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En varias ciudades de América Latina, región conocida por la
agresividad de sus conductores, cada vez más personas están haciendo lo
impensable: dejando a un lado sus autos y usando la bicicleta para ir al
trabajo.
La capital de Argentina, un lugar donde el tráfico puede ser caótico,
está construyendo una red de ciclorrutas, con lo que se une a otras
urbes latinoamericanas que adelantan campañas para promover el uso de la
bicicleta en una apuesta por aliviar las congestiones de tráfico y
mejorar la calidad de vida.
Para 2013, la ciudad espera tener 130 kilómetros de vías para
bicicletas. Funcionarios municipales calculan que unas 36.000 personas, o
2% de los ciudadanos, van a sus trabajos en bicicleta a diario.
"Pensaban que estábamos locos, pero ahora la gente está empezando a ver
el cambio", dijo Guillermo Dietrich, subsecretario de transporte de la
capital.
Hace poco, Ciudad de México anunció que estaba triplicando el tamaño
de su exitoso programa Ecobici a 4.000 bicicletas. La ciudad les cobra a
los usuarios una cuota anual de US$30 para usar las bicicletas que
pueden ser dejadas en cerca de 275 estaciones.
El cambio es notable en una región donde los conductores a menudo
imitan a sus héroes de la Fórmula 1, como el brasileño Ayrton Senna y el
colombiano Juan Pablo Montoya, y donde la aplicación de las normas de
tránsito es laxa. Se estima que unos 1.600 peatones murieron en 2010
sólo en México, de acuerdo con estadísticas del gobierno.
Muchos ridiculizaron los programas de bicicletas cuando fueron
introducidos y los escépticos se burlaron de la idea de que una práctica
que es común en ciudades como París pudiera ser replicada en las calles
agrietadas de las urbes latinoamericanas.
De hecho, los valientes ciclistas enfrentan una serie de obstáculos
además de los conductores agresivos. Los ladrones son dados a robar
bicicletas estacionadas y en Argentina, que ha impuesto un control a las
importaciones, una bicicleta puede costar tres veces más que en Estados
Unidos.
A diferencia de los carriles exclusivos para bicicletas en ciudades
como Londres, que tienen apenas una línea pintada que los diferencia,
las ciclorrutas en Buenos Aires y Ciudad de México emplean barreras de
concreto para proteger a los ciclistas.
E incluso, esa medida a veces no basta. Una revista mexicana publicó
recientemente un artículo sobre al menos cinco casos de ciclistas que
murieron atropellados. En varias instancias, el conductor simplemente
ignoró el carril de las bicicletas.
Colombia y Chile son los líderes de las ciclorrutas. Bogotá tiene 344
kilómetros de vías para bicicletas que son usadas por 285.000 ciclistas
al día, según la alcaldía. En Santiago de Chile, el gobierno ha
prometido completar 690 kilómetros de ciclorrutas para fines de 2012.
La iniciativa de Buenos Aires tuvo una ayuda inicial de David Byrne
del grupo de rock Talking Heads. Byrne escribió Bicycle Diaries -en un
homenaje a la biografía del Che Guevara titulada Diarios de motocicleta-
sobre su experiencia montando bicicleta en ciudades alrededor del
mundo.
Otro factor que ayudó a la causa fue un reportaje del diario La
Nación que resaltó que atravesar la ciudad en bicicleta tomaba la mitad
del tiempo que en auto.
Para ayudar a reducir el robo de bicicletas, el consejo de Buenos
Aires obligó a los estacionamientos del centro de la ciudad a aceptar
bicicletas a un precio más bajo. Muchos aún se quejan por la norma, pero
la mayoría ya aceptan clientes con bicicletas.
Shane Romig. Laurence Illiff, en Ciudad de México, contribuyó a este artículo


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