4.9.14

Mi bici chilanga


La percepción general es que, al menos en la zona de cobertura de Ecobici, la convivencia con los autos, los camiones, las motos y los peatones ha mejorado. En general se respeta mucho al que va en bici. La cultura de la bicicleta sí ha ganado mucho terreno, al menos en unas cuantas colonias.

Eduardo Castañeda H./masgdl.com


Dicen que el mejor espectáculo del mundo es la gente, y además, gratis. Por eso mismo me parece una delicia contemplar desde la bicicleta a las docenas de automovilistas atorados en avenidas y calles de la Ciudad de México.

Esos momentos los vivo con un legítimo orgullo que me dura hasta que otro día, yo soy el que va al volante.


No se trata de volver a decir aquí que el ritmo con el que se mira todo desde la bici permite apreciar cosas que no logra uno captar en otro medio de transporte.

Ni tampoco que la bicicleta es la verdadera solución a los problemas de movilidad que tienen las grandes ciudades, ni que la deberían usar todos.

No hay que repetirlo porque quien quiere disfrutar de un trayecto lo puede hacer como sea; porque la bici debe ser sólo una opción más para trasladarse; y porque casi nada debería ser hecho por todas las personas de una ciudad, porque si no sería muy aburrido todo.

Lo que sí es conveniente volver a afirmar es que uno no se da cuenta cómo le puede cambiar la vida un par de ruedas, hasta que no lo usa de manera cotidiana.

Tener la opción de tomar una en la calle, para trasladarse en distancias relativamente cortas, es un aditivo a la calidad de vida que convierte a un eficiente sistema público de renta de bicicletas en una joya.

En el DF, el sistema EcoBici, que comenzó en 2010, tiene alrededor de 3600 bicicletas repartidas en 275 estaciones, ubicadas en un área de 21 kilómetros cuadrados.

La facilidad de traslado que agrega un sistema como éste, en la zona en la que vivo y trabajo, es algo de verdad muy significativo en tiempo, en aporte a la salud propia, en ahorro, por decir sólo tres cualidades de moverse así aunque sea una parte de los trayectos.

Cuesta sólo 400 pesos al año. Uno se puede inscribir en los módulos del sistema o en el sitio web. Se deja el número de la tarjeta de crédito o de débito para que se cargue cada año la cuota, se firma un contrato y se presenta una identificación oficial y comprobante de domicilio. En el trámite en persona la tarjeta queda activada al momento.

El éxito ha sido tal, que hace poco se tuvo que imponer una veda de inscripciones, pues por varias semanas el sistema estuvo saturado.

La percepción general es que, al menos en la zona de cobertura de Ecobici, la convivencia con los autos, los camiones, las motos y los peatones ha mejorado. En general se respeta mucho al que va en bici. La cultura de la bicicleta sí ha ganado mucho terreno, al menos en unas cuantas colonias.

El anuncio de que en noviembre se echará a andar el sistema MiBici en Guadalajara es una muy buena noticia. Con alrededor de 900 en Guadalajara y otras 300 en Zapopan (éstas en 2015), deberá crecer para que impacte la vida de más personas. Y es un proyecto que los ciudadanos debemos hacer nuestro, como la Vía RecreActiva, para que no haya quien lo cancele y sí miles que lo potencien.
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