Jesús Carlos Soto morfín/http://adqat.org
Critical Mass o
Masa Crítica: Un término utilizado en principio para la fisión nuclear,
hoy reciclado por ciclistas en el globo, que al tomar las calles en
multitudes, rechazan las prioridades y valores impuestos por los lores
del petróleo y sus servidores públicos. Una “coincidencia organizada”
como le llama Chris Carlsson uno de los fundadores del Critical Mass en
San Francisco y a quien dedico lo que sigue.
La
diferencia es que no es una protesta como, generalmente, la imaginamos;
sino una gran fiesta donde las personas celebran su elección por
pedalear en lugar de utilizar el automóvil. Una frase que sintetiza la
lucha de este movimiento dice: “no causamos tráfico, ¡somos
tráfico!”. Esta forma de manifestación alegre tiene sus orígenes en
1992, poco después de que Bush #1 convirtiera a Iraq en el nuevo blanco
de los ataques estadounidenses en su ambición por controlar y poseer el
petróleo del mundo. A su vez está inspirada en la cultura china, que
tradicionalmente utiliza de forma masiva la bicicleta en las calles
(aunque esto se ha ido perdiendo por la llegada del automóvil). En este
documental puedes observar el fenómeno:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=gF-ddhcnT-s]
La Masa Crítica consiste
en la reunión de muchos ciclistas en una fecha, horario y lugar
precisos para, de ahí, partir a tomar las calles de la ciudad. Es una
manifestación divertida, donde no se busca el conflicto con el automóvil
sino la demostración de que en bicicleta sería mejor gestionado el
tráfico de la ciudad. Es un movimiento heterogéneo que funciona como
laboratorio de formación política real, donde la gente convive, se
confronta, reconoce sus diferencias y aprende a resolverlas en el mismo
territorio y ante un objetivo común: la vida en la misma casa. Así la
bicicleta es también aguja para tejer entre las diferentes ideologías,
clases, cosmovisiones. Nos reconocemos seres con dos piernas y
necesidades vitales compartidas. Además no hay un líder que convoque, se
parte del principio de la auto organización o convocatoria anónima, así
todos los participantes asumen la misma responsabilidad de cuidar al
pelotón.
¿Por
qué en bicicleta? La bicicleta es una tecnología humana quizá sin
comparación; es mucho más eficiente que un automóvil en términos de
consumo energético. Si ya de por sí el cuerpo humano es una tecnología
más perfecta que este, la bicicleta multiplica su eficiencia. Pero no
sólo se trata de valorar a la bicicleta en términos utilitaristas, sino
por algo más profundo que provoca hoy: una transformación cultural a
escala global, un cambio drástico en los comportamientos de la gente,
transición de una cultura individualista a una donde el otro y su vida
importan tanto como la propia. Un ataque directo a esa cultura incapaz
de visualizar que la organización comunitaria permite la solución de
conflictos de manera más eficiente que el intento individual. Así, la
bicicleta está siempre vinculada a las hortalizas comunitarias, las
bibliotecas, los talleres gratuitos, el trueque, el apoyo vecinal, el
internet abierto y compartido, la comida orgánica, el arte accesible en
la calle.
La bicicleta también se opone al uso
irracional del petróleo que tantas guerras ha causado en este siglo y el
pasado. Es el símbolo que antepone a la cultura de la guerra, la
cultura de la celebración de estar aquí. Ningún objeto de consumo
justifica la aniquilación o enajenación de nadie para su producción. La
cultura ciclista no sólo versa sobre la movilidad en las ciudades, sino
sobre toda una apuesta para lograr un cambio en nuestros hábitos de
consumo. Nos invita a hacer una reflexión profundísima de nuestros
estándares de vida: ¿Qué tanto necesitamos realmente de lo que tenemos?
¿De qué insumos nos hemos vuelto esclavos? ¿Qué tanto tiempo
sacrificamos al trabajo para obtener bienes de consumo que realmente no
aportan felicidad real a nuestras vidas? ¿Importa tanto llegar a toda
costa a pesar de la vida de los otros, de la calidad del aire, de la
saturación de asfalto sobre el cuerpo terrestre? Y aún suponiendo que
dijeramos sí, quiero llegar pronto y primero, ¿no sería posible hacerlo
en bicicleta sin arriesgar la vida y la alteridad?
Sobre
todo la bicicleta combate una cultura del agandalle, del voy primero,
del yo a toda costa, del nada importa más que mi éxito. Existe un
fenómeno al que se le llama Road Rage y es el efecto que causa
la vida en el automóvil que te desconecta de la esfera social, cuando
terminas imponiendo ante todo tu derecho a llegar como absoluto:
También
los ciclistas deben aprender a no repetir la manía del chofer de cuatro
ruedas en contra de los peatones, los verdaderos iconos de la
movilidad. La diferencia y la ventaja es que en bicicleta es casi
imposible matar a alguien y que al ser tan agradable y placentero
utilizarla, obtienes endorfinas que te ayuda a quemar rencores. Es la
bicicleta también un instrumento para la paz y la solución de
conflictos.
Este 2012 se cumplen 20 años del inicio del Critical Mass en San Francisco (http://www.sfcriticalmass.org/). A continuación te comparto links de los Critical Mass alrededor
del mundo para que imagines lo que será el próximo mundo cuando la
crisis ambiental y energética nos orille a estrategias alternativas. O
cuando nos cansemos de vidas aisladas en ciudades tan mal hechas,
sucias, hostiles y ruidosas:
Masa Crítica en Buenos Aires, Argentina:
Masa Crítica en Hamburg, Alemania:
Masa Crítica en Budapest, Hungría:
Masa Crítica Florencia, Italia:
Masa Crítica Guadalajara, México:
Masa Crítica Aguascalientes, México:
Masa Crítica Monterrey, México:
Masa Crítica San Cristobal de las Casas, México:
Masa Crítica Distrito Federal, México:
Los orígenes del Critical Mass en San Francisco:
Si quieres saber más del Critical Mass te recomiendo este libro de Chris Carlsson: http://books.google.com.mx/books?id=iVpHsLMgiCcC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

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