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Hace poco leía un artículo en el periódico inglés The Guardian en
el que se hacía eco de la relevancia que está tomando el uso de la bicicleta en
la conciencia ciudadana. "Se puede afirmar que algo ha capturado la
imaginación del público cuando este objeto aparece en el arte" decía el
artículo. Pero no solamente eso, sino que también explica cómo la bicicleta se
está utilizando cada vez más como logotipo (léase como estrategia de marketing)
en distintos tipos de negocio cuyos productos o servicios poco tienen que ver
con ella.
Sin embargo, yo iría un paso más allá. Y es que si la
bicicleta es retratada en el arte o es utilizada como reclamo publicitario ¿No
dirá algo más que cada vez existan más cafeterías que utilizan la bicicleta
como tema central de su café y/o incluyen un taller en ellas? ¿No pensáis que
si existen sitios así estamos cada vez más ante un estilo de vida que ha venido
para marcar nuestra época y estilo de vida?
Y como prueba de ello, el café del que os hablaré hoy no es el primero que me
he encontrado, pero sí es uno de los más bonitos que he visto en Londres.
Además, está situado en uno de los barrios más de moda de la ciudad, Hackney y
muy cerca de un canal, por lo que es ideal para aquellos que lleguen o vayan a
dar un paseo bordeando el canal y decidan hacer un alto en el camino.
El café se llama Lock 7
Cycle Café y al llegar me encontré con unas 50 bicicletas aparcadas en
la puerta, por lo que le pregunté al chico que estaba en la entrada y que
trabajaba allí que si el café también ofrecían un servicio de alquiler de
bicis... No sé si es que mi pregunta le pareció muy de corta, obvia o yo qué
sé, pero con su acento british, sin mirarme a la cara y la bordería digna de un
parisino se dignó a contestarme y me dijo que no, que eso eran bicicletas que
habían sido reparadas y estaban esperando a que sus dueños las fuesen a
recoger. Bastante impresionante teniendo en cuenta de que no hablamos de una
tienda de bicicletas, sino de un café-taller.
Como cuentan en su página web, el café fue inaugurado en 2007 y la idea surgió
tras un viaje inspirador de los dueños a Copenhague, que les hizo querer vender
bicicletas más "bellas e interesantes". Y aquí un dato importante
para los emprendedores españoles, y es que ninguno de sus fundadores tenían
experiencia previa en llevar un negocio ni sabían mucho del negocio de las
bicicletas, aparte del hecho de que no eran grandes fans de la manera en que
les trataban en la mayoría de las tiendas de bicicletas de alrededor.
Y no es únicamente taller, sino también tienda de "complementos para la
bici" venden cascos de todas las formas y colores, ruedas, los ya míticos
asientos Brooks, candados o timbres... La verdad es que tenían de todo. Y
también cafetería, claro. Con cafés a precios estándar londinenses (unas dos
libras dependiendo del café), smoothies por 3,50, pasteles y bollería casera,
lasaña vegetal, patata asada, wraps o sandwiches aptos para vegetarianos...
Si duda, un sitio del que inspirarse.

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