24.6.14

La fuerza de la juventud



Víctor Rivera/Gaceta UDG

Con el impulso de la redes sociales, en los últimos años han nacido diferentes colectivos de jóvenes que, mediante formas innovadoras y democráticas, se organizan para realizar acciones en sectores específicos de su entorno donde las políticas públicas del gobierno han dejado un vacío

El flujo de información que se filtra a través de los medios y las redes sociales, en los cuales los jóvenes interactúan hoy en día, ha propiciado la tendencia a organizar agrupaciones con el fin de buscar beneficios sociales, en temas en los cuales se ven directamente involucrados o afectados, en muchos casos con las universidades como marco para su conformación.

Muestra de ello son grupos como GDL en bici, Guadalajara 2020, Ciudad para todos, FM4 y muchas otras que ya cuentan con cierta historia y que aún mantienen una presencia fuerte en el espacio público, tanto en el campo político como en áreas de movilidad urbana, ecología o el apoyo a personas que sufren de afectaciones en sus derechos.


Sobre este tipo de organizaciones, el investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), José Igor González Aguirre, comenta que hoy en día los estudiantes que cursan una carrera o que egresan de las universidades realizan una especie de retirada del campo político, y derivado de ello crean procesos organizativos que se caracterizan por “prácticas políticas emergentes" que escapan de la dimensión formalmente instituida de lo político.

“Los chicos no pretenden necesariamente armar un partido o inclinar las preferencias electorales, sino que se organizan para otra serie de cosas con el fin de obtener beneficios sociales, para producirlos. Este fenómeno que estamos viendo pone a los procesos organizativos presentes entre amplios grupos de la juventud de clase media y de clase media alta, con el surgimiento de prácticas políticas emergentes en el conjunto de fallas brutales en que está incurriendo el Estado, que en última instancia no garantiza al joven circunstancias dignas para construir su desarrollo”.

De acuerdo a datos del Instituto de Geografía y Estadística (INEGI) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las cifras de productividad que generan las poblaciones juveniles en el país se mantienen en números rojos, pues de poco más de 29 millones de jóvenes que se censaron a nivel nacional en el 2010, casi el 25 por ciento no tiene trabajo ni asiste a la escuela, poco más del 47 por ciento trabaja y sólo el 26.7 por ciento estudia.
Asimismo, en el primer trimestre del 2014, 2.8 millones de trabajadores en el país no recibían remuneración por su actividad, rubro en el que se puede incluir a estas asociaciones, que sin embargo generan diferentes actividades recreativas y de difusión.
González Aguirre comenta que estos números son alarmantes, debido a que la política tradicional se limita a encasillar los apoyos a la juventud en rubros muy limitados, como “la juventud y el deporte”, y no existen políticas públicas que indiquen qué requiere este sector poblacional hoy en día. Por tal motivo, una parte se orilla a la delincuencia organizada, mientras otros grupos comienzan a ejercer la democracia con fines indirectos, pues emprenden acciones de participación ciudadana en temas que les competen en su entorno.


Oportunidades que emergen de las aulas
Justo a mitad de la calle, por donde una hilera de carros pasan a una velocidad muy moderada, se dibujan en la plancha del camino unas letras blancas que parecen dar la bienvenida a un lugar. El mensaje es vago: “Conmigo bicicleta, en anda poesía La”. Lo que es cierto es que en ese tramo de Manuel Acuña, la realidad se concibe de otra manera: un vocho blanco, parado, sirve de maceta, de lo que fuera su cofre nacen sábilas y algunos helechos que sobreviven entre ramajes secos y una llanta del auto, pintada de blanco.
La casa que está al lado, con un portón abierto de par en par y algunos ciclopuertos que dan la bienvenida, lleva el nombre de Casa ciclista, proyecto del colectivo GDL en bici, que nació hace cuatro años. Éste es un ejemplo de cómo los jóvenes egresados de las universidades buscan otras opciones para su desarrollo profesional, más allá de las formas tradicionales de inclusión en el campo laboral.
La organización nació en el año 2007 por iniciativa de aproximadamente nueve personas, entre las que había periodistas, estudiantes y trabajadores independientes, durante las protestas en contra del viaducto de López Mateos, y realiza acciones para concientizar sobre los beneficios a la salud del uso de la bicicleta, y entre sus actividades se encuentra un taller comunitario, cursos de reparación de bicicletas y alojamiento para ciclistas que cruzan por la ciudad.
Yeriel desde sus inicios es integrante del grupo, que ahora es una asociación civil. Está sentado y escribe en su laptop, la cual exhibe un collage de imágenes de diferentes colectivos, donde resalta la leyenda “Por favor, lea poesía”. Lleva cabello largo atado en una cola de caballo, y en su muñeca izquierda luce una pulsera amarilla de Amnistía Internacional; sube el dedo índice y lo pone en sus labios, diciéndome: “Ante las críticas nosotros decidimos callar y actuar”.
Es egresado de la UdeG, estudió en el CUCEA la licenciatura en Sistemas y ahora estudia la maestría en Ciudad y espacios públicos sustentables en el ITESO. Dice que Gdl en bici ha crecido en acciones, sin embargo comenta que nunca han medido el impacto que puedan tener. Agrega que los jóvenes se hacen conscientes gracias a internet y las redes sociales, lo que los motiva a organizarse.
“Ahora hay más asociaciones, hace siete años casi casi éramos la única”. Entre las que cita resalta la RUM, Red Universitaria para la Movilidad, que está conformada por estudiantes de diferentes universidades como ITESO, TEC, UdeG, Enrique Díaz de León, entre otras.

Por otro lado, se encuentra el grupo de jóvenes del CUAAD, conformado por Bricia Palacios, Franco González y César Palacios, quienes, derivado del proyecto escolar “Yo sí sé amar”, sobre maltrato a las personas en las relaciones de pareja, compiten para ser tomados en cuenta por la Secretaría de Salud Jalisco y efectuar una campaña estatal en este rubro.
Ante esta ola de participación ciudadana gestada desde la juventud, Igor González expresa: “Lo que sí es cierto es que estos procesos organizativos nos enseñan un montón de cosas, porque hay amplios sectores o sectores significativos de la población joven participando. Sobre todo en la ZMG tienen procesos más o menos democráticos en términos de toma de las decisiones que les competen, y ese es un factor importante del cual deberíamos de aprender o por lo menos deberíamos estar poniendo mucha atención, pues inciden de manera fundamental en un régimen democrático”.
“Antes era más difícil que la juventud se reuniera, porque veías movimientos y no sabías de qué eran ni nada”, concluye Yeriel Salcedo. “Ahora, las redes sociales te dan la opción de saber de lo que se está hablando e incluirte en lo que te interesa, como en movimientos ciclistas, en apoyo a migrantes, a indígenas, en fin, yo creo que esa es la fuerza de la juventud actual”.

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