19.2.15

La diaria odisea de ser peatón


El mal estado de las banquetas y su impune invasión por parte de los automovilistas es una pesadilla para quienes intentan caminar

Alejandro Velazco/mas GDL

Seis de cada 10 tapatíos no tienen banquetas. Esta es al menos la información que tiene el colectivo Jalisco Cómo Vamos, que realiza estudios de opinión sobre la calidad de vida en la ciudad, pero podría parecer que el problema es más grave.

Todos los días, miles de personas deben arriesgar su vida bajando al arroyo vehicular porque las banquetas están en mal estado, bloqueadas por vehículos particulares o simplemente porque no existen.

El problema está en varios frentes, por una parte la Policía Vial del gobierno de Jalisco dice que no se puede multar a los automovilistas que se estacionen sobre la banqueta, a menos que estos bloqueen totalmente el paso a los peatones; por otro lado, la Dirección de Estacionamientos del ayuntamiento de Guadalajara dice no tener suficiente personal para revisar que los automovilistas respeten los espacios de estacionamiento autorizados; y por otro, no existe inversión de los gobiernos municipales para arreglar banquetas.

Mientras que para reparar vialidades el gobierno tapatío recibió casi 300 millones de pesos, en la creación de la Zona 30 en el centro histórico gastó solamente 45 millones. Mientras en Zapopan se gastaron 310 millones de pesos en avenidas –entre ellas Acueducto– aunque las banquetas nunca fueron completadas convirtiendo la zona en un martirio para los transeúntes.

Según un sondeo del proyecto Banqueta Libre, que a través de redes sociales difunde imágenes de aceras en mal estado o automóviles que impiden el libre paso de los peatones, alrededor del 90% de las banquetas de la ciudad están dañadas, ocupadas por comerciantes o bloqueadas por automóviles estacionados.

El ayuntamiento tapatío tiene registrados puntos rojos sobre invasión de banquetas, como son la Colonia Americana y la Colonia Providencia, pero argumentan que no pueden hacer mucho y piden a la ciudadanía levantar quejas ante el gobierno local, aunque el problema está tan generalizado por la falta de cultura vial de los tapatíos que los 10 inspectores con los que cuentan no alcanzan para abarcar el problema.

¿Qué dice el reglamento?

Estos son los puntos del Reglamento de la Ley de Movilidad del Estado de Jalisco sobre las banquetas:

“Las vías públicas y banquetas deberán estar libres de cualquier obstáculo u objeto que impidan, dificulten u obstruyan el tránsito vehicular y peatonal, excepto en aquellos casos debidamente autorizados, la Secretaría y los ayuntamientos podrán realizar operativos de forma conjunta o separadamente, para vigilar que se dé cumplimiento a esta disposición.

“Artículo 141. Queda prohibido el uso de la vías públicas, banquetas o camellones, para estacionar vehículos con el fin de venta, cambio o permuta, cuando quienes se dedican a su comercialización, lo hagan como una actividad habitual y con fines lucrativos; asimismo, se prohíbe la venta de mercancías y productos en puestos ubicados o estacionados sean fijos o semifijos, en vehículos, plataformas o remolques que ocupen las vías públicas, banquetas o camellones. Para estos casos, se deberá contar con el permiso correspondiente por parte del ayuntamiento que se trate y dictamen técnico favorable de la Secretaría, en el caso de los vehículos independientemente de la prohibición señalada por éste artículo deberán contar con los requisitos necesarios para circular y ocupar la vía pública.

“Artículo 145. Las bicicletas o motocicletas, podrán estacionarse sobre las banquetas siempre y cuando permitan el libre tránsito de los peatones y personas en silla de ruedas y no existan estacionamientos cercanos o ciclopuertos”.

La opinión de los peatones

“Para mí se está volviendo imposible caminar por aquí. A mi edad no me puedo mover tan fácil, y tampoco les puedo exigir a los automovilistas que se quiten de la banqueta, porque me ignoran o hasta me gritan. Esta zona es como un lugar sin ley, en donde la gente está perdiendo el respeto por los demás”. Amparo, 70 años, habitante de la colonia Americana.

“No puedo, simplemente no puedo, aquí todo mundo quiere tener auto, y aunque aquí las banquetas sí estén cuidadas, la gente no respeta que es un lugar para caminar, no para que pongan ahí sus camionetotas”. Armando, 30 años, habitante de Providencia.

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