![]() |
| En el marco de esta conmemoración, también se realizó un paseo masivo por las calles de la ciudad. Foto Arturo Campos Cedillo |
Aníbal Vivar Galván/La Jornada Jalisco
Un espacio de ocho metros cuadrados al costado
de una calle no solamente puede ser destinado para estacionar un auto.
Estos ocho metros cuadrados también pueden servir para las historias de
un cuentacuentos, para encontrar la inspiración necesaria para pintar o
incluso para equilibrar las fuerzas del Yin y el Yang.
Estos ocho metros cuadrados, que se ubican en los costados laterales
de las calles fueron intervenidos por diversos grupos ciudadanos en el
barrio de Santa Tere como parte de las actividades del Día Mundial sin
Auto, en las calles aledañas al mercado, en donde se decidió no permitir
“el agandalle” de los vehículos.
“Santa Tere tiene todo para ser un barrio sustentable: tiene relaciones de proximidad entre los habitantes y tiene usos mixtos, pero tiene dos cosas que no le permiten ser como el barrio ideal, la primera es el exceso de autos, pues hay un problema de congestión importante y el otro es una falta radical de espacios públicos, entonces lo que hicimos fue restar cajones de estacionamiento para crear espacios de interacción humana”, dijo Felipe Reyes, integrante del colectivo Ciudad para Todos.
“Santa Tere tiene todo para ser un barrio sustentable: tiene relaciones de proximidad entre los habitantes y tiene usos mixtos, pero tiene dos cosas que no le permiten ser como el barrio ideal, la primera es el exceso de autos, pues hay un problema de congestión importante y el otro es una falta radical de espacios públicos, entonces lo que hicimos fue restar cajones de estacionamiento para crear espacios de interacción humana”, dijo Felipe Reyes, integrante del colectivo Ciudad para Todos.
La intervención de los ocho metros –que en algunos casos fue mayor a esta medida– no sólo se realizó sobre la calle Andrés Terán a las afueras del mercado de Santa Tere, sino que se distribuyó por varias vías en donde, a pesar de la afluencia de las personas y la presencia de más autos estacionados, no se cerró la vialidad.
En el acto, la imaginación fue el único límite para vestir las áreas que se intervinieron: una sala para lectura de poesía, un taller de pintura para niños que dibujaban su cuadra ideal, el área para practicar meditación o el parque con pasto natural y bancas que permitían, incluso, que se practicara un juego de cricket, entre otros más.
“Caben muchísimas cosas en un espacio pequeño, hoy lo comprobamos: hicimos una serie de actividades verdaderamente atractivas, en eso consistió el ejercicio”, dijo Reyes, quien recordó que en el marco de esta celebración se buscó enfatizar que estos espacios no deben ser solamente destinados para los autos.
Recuerdan fragilidad
Otra intervención urbana que se realizó este sábado desde temprana hora fue la de el camellón de la avenida Chapultepec al cruce de la calle López Cotilla, en donde cuatro bicicletas blancas, una de niño, otra para mujer, una más para hombre así como una para personas jóvenes, llamaron la atención de automovilistas y peatones.
Junto con estas bicis blancas, que suelen ser colocadas en sitios donde ocurrieron accidentes en los que han fallecido ciclistas –una de éstas pende de un poste a unos metros de ahí–, se colocó una lona en la que se recuerda la fragilidad de las personas ante el automotor y la falta de cultura vial que existe entre todos los sectores de la sociedad que usan las calles.
Asimismo, en el marco de esta celebración, por la tarde se convocó a un recorrido ciclista masivo, al que según fuentes de seguridad acudieron cerca de dos mil 500 personas y que dentro de su ruta contemplaba la avenida Lázaro Cárdenas sobre el puente Matute Remus. Sin embargo, elementos de la Secretaría de Vialidad y Transporte intentaron impedir que el contingente pasara por ahí: un tapón de autos y un accidente sobre el puente fueron los argumentos que frenaron momentáneamente la marcha del paseo. Los elementos de Vialidad pretendían que el contingente circulara por la lateral, pero algunos ciclistas se aventuraron a subir al puente y motivaron a los demás a que ingresaran, por lo que los agentes viales terminaron cediéndoles el paso.
Mientras tanto, gente de una productora internacional y un grupo de fotógrafos que se encontraban en el hotel Riu realizaron varias tomas en las que se captó a los ciclistas sobre el puente, muchos de ellos cargando sus bicis. Finalmente el recorrido llegó al barrio de Santa Tere en donde se hizo una fiesta en la zona donde anteriormente se intervinieron los espacios de estacionamiento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada