8.3.15

La mujer y la bicicleta.


Hoy es el Día Internacional de la Mujer y me parece un buen momento para compartir la historia de cómo la bicicleta impulsó el camino de la liberación femenina a partir del siglo XIX, cambiando para siempre el rol de la mujer en nuestra sociedad.
En la década de 1890 occidente vivió el primer gran auge global de ciclismo urbano. Fue un terremoto cultural que inundó los diarios, los clubes sociales y deportivos, las calles y las conversaciones. La bicicleta se convirtió rápidamente en un símbolo de libertad que transformó los valores de la época. Y en ningún lugar esto fue más evidente que en la vida de las mujeres.
“La Nueva Mujer” fue el término para referirse a las mujeres que eligían trabajar fuera de casa, esquivar el rol tradicional de esposa y madre, o involucrarse activamente en el movimiento por sus derechos y otros temas sociales. Estas mujeres se vieron como un igual ante los hombres, y la bicicleta las ayudó a establecerse como tales.

Les dió autonomía para ir más alla de los barrios donde vivían, y les brindó una nueva sensación de libertad en el cuerpo que hasta entonces estaba atrapado en los patrones culturales de la época, reflejados fuertemente en la vestimenta.
Esta tendencia del ciclismo femenino llevó a las mujeres a abandonar viejas prendas incómodas, como el corset, y adoptar otras nuevas, como un práctico pantalón-pollera que rompió completamente con lo que era esperado de la vestimenta femenina de la época.
Dicho cambio en la indumentaria fue mucho más que una transformación estética: trajo un profundo debate moral que cuestionó por completo el rol de las mujeres en la sociedad.
Fue así que gracias a la bicicleta, la “Nueva Mujer” dejó atrás los vestidos y comportamientos paralizantes del pasado. Y el camino de libertad para las mujeres, e igualdad de derechos con los hombres, se puso en movimiento arriba de una bicicleta.
Fuente: lavidaenbici.com
A finales del siglo XIX en Estados Unidos la bicicleta había alcanzado una popularidad inimaginable. Simplemente en el año de 1897  se vendía una bici por cada 30 habitantes. Todos querían una.
Aquel invento, que en un principio fue el nuevo juguete para el hombre, se convirtió en una herramienta capaz de darle poder a la mujer de manera personal y política.
  La bicicleta contribuyó de manera importante para romper varios paradigmas de aquella época. A tal grado que se convirtió en un símbolo de libertad para los diferentes movimientos que buscaban la igualdad para mujeres y hombres.
En primer lugar, la bicicleta permitió a la mujer liberarse de la dependencia del hombre para poder viajar. Las mujeres ahora podían recorrer mayores distancias en un medio de transporte individual.
Las mujeres que ahora se transportaban en bicicleta tuvieron que encontrar una alternativa a la vestimenta que durante años había mantenido los cuerpos incómodamente cubiertos con vestidos bastante pesados.
En una entrevista para el New York World de 1896 Susan B. Anthony dijo: “La bicicleta ha hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa en el mundo” y "la bicicleta es la máquina de la libertad".

Bicicleta, la máquina de la libertad
El vínculo entre mujer y bicicleta es antiguo. Probablemente tenga la misma edad que el uso de la bicicleta como medio de paseo y transporte. Las imágenes monocolor de fines del siglo XIX y principios del XX muestran a elegantes mujeres subidas a sus bicicletas. Largos vestidos y botines con tacones, cuellos altos y peinados perfectos o sombreros rimbombantes, y además, siempre luciendo una franca sonrisa, como si en ese momento dijeran o pensaran: “esto es lo nuestro, aquí nos quedamos, ¿quién necesita de un automóvil?”.
El año 1888 John Boyd Dunlop, un veterinario  irlandés, inventó y desarrolló los neumáticos con aire, que luego se incorporarían a la bicicleta, algo que considerablemente mejoró la experiencia haciendo que el paseo en este vehículo fuese más suave y agradable. Dos años después, en 1890, se produjo la fabricación en masa de bicicletas, lo que significó un notable abaratamiento en los costos y permitió que los trabajadores se pudieran comprar una y utilizarla para sus desplazamientos diarios. Es en este momento que las mujeres jóvenes más aventureras y atrevidas ven en la bicicleta un símbolo de libertad e independencia. 
Fuente bicicultura.cl 

Los inicios de la mujer en bici
En la actualidad existen distintas organizaciones civiles y colectivos ciudadanos de mujeres que han decidido tomar a la bicicleta como una forma de expresar la necesidad de cambios sociales en las ciudades, y con ello mostrar que es seguro y femenino andar en bicicleta, dejando detrás prejuicios del uso de la bicicleta como lo son el  sudor o, el de estar despeinada. Sin embargo, es posible rastrear en el siglo XIX mujeres relacionadas tanto con el movimiento sufragista femenino como con el uso de la bicicleta.
Veamos que con la innovación de los herreros franceses Pierre y Ernest Michaux de poner pedales, y manivelas rotativas al velocípedo en 1860 , pronto la bicicleta se convirtió en una nueva forma de entretenimiento para las élites. En Europa y Estados Unidos  comenzaron a surgir pequeños círculos sociales que compartían el gusto por las competiciones ciclistas, esto no pasó desapercibido para varias mujeres que decidieron experimentar con el nuevo invento.
Pero, que una mujer usara la bicicleta a finales del siglo XIX era ridiculizado por la sociedad machista e incluso existieron argumentos de médicos que condenaron enérgicamente la práctica por supuestas razones anatómicas (causar daño físico como esterilización y aborto) y hasta morales (crear formas de excitación sexual) Sin duda, eran tiempos  en los cuales las mujeres se les negaban sus derechos básicos políticos, económicos y sociales.
 
La crítica por parte de sociedad machista y de los supuestos estudios médicos que no incentivaban el uso de la bicicleta para las mujeres, no impidió que mujeres como la francesa María Pognon y las estadunidenses Susan Brownell y Frances Willard entre muchas líderes de los movimientos por los derechos civiles de las mujeres usaran la bicicleta, e incluso la utilizaran como  una forma desafiante hacia la concepción de los roles femeninos tradicionales.
Para María Pognon, presidenta de la Liga Francesa de Derechos de la Mujer, la bicicleta era un instrumento igualitario y nivelador que ayuda a liberar a las mujeres. Para la estadounidense Susan Anthony líder por los derechos civiles consideraba que “la bicicleta es el objeto que más ha contribuido a la emancipación de la mujer que otra cosa en el mundo. Le da a la mujer la sensación de libertad y seguridad en sí misma. Cada vez que veo una mujer manejando una bicicleta me alegro, porque es la imagen de la libertad”. Y en 1885 en Estados Unidos  la sufragista Frances Willard tomó a la bicicleta como una manifestación política de libertad de la mujer en su libro “A wheel within a wheel: how I learnedto ride the bicycle, Willard a lo largo del texto insta a las mujeres para superar las barreras y que se involucren con  prácticas que desafíen el modelo de los roles de la mujer. 
 
 
De manera general se puede decir que la bicicleta permitió una mayor movilidad a las mujeres en tres sentidos:
La bicicleta les permitía alcanzar distancias largas, lo que fomentaba un conocimiento de su entorno, de su cuerpo y además permitia una movilidad libre sin dependencias de los hombres.
Reconoció críticas a los vestidos victorianos, los cuales resultaban incomodos e imprácticos para su uso en la bicicleta, por lo que adquirió fuerza argumentos en contra de los corsés y las faldas largas y ondulantes, y trajo consigo nuevos estilos de ropa que permitieron una mayor movilidad en el cuerpo de las mujeres.
Por poner un ejemplo, en 1894 Annie Londonderry una joven madre de tres hijos se convirtió en la primera mujer a montar en bicicleta alrededor de Estados Unidos. Londonderry, cuyo nombre real era Annie Cohen Kopchovsky, salió del estado de Massachusetts el 25 de junio de 1894 y regresó el 24 de septiembre de 1895. A lo largo de su viaje Annie desechó el vestido victoriano que resultaba poco práctico y optó por pantalones holgados llamados bloomer y después por ropa de hombre.
En resumen el uso de la bicicleta por parte de las mujeres en  sus inicios  se argumentó que  podría deteriorar la delicada esfera de la unidad familiar al permitir a la mujer a viajar más allá de sus límites anteriores sin la vigilancia de un marido, además de provocar posibles daños físicos y morales. Sin embargo, a pesar de los argumentos tradicionalistas las mujeres que estaban en pro del voto femenino y muchas otras lograron realizar críticas a la sociedad machista con el uso de la bicicleta, expresaron deseos de libertad y provocaron cambios en los estilos de vestimenta que oprimían el cuerpo de la mujer.
(Por Mtro. Ernesto Morua Ramírez, de Indicespoliticos.blogspot.com)

No hay comentarios.: