22.9.14

22 de septiembre

Jesús Carlos Soto/desmesura.org

Hoy 22 de septiembre se celebra el día mundial sin autos, fecha que, a diferencia de muchas otras sumamente banales, me parece la más importante del año. De verdad no se me ocurre otra que la supere. En este día se intenta celebrar una utopía, un tiempo y un espacio por ahora sólo posibles en nuestra imaginación, aún improbables en la realidad. Y digo improbables más no imposibles, distinción importante que hace mucha falta al pensar y hacer política. Porque es fácil anular propuestas que ciertamente tienen poca realidad a su favor pero no por ello debieran arrojarse al sarcófago de lo irrealizable. Quienes así cierran de tajo el horizonte a lo posible, actualizan uno de los peores gérmenes que impiden la vida democrática, aquella que requiere de más imaginación que poder y de más espacio público que movidas de ajedrez en las altas cúpulas.

Ya sabemos que el automóvil es, justamente, el dispositivo más antidemocrático en la ciudad. Cuando se utiliza en masa, este dispositivo produce una ciudad fragmentada, constantemente en guerra, consumista, ineficiente, destructora y, lo que es más grave, insostenible en el futuro, lo que compromete la vida humana en el planeta. El automóvil individualiza (aisla) y sólo democratiza los daños (nadie se salva).

Si la democracia es mucho más que la división ideológica en partidos políticos, y es más bien la posibilidad humana e histórica de fundar un orden colectivo en medio del caos, el día mundial sin autos busca ser un día de alta democracia mundial. Es un símbolo que busca proponerle a toda sociedad la instauración de una realidad improbable más no imposible. Apostar por esta realización llevaría a todos a una transformación profunda de nuestros hábitos, no sólo de comportamiento sino de pensamiento. Supone dejar de lado un montón de pretextos para comenzar a imaginar los cómo sí. Supone atreverse a imaginar un espacio urbano de vida radicalmente distinto. Supone dejarse cautivar y enamorar por otra forma de vida, por otro ritmo, por otras vías económicas, por otras explicaciones; una vida verdaderamente placentera. Supone poner en duda lo que hemos convertido caprichosamente en una necesidad, cuando no lo es. Supone, por lo tanto, empezar a transformarnos a partir de nuestro pensamiento, punto de partida para cambiar nuestra manera de ver el mundo y así, de nuestro actuar.

Celebrar el día mundial sin autos democratiza, es decir, nos pone a pensar en los demás e imaginar un espacio público, altamente colectivo, en el que podríamos vivir mucho, pero muchísimo mejor.

El primer paso es comenzar a celebrarlo, aunque utilices hoy tu auto, para que el día de mañana comiences a pensar cómo le harías para liberarte. Tienes 364 días. Y ojalá un día te sea una realidad.

@negrosoto
- See more at: http://desmesura.org/firmas/22-de-septiembre#sthash.erbRr94f.dpuf

No hay comentarios.: