2.12.14

MiBici, una historia en dos ruedas

 Diego Petersen/el informador

Hoy, finalmente, arranca el programa de bicicleta pública en Guadalajara, MiBici. No es un asunto menor. Aunque hay muchos enojados porque les quitaron un carril para conducir o estacionar su auto, el arranque de este programa es lo más importante que se ha hecho en movilidad no motorizada en Guadalajara. Tiene muchos defectos, dicen los críticos, y es cierto, hay muchas cosas mejorables y otras que aún no sabemos que se deben mejorar. Pero la buena noticia es que no hay en el mundo ningún programa de bici pública perfecto. Todos han arrancado con críticas, con problemas por resolver y el de Guadalajara es un programa que ha incorporado esas experiencias.


Más allá del gusto personal por la bicicleta, el que arranque este programa es una de las mejores noticias para la ciudad de los últimos años, pues demuestra que, aunque despacio, las cosas se pueden hacer y la ciudad puede cambiar. Hace poco más de diez años que yo escribí el primer artículo sobre la importancia de la bici pública y la necesidad de traerlo a Guadalajara. Por supuesto yo no estaba descubriendo el agua tibia y había ya para entonces muchos ciudadanos que empujaban este proyecto, lo que quiero decir es que no ha sido un camino fácil y que si hoy llegamos a este punto es porque muchos antes empujaron para mover a esta sociedad tan amante del carro y de los pasos a desnivel.

Son muchísimos, pues, los pequeños esfuerzos ciudadanos detrás de esta iniciativa, pero hay algunos fundamentales que abrieron el camino. El primero es sin duda la Vía Recreactiva. El paseo dominical de Guadalajara se ha convertido en referente internacional y aunque se ha repetido hasta el cansancio hay que reconocer que fue gracias a un alcalde que entendió el proyecto y se la jugó con él, Emilio González Márquez, y a un grupo de ciudadanos que ideó, empujó, operó y cuidó la vía durante años, Guadalajara 2020.

Tan importantes como la vía en la confirmación de una cultura distinta de movilidad han sido los paseos nocturnos que no sólo hicieron visible un movimiento bicicletero impresionante, sino que tendieron lazos entre diferentes barrios de la ciudad. Finalmente los alcaldes y ex alcaldes de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco que, contra viento y marea, criticados y a veces vapuleados, se la jugaron para construir los pocos kilómetros de ciclovías que existen en la ciudad.

Todo esto y muchas otras cosas sucedieron en Guadalajara durante los últimos diez años. Todo eso, junto con la voluntad de algunos funcionarios del Gobierno del Estado que decidieron jugársela con el proyecto de bici pública, es lo que explica que hoy nazca MiBici. Una historia en dos ruedas, de pedaleo constante y no pocos baches y cuestas. Pero, en la bici como en la vida pública, el que pedalea constante no se cansa, muy tarde o temprano, llega.

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