Metrópoli bicicletera


Felipe Reyes/Milenio

La manera más rápida y eficiente de moverse en la ciudad es hacerlo a bordo de una bicicleta. Eso quedó de manifiesto en el desafío modal recién llevado a cabo en Guadalajara promovido por la bicired: en igualdad de condiciones las bicicletas superaron los tiempos de traslado de motocicletas, automóviles y usuarios del transporte público, a un costo menor.
Lograr una ciudad en la que más personas decidan realizar sus trayectos en bicicleta derivaría en automático en un aumento beneficioso en decenas de indicadores de calidad de vida, de competitividad y ambientales. 

Pero ¿cómo logramos incrementar los viajes en bicicleta?

Las primeras respuestas deberían ser el impulso a una cultura vial de respeto entre usuarios de la calle y el desarrollo de la infraestructura ciclista apropiada, pero además, el ciudadano común necesita tener un mecanismo que incentive la primera experiencia.

En ese campo, los sistemas de préstamo público de bicicletas han demostrado; en diferentes ciudades del mundo, incluida la Ciudad de México; ser altamente funcionales no solo como un sistema eficiente de transporte urbano, sino también como mecanismos de promoción del uso de la bici.

Nuestra ciudad ha tenido varias experiencias y acercamientos para consolidar un sistema de bici pública. Si bien existe un empolvado sistema municipal en Guadalajara de carácter casi recreativo y otro privado que cubre una pequeña red en torno a áreas que se han venido consolidando ciclistas, no se ha logrado un proyecto consistente de bicicleta pública que se plantee para desarrollarse paulatinamente de manera metropolitana a todas las zonas de la ciudad.

Actualmente, los municipios de Zapopan y Tlajomulco valoran las posibilidades de contar con sistemas de bicicleta pública en algunas áreas de sus respectivas zonas urbanas y Guadalajara cuenta con el proyecto de la zona de accesibilidad preferencial del centro histórico que incluye, entre otras cosas, poco mas de 80 estaciones de bici pública para poder implementar algún sistema.

Pero el más avanzado en el tema parece ser Tlaquepaque. A toda velocidad, el alcalde Alfredo Barba anunció la implementación de un sistema de Bicicleta pública de altura en el primer cuadro municipal, mueve sus piezas para conseguir el presupuesto para implementarlo y creó un OPD de movilidad no motorizada para darle cause institucional. 

Pero lo natural sería que esos sistemas crecieran hasta lograr un alcance metropolitano, ¿qué pasará cuando un sistema municipal choque con otro? ¿De dónde a dónde será viable transitar en una bicicleta pública? 

Quizá no han entendido aún la magnitud que un sistema de bici pública puede llegar a tener. Si así fuera, los alcaldes estarían planeando una instancia intermunicipal que administre un sistema común que creciera gradualmente sobre toda la metrópoli. Y no.
@felipeno

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