5.12.14

La bici apropiada


El sistema de bicicleta pública MiBici recién inaugurado nos ofrece la posibilidad de vivir la ciudad de una manera menos invasiva

Felipe Reyes/masgdl

Todo proyecto orientado a generar beneficios a la colectividad debe dejar pasar un tiempo para que se puedan medir índices y resultados en torno a sus virtudes y defectos. Algunos, pasarán desapercibidos y la mayoría de la gente ni siquiera notará que existieron. Otros, habitualmente los mas subversivos –en el sentido de que transforman la manera en que entendemos la realidad- suelen confrontar nuestras ideas, nos obligan a cuestionar cosas que dábamos por sentado y suelen provocar innovaciones tras estimular la creatividad de las personas.

Las sociedades, cuando son provocadas por cambios tajantes, entran en un proceso, difícil de registrar, de debate, entendimiento y desarrollo de inteligencia colectiva sobre aquello que es bueno o no para la ciudad. La gente conversará una con otra hasta establecer un criterio común sobre algo y, o bien, rechazará abruptamente los cambios desde una posición conservadora –como sucedió en los años ochenta con la ortogonalización del transporte que puso en marcha el gobierno en aquel entonces y que solo duró 3 días- o se apropiará del ejercicio hasta convertirlo en símbolo de identidad y orgullo de ser parte del grupo social que logró algo especifico.


La primera Feria Internacional del Libro de Guadalajara parecía destinada al fracaso. Fue necesario un esfuerzo mayúsculo para consolidar una expo que convirtiera el hecho de leer y comprar libros en algo habitual y que la FIL tapatía se convirtiera, tanto en el monstro cultural que ahora es, como en ese evento que vincula emocionalmente y enorgullece a tantos tapatíos.

Otro caso ejemplar de apropiamento colectivo es sin duda la Vía RecreActiva. La propuesta de vaciar de automóviles una de las avenidas principales de la ciudad durante la mañana de los domingos, sólo para que circularan bicicletas, parecía una completa locura hace algunos años. Nadie imaginaría que con el tiempo crecería hasta convertirse en el ejercicio de recuperación de espacio público más importante del país, la segunda vía de este tipo más grande del mundo y que cada domingo cientos de miles de tapatíos, no sólo la disfrutarían, sino que no permitirían que ningún gobierno, proveniente de cualquier partido, acotara mínimamente su tamaño, su temporalidad o su existencia. La vía está arraigada en el hábito de cientos de miles de personas que la presumen, la sienten suya y la han convertido en una razón de orgullo local tras ser copiada en múltiples ciudades del país.

El sistema de bicicleta pública MiBici recién inaugurado -y las modificaciones viales que se generan en torno- tiene características similares a la Vía RecrActiva. Si bien el sistema confronta directamente la idea preconcebida de ciudad que prevalece en la colectividad; también ofrece la posibilidad de imaginarnos diferentes y mejores, de vivir la ciudad de una manera menos invasiva y más respetuosa con los demás, y nos regala un sentimiento de esperanza gratuito. MiBici pone el futuro ahí, a nuestro alcance.

A horas de haberse puesto en servicio, las fotos, los comentarios positivos y la prisa por tener una llave de MiBici inundaron las redes sociales. El vinculo emocional que Mibici genera ha sido casi automático con el sector más progresista de la población y seguramente crecerá en la medida que más ciudadanía vaya comprendiendo los beneficios que genera y que el sistema se vaya ampliando. A algunos les resultará una locura la reducción de carriles para circulación de automóviles en algunas avenidas, pero otros, los más razonables, no permitirán que el territorio ganado por la bicicleta retroceda un solo centímetro.

La provocación está ahí. El tiempo y el sano debate acabarán haciendo prevalecer el sentido común, aunque eso signifique transformar casi todo: las calles, la cultura, los hábitos, las leyes, la moral, los presupuestos.
Seguramente habrá muchas cosas que ajustar y otras tantas que inventar, pero el sistema de bicicleta pública en funcionamiento cuestiona ya con firmeza el modelo de ciudad pro-automóvil y ofrece una muestra pequeña de lo que puede ser una alternativa para el futuro, y esa idea se propagará y tendrá la tendencia de ser apropiada por la gente. Mibici pudiera convertirse en un enorme semillero de ideas para la ciudad. Por eso, se vale decir: felicidades Guadalajara.
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