20.1.15

La ciclovía de La Paz pertenece a los autos


Un pasajero baja del transporte público mientras un auto invade la ciclovía de Avenida La Paz. EL INFORMADOR / J. Mendoza
  • CRÓNICA
  • Por: Gonzalo Jáuregui/el informador
  • La falta de cultura vial, dificulta el uso de la vía exclusiva para bicicletas
GUADALAJARA, JALISCO (20/ENE/2015).-  Pedaleo mi bici sobre la ciclovía de La Paz. En Avenida Alcalde una camioneta se echa abruptamente de reversa y me da la bienvenida. En Guadalajara ni las ciclovías se salvan de los baches. De repente aparecen, amenazantes y musculosos, como recién salidos de la crisálida asfáltica.

En la ciclovía de La Paz hay que tener cuidado con las alcantarillas. Hay que aguantar al Sol perro. De Alcalde a Chapultepec es subida. Se avanza lento, y hay que pedalear mucho.

A la altura de Donato Guerra una camioneta se estaciona en la ciclovía y un auto se pasa el alto. Un motociclista toma un atajo por la ciclovía y rebasa a las bicis. “¡Aguas, luego te los cobran como nuevos!”, grita y acelera el renegado: lentes oscuros, pelo en pecho y cola de caballo al estilo Teo González.

Después de Federalismo, sobre Penitenciaría, una moto circula en sentido contrario por la ciclovía. En Escorza, la ciclovía se aleja de la banqueta y se unta a los carriles de los automóviles. “¡Mugroso, muévete!”, me grita un conductor peinado pa’ atrás, con tres botones de la camisa abiertos para que se vea su cadena dorada.

Antes de Bélgica hay tres autos estacionados sobre la ciclovía. También hay basura, hojas secas y heces de perro. Hay hombres trabajando en un edificio y se oyen martillazos. En Moscú se tiene que estar atento a los autos que dan vuelta y se incorporan a La Paz. Es necesario estar pendiente de que no se metan en la ciclovía, porque lo hacen; desde Chapultepec hasta Américas la ciclovía es suya.

Alejandra vive en La Paz y considera que la ciclovía es perfecta para trasladarse a su trabajo. Le parece que las partes en las que la ciclovía se une al tránsito automovilístico son peligrosas, pues los conductores aún no se acostumbran al trajín de las bicicletas.

Ella resalta que las bicis tienen que seguir pasando por la ciclovías, de modo que los automovilistas se acostumbren a respetar estos espacios. Lo más complicado para ella es la luchar para que los coches no se estacionen sobre el camino que supuestamente pertenece a las bicicletas.

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Episodio 1 / IRENE, Bicicleta Blanca