1.7.14

La ciudad se ve mejor desde la bicicleta que desde un coche

“El historiador afirma que la ciudad tuvo mejores épocas”
Juan José Doñán no sólo es uno de los historiadores o “guadalajarólogos” más importantes, sino también un apasionado de la bicicleta.

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Historiador, cronista, pero sobre todo ciclista. Hace un año Juan José Doñán hizo su particular camino de Santiago a bordo de una bicicleta. El recorrido comenzó en Italia, continuó en el interior de Francia y terminó en Santiago de Compostela.

Junto a un grupo de amigos recorrió más de dos mil kilómetros en bicicleta. “Hacíamos 120 kilómetros por día durante casi un mes. Salíamos temprano por la mañana y terminábamos por la tarde”.

Juan José Doñán utiliza su bicicleta para sus recorridos diarios. Por eso no resulta raro encontrarlo con su casco y su bicicleta sobre la calzada Independencia ya que da clases en el Centro Universitario de Arquitectura y Diseño que está junto a la Barranca. “Aunque no lo parezca y no haya mucha infraestructura, Guadalajara es más o menos segura para los ciclistas. Un día caí en un bache y salí con un raspón nada más. Los ciclistas sabemos cuáles son los atajos más seguros”.

Doñán recuerda que a principios del siglo XX, la ciudad tenía 100 mil habitantes y cientos de ciclistas. “En 1928 Salvador Novo, durante una visita, dijo que no conocía ninguna ciudad que tuviera más bicicletas que Guadalajara”.

Esta cita está en el libro Oblatos-Colonias Andanzas Tapatías (Arlequín, 2013), un libro que reúne una serie de crónicas estupendas sobre la Guadalajara de ayer y de hoy contadas por un originario de Tizapán el Alto.

“Definitivamente, la ciudad se ve mejor desde una bicicleta que desde un coche”.

Lamentablemente, la Guadalajara actual es muy diferente a la de los primeras décadas del siglo XX y a la que conoció Doñán cuando llegó a vivir aquí. Con el paso del tiempo, se ha deteriorado, ha sufrido abandono y ha dejado de ser esa Clara Ciudad a la que se refería Agustín Yáñez. Todo comenzó, explica, cuando la ciudad creyó erróneamente que el futuro y la modernidad recaía en hacer avenidas más grandes, en privilegiar el transporte privado sobre el público. “Ahora las banquetas de los barrios son estacionamientos. Es más, creo que la crisis que sufre el futbol local se debe en parte a que los niños ya no juegan con la pelota en la calle. En el barrio se detectaban a los mejores talentos”.

“Sin exagerar en el pasado, la ciudad tuvo mejores tiempos. El pasado de Guadalajara fue superior a su presente y no se ve cómo se puede revertir esta situación. Es una ciudad que acumula problemas, achacosa, que le sale pus por varios lados y que en otros tiene gangrena. La ciudad, como los ríos, se salió de madre y no se ha encauzado”, afirma.

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