Las ciclovías funcionan… pero en día feriado


Avenida 8 de julio, en el Cerro del Cuatro. La vía no tiene conexiones cuando empieza a la altura de La Mezquitera Informador Redacción

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  • CRÓNICA
  • En algunos tramos de ciclovía la falta de señalización o su falta de planeación hace de los carriles exclusivos poco útiles para los ciclistas
GUADALAJARA, JALISCO (19/MAR/2013).- El único hombre que pasea en bicicleta va totalmente vestido de negro en un día caluroso. Pedalea con aire despreocupado, sin poner demasiada atención en los retrovisores, aunque la Avenida 8 de Julio es para andarse con cuidado. Una mochila pequeña que lleva a la espalda completa a un tipo que parece contradictorio. Más cuando, teniendo una ciclovía a unos metros por la misma vía, prefiere sortear su suerte entre carros, transporte público y camiones de carga.

La decisión de aquel hombre no tuvo nada que ver con que la ciclovía estuviera saturada. Ciertamente nadie la utilizaba ayer al mediodía. Será porque es puente y los ciclistas decidieron irse a la Vía RecreActiva. O quizá porque realmente ese tramo no lleva a ningún sitio en particular. Comienza en Periférico Sur y termina en la calle Rosa Medina, al pie del Cerro del Cuatro. No existe alguna conexión que haga al ciclista seguir su camino sin arriesgar su integridad.

A eso se puede agregar que la zona que abarca la ciclovía probablemente no es la mejor para jalar aire a los pulmones. La tierra que se levanta al paso de los vehículos motorizados y el esmog que éstos dejan resulta poco conveniente para los ciclistas, ya sea que anden por ahí por gusto o por la necesidad de transportarse hacia su trabajo, escuela u hogar.

El recorrido a pie hace de ese tramo de vía una estampa que se repite. A los costados hay ferreterías, taquerías, tiendas de abarrotes y gasolineras. Sobre la ciclovía, a cada cierto número de metros, hay algunas piedras regadas. El otro cambio es que a veces esta vía va sobre la avenida —separada de los automóviles por un pequeño borde de cemento suficientemente visible— y otras tantas se convierte en parte del camellón.

Antes de llegar a su fin, el que marca la calle Rosa Medina, al fin se vislumbra a alguien sobre la vía ciclista: un joven camina con una carretilla por delante mientras platica con un hombre y una mujer que lo acompañan. Todos ríen. Al menos pueden estar seguros de no estorbarle a ningún ciclista. Pronto tendrán que buscar otra alternativa, porque ese tramo se les acaba. Ya en el cruce de 8 de Julio y Rosa Medina, en el final de la vía —o el principio, depende cómo se le vea— ésta deja ver un desperfecto que no había registrado antes: le falta un pedazo de cemento.

El estacionamiento de Federalismo

Una camioneta roja obstruye lo que debería ser el inicio de la ciclovía de la Avenida Federalismo, a la altura de Avenida Agustín Yáñez. Sí: “debería”, porque justo en el inicio ya no hay nada que la distinga del resto de la avenida. Justo al principio, donde tendrían que estar unos pequeños medios círculos de cemento que separan la vía, sólo queda la marca que indican que, efectivamente, ahí estuvieron.

Unos metros más adelante, cuando la ciclovía se adhiere a la banqueta, ya no se enfrenta el problema de las separaciones. El lunes de puente, en el que algunos afortunados no tienen necesidad de circular con sus automóviles, se porta condescendiente con los ciclistas. Total, es una de esas pocas veces al año en las que no tienen que estar esquivando obstáculos en un tramo que fue construido para ellos.

Lo anterior contrasta en el cruce con la calle España. En el pavimento de esta vía está trazado con marcas blancas un tramo que en teoría tendría que ser exclusivo para ciclistas, y que conecta con el de Federalismo. Sin embargo, una unidad de la ruta 622 y dos automóviles se encargan de bloquearla. Otra vez: aunque hay pocos ciclistas en esa zona, el que quiera desembocar a Federalismo por la calle España tendrá que hacerlo por la banqueta.

El ciclista que haya pasado ese lunes como a las 13:30 horas por la referida vía se habrá encontrado, antes de llegar a Niños Héroes, a una camioneta verde bloqueando la mitad de ese tramo con su cabina. Nadie está a bordo, pero tiene los vidrios abiertos y está a unos metros de un puesto de tacos. A la hora de comer pocos se preocupan por la integridad del otro.

Siguiendo la misma ruta, unos metros antes de llegar a Avenida La Paz, hay otro obstáculo para el ciclista. Sostenido por dos pequeños pilares de madera, una cinta amarilla marca que en ese tramo está prohibido el paso. La razón es que hay cemento fresco... o había, porque de fresco ya no tiene nada, pero alguien olvidó quitar la advertencia.

En fin. Siendo justos, en comparación con los días hábiles, ayer fue un día casi afortunado para el ciclista que recorrió las dos anteriores ciclovías. Lo cual, desde luego, no significa que estén en óptimas condiciones.

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