Ricardo Franco/Milenio
Señalan que a pesar de la carencia en infraestructura y programas
en movilidad en el estado, la cultura sigue siendo el principal enemigo
para los usuarios de los medios del transporte alternativo.
De nada servirá que el gobierno y los grupos sociales alcancen un
acuerdo en materia de movilidad no motorizada que permita la convivencia
entre automóvil, vehículos no motorizados y peatones, mientras la
sociedad tapatía no tenga una nueva cultura urbana y vial.
Jalisco no cuenta con las condiciones necesarias para convertirse en
una ciudad que soporte un cambio radical en sus alternativas de
transporte, lo que dificulta la aplicación de mecanismos que permitan un
desarrollo adecuado en los sistemas de movilidad alterno y no
motorizado, coinciden Roberto García, académico del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y especialista
en movilidad, y Jesús Carlos El Negro Soto, de Ciudad para Todos.
Lo más difícil, de acuerdo con los expertos, es aplicar un verdadero proyecto de movilidad sustentable.
“Esto es un trabajo a largo plazo y que requiere de muchos años para
conseguirse, tú no puedes cambiar la mentalidad de décadas en tan sólo
unos años, mucho menos en unos meses, somos una sociedad automatizada y
que así está enseñada”, argumentó el académico del ITESO.
Señaló que el problema viene en todos los sentidos, no solamente del
automovilista, también del ciclista y el peatón: “Es una sociedad
acostumbrada a pensar de manera individual en todos los aspectos, mucho
más a la hora de la movilidad, donde cada uno de los involucrados piensa
en sí mismo, en sus derechos y en el respeto que deben de tener los
demás conmigo, pero nunca en los derechos de los demás o el respeto a
los otros”.
Agregó que es precisamente en ese punto donde la situación es más
delicada, ya que la solución es mucho más compleja que simplemente
establecer mesas de negociación para buscar el mejor modelo de
movilidad, la falta de educación vial es el peor enemigo de una ciudad
con proyectos sustentables de movilidad donde deben intervenir la
familia, la escuela, el gobierno, los grupos sociales y todas las
agrupaciones que componen la sociedad.
Por su parte, El Negro Soto indicó que “estamos de acuerdo
en ese punto, es momento de que cada uno de nosotros como organismo o
como persona reconozcamos nuestra propia responsabilidad en el problema y
busquemos la solución, de nada sirve estar luchando contra el problema
del transporte público o la falta de respeto al ciclista mientras no
resolvamos la parte en educación que nos corresponde a nosotros como
usuarios de los medios de transporte no motorizados”.
Para Roberto García “lo que ha pasado no está relacionado con la
incompetencia del gobierno, más bien es que tiene frente a sí un
problema que lo ha rebasado, no sabe qué hacer y cómo resolverlo, no
cuenta con un proyecto integral, lo único que ha hecho es quitarse de
encima a todos los activistas a través de obras mal planeadas y de
pésima calidad y lo único que hace es lanzar a la jungla a todos:
ciclistas, peatones y automovilistas”.
Además, señaló que incluso para aquellos que han abogado por medios
de transporte alternos, el verdadero problema más allá de espacios,
proyectos y planes de movilidad, se encuentra en un aspecto que compete
única y exclusivamente al propio ciudadano, y es el de “la educación”.
El Negro Soto señaló que en la realidad, de continuar las
cosas en las condiciones en las que se encuentran hasta el momento, sin
una verdadera solución integral, lo único que se logrará es convertir a
la ciudad en un verdadero campo de batalla, cuyas víctimas mortales al
día de hoy van en aumento.
Incrementan automotores
El parque vehicular de Jalisco y de la zona metropolitana de
Guadalajara ha crecido a una tasa anual de 7.92 por ciento, entre 1980 y
2010, lo que es superior a las tasas de población y vivienda, de
acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(Inegi) consultadas en el reporte de indicadores sobre calidad de vida
denominado Así Vamos en Jalisco, del Observatorio Ciudadano.
Los indicadores establecen que en 1980 había 347 mil 483 vehículos,
entre particulares, camiones de pasajeros, motocicletas y camiones de
carga. Para 2010, la cifra fue de dos millones 748 mil 571, lo que
equivale a que con esta tasa de crecimiento, en 2012, exista un auto
particular por cada vivienda en el estado, es decir, uno por cada cuatro
habitantes, según las estadísticas del compendio.
Además, en términos de gestión pública, el modelo de movilidad
adoptado en la entidad privilegia las inversiones que favorecen el uso
del auto particular, uno de los tres principales modos de transporte que
se utilizan en Jalisco.


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