retiradas de la citada glorieta se quejabande que habían sufrido una agresión, relató el notario, quien agregó al acta fotos tomadas por él.
El secretario de Obras y Servicios, Fernando Aboitiz, precisó que la intervención de la policía fue para evitar algún incidente durante el confinamiento de la obra, por la colocación de láminas metálicas, y la necesidad de hacer un cierre completo de Luis Cabrera, donde participaron mil trabajadores con maquinaria pesada.
El objetivo no era agredir a la gente, y quedó certificado por un notario.
Los 30 integrantes del Frente Amplio contra la Supervía Poniente, según sus cifras, que se habían mantenido en guardia por varias semanas, fueron sorprendidos por cientos de policías que, tolete en mano, se apoderaron del camellón de Luis Cabrera a la medianoche del sábado. Sólo nueve personas lograron atrincherarse en el tramo que comprende la glorieta y fueron retenidas ahí por casi cuatro horas.
Uno de los vecinos agredidos muestra los golpes que recibióFoto María Luisa Severiano
Los testimonio de los afectados coinciden:
eran entre cuatro y cinco policías, nos acorralaron con los escudos. Nos empujaron mientras que por debajo lanzaban patadas. Una de las afectadas fue Mónica Tapia, vecina de la zona, quien intentó resistir, pero fue golpeada.
Al darse cuenta de la acción, el investigador de la UNAM Luis
Zambrano intentó ayudarla, lo cual lo convirtió en el centro de ataque
de granaderos, según dijo.
Parecía que cada golpe era con saña, señaló, y se analiza la viabilidad de entablar una denuncia por las agresiones sufridas, explicaron los vecinos.
En el lugar estuvieron representantes de la Comisión de Derechos
Humanos del Distrito Federal, como Alfonso García, encargado de la
dirección general de quejas y orientación, así como observadores del
centro Fray Francisco de Vitoria y el director del centro de derechos
humanos Miguel Agustín Pro Juárez, José Rosario Marroquín.
Más tarde, los afectados efectuaron un mitin en el cruce de Luis
Cabrera y la calle de Jalapa, se hizo una cadena humana y hubo pintas en
contra del gobierno en las vallas metálicas para manifestar el
descontento. En la zona quedó un dispositivo de vigilancia discreto.
El secretario de Obras señaló que a partir de ayer quedó cerrado un
carril por sentido y mantendrán dos en cada lado para la circulación de
los automóviles mientras se construye la vialidad elevada, lo que
llevará 10 meses e incrementará el costo de construcción de la supervía
a 6 mil 856 millones de pesos, pero se preserva y mejora la glorieta de
las Quinceañeras y la Casa Popular; se facilita la integración de las
autopistas urbana sur y poniente, y se aportan 8.57 millones de pesos
adicionales a proyectos ambientales.
Mencionó que el costo del peaje también aumentará,y que a diferencia
de las autopistas norte, sur y poniente, que entrarán en operación en
diciembre, ésta se inaugurará en 2013.


No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada