23.9.14

Día mundial de realid


OPINIÓN INVITADA / Carlos López Zaragoza/Mural
23 Sep. 2014

Ayer se celebró el Día Mundial sin Auto, que los legisladores tuvieron a bien establecer oficialmente como Día Estatal sin Auto, una propuesta que los grupos que impulsan la agenda de la movilidad sustentable y la regeneración del espacio público democratizado llevan años poniendo sobre la mesa. El Gobernador dio la orden de que se minimice el uso de los vehículos oficiales. Se mantuvieron en sus estacionamientos 4 mil de los 5 mil totales.

Esta peculiar efeméride hubiera tenido poca resonancia en la ciudadanía si la agrupación "Súbete a la ciudad" no hubiera lanzado en redes sociales lo que llamaron el #RetoSinAutos2014, que consistía en comprometerse a cambiar un trayecto que ordinariamente se hace en coche, por un desplazamiento en un medio más amigable con la Ciudad: transporte público, a pie o en bicicleta, pero antes del 22 de septiembre, y el día 22 no usar para nada el coche.



El reto fue todo un éxito. Trascendió los límites de la Ciudad y se extendió por todo el País y más allá. Si buscan en redes sociales el hashtag que mencioné arriba, pueden ver cantidad de videos y fotos en las que personalidades (sobre todo políticos, pero también empresarios y artistas) y gente común muestran cómo se bajaron del coche por un día para darle un respiro a la Ciudad. Quién sabe cuánta gente dejó de usar el auto ayer por el llamado de "Súbete a la ciudad".

De todos los videos hay uno que me gusta especialmente, el que subió el usuario de Facebook "Arriero Morán". En él, dice que va a caminar y a mostrar lo que se encuentre. Por la pantalla de la computadora van apareciendo macetas hechas con llantas, monedas olvidadas en el piso, gente sonriente, perros guardianes que no asustan a nadie, un borracho atravesado en la banqueta, coches "tuertos", etcétera. Todo, narrado con una entonación que recuerda a Cantinflas y que te saca una sonrisa a la tercera palabra.

Creo que el video de Arriero Morán da en la clave. Tenemos cantidad de estudios que indican que es perentorio disminuir el uso que damos al automóvil particular: vivimos en la Ciudad con la tasa de motorización más alta de América Latina, para nadie es novedad que hay un tráfico insoportable, que la contaminación nos está enfermando, que las banquetas están invadidas de autos que no encuentran estacionamiento simplemente porque es imposible dárselos a todos. Pero lo que poca gente sabe es que el auto nos ha hecho más individualistas, menos cercanos a nuestra realidad inmediata, más ariscos con nuestros iguales. El coche nos ha quitado la Ciudad y nos ha dejado únicamente nuestra casa y nuestro punto de destino. Sólo fuera del habitáculo del coche podemos encontrarnos con quienes nos cruzamos y con la infinita variedad de formas de concretarse de lo urbano.

Jane Jacobs, la gran urbanista canadiense que comenzó la rebelión contra las ciudades centradas en el automóvil, decía que los átomos que conforman lo social son los pequeños encuentros con el vecino que pasea a su perro, con el vendedor de flores o el voceador, con la mujer que saca a ventilar la comida recién horneada. La cita no es textual. Por un día nos dimos el privilegio de reconectar con el sentido primero de la Ciudad, el encontrarnos con los demás y explorar los recovecos que nos ofrecen las calles.

Sin duda que las estampas del Gobernador, los Presidentes Municipales y algunos diputados o regidores andando en bici o en el transporte público tienen algo de oportunista y algo de artificial o fingido. Pero, amable lector, creo yo que amargarse con eso y descalificar el ejercicio del Día Estatal sin Auto es ciego para lo bueno y con visión 20-20, o perfecta, para lo malo. No hay salud mental posible para quien sólo tiene ojos para la dimensión negativa de las cosas. ¿Por qué no poner la atención en la enorme participación de sociedad y Gobierno que consiguió la ciudadanía organizada, convocando a usar la movilidad alternativa al coche?

Yo, lo que rescato del ejercicio de ayer, es que puede leerse como la prueba de que por fin hay convergencia entre estas demandas ciudadanas y los tomadores de decisiones.

Apreciable lector, para los que estamos metidos en esto, es claro que se están dando las condiciones para que haya un cambio significativo en la Ciudad. Parece que comenzará una deliciosa tormenta que caerá sobre tierra que lleva muchos años cuarteándose de seca.


El autor es profesor universitario y promotor de la Movilidad Sustentable.

opinion@mural.com

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