9.3.15

'Llegó la hora del fin de las ciclorrutas', afirman dos expertos

Dicen que de ellas nació la revolución de la bicicleta, pero añaden que "eso es pasado". Entrevista.

Pedro Bravo (izq.) y Xavier Corominas han recorrido el mundo dando lecciones sobre cómo instaurar la era de las bicicletas. Estuvieron en el 4.º Foro Mundial de la Bicicleta, en Medellín.
Foto: Archivo Particular
Pedro Bravo (izq.) y Xavier Corominas han recorrido el mundo dando lecciones sobre cómo instaurar la era de las bicicletas. Estuvieron en el 4.º Foro Mundial de la Bicicleta, en Medellín.
Aman pedalear tanto como Nairo Quitana. Tal vez no son campeones internacionales en ciclismo de ruta, pero sí en la promoción de esta forma de moverse en la ciudad, en la creación de políticas públicas, en la transformación urbana.

Xavier Corominas y Pedro Bravo. Uno es exalcalde de Salt (España) y el otro, un periodista autor de Biciosos, un libro sobre cómo, por qué y para qué vivir en una cicla en ciudades hechas para los carros.

Aunque a muchos les suene a sacrilegio, creen que las ciclorrutas que marcaron el boom de la bici son cosa del pasado y que se les debe quitar espacio, no a los peatones, sino a los carros. En este frente, Bogotá ya ha hecho más de 50 kilómetros de bicicarriles, y este año incorporará 100 kilómetros, los cuales se unirán a los 390 kilómetros de ciclorrutas construidos en gobiernos pasados.

Vienen de España, estuvieron en el 4.º Foro Mundial de la Bicicleta en Medellín y hablaron con EL TIEMPO sobre Bogotá, después de atravesar un trancón de una hora para llegar a la entrevista, desde Chapinero hasta El Salitre. Hubo aplausos, flores, regaños y consejos para que la capital colombiana siga adelante en la descarnada entre piñones y motores.

¿Por qué defender la cicla por encima de los carros?
Xavier: Las ciudades del mundo con el índice de desarrollo humano más alto son las que tienen más bicicletas y las más seguras; están libres de contaminación ambiental y la acústica, y en el caso de Bogotá ayudarán a reducir la mortalidad en accidentes de tránsito.
Pedro: Hace que las ciudades sean mejores para las personas, más humanas, felices y habitables. Si queremos vivir bien, hay que invertir en transporte público, peatones y bicicletas. Bogotá empieza a ser insostenible y en medio año podría colapsar, con ese embotellamiento que genera tantas pérdidas económicas. Además, los carros matan más personas por contaminación que por accidentes.
El de la cicla es un movimiento mundial. ¿No será que ya hay una inercia hacia el éxito que exige poco de los gobiernos locales?
Xavier: La bicicleta está de moda y ha vuelto para quedarse. Antes se creía que se podía llegar en carro hasta la cama: se hacían grandes avenidas para que los carros fueran deprisa... pero se llegaba deprisa al trancón. Pero se necesita hacer una política de movilidad en favor de los más débiles, hacer una reglamentación sólida para que se respeten las normas, y debe haber autoridad.
Pedro: Los legisladores deben trabajar por el bien común, y la bicicleta es el bien común. ¿Cómo hacerlo? Hay que consultar cuál es la mejor estrategia con colectivos, ciudadanos y expertos, para hacer un plan ambicioso para transformar la ciudad. Bogotá se ha quedado a medias y debe seguir.
Hay puristas que rechazan las ciclas eléctricas y los ciclomotores de combustible. ¿Qué opinan?
Xavier: Hay que reglamentar, denunciar y multar. Los ciclomotores contaminantes de dos tiempos deben desaparecer. No sé de qué siglo son, pero no son de este. Hay que darles a los usuarios incentivos para que se pasen al sistema eléctrico. Y si van a permitirles circular, no deben ir en el mismo lugar de la bicicleta porque van demasiado rápido. No hay nada de malo con un sistema de pedaleo asistido eléctrico, que no vaya a más de 20 kilómetros por hora.
Pedro: Sí, los ciclomotores deben desaparecer. Son como motos.
¿Cuál es el futuro de la infraestructura para la bicicleta?
Xavier: Es inconcebible ver a estas ciclorrutas en la carrera 11, en la carrera 13, en las que ni peatones ni ciclistas pueden andar. Están dañando a los grupos más débiles de la movilidad. Los andenes son para los peatones; las bicis no deben estar en los andenes.
Pedro: El modelo es antiguo. Cuando se hizo hace 15 años, funcionaba, pero ahora todo el mundo está de acuerdo con que el espacio hay que quitárselo al carro, y el del peatón hay que dejarlo libre. No somos ciclistas, peatones y conductores: somos personas que van en bici, que caminan, que conducen y comparten un espacio público. El mejor éxito en las ciclorrutas es desaparecerlas, porque cumplieron un papel: hace 15 años no había otro modo de darle espacio a la bicicleta, pero hoy son víctimas de su propio éxito.
La inseguridad urbana evita que muchos prefieran pedalear. ¿Qué debe aprender Bogotá de otras ciudades?
Pedro: Hay varios tipos de inseguridad: que te roben o te maten para robarte. En Europa, las soluciones son parqueaderos vigilados. Pero el tema de la seguridad ciudadana trasciende la movilidad sostenible. La solución la tienen que dar los diferentes agentes de las ciudades, de los países. Parece que en ciudades donde hay más bicicletas se fomenta un sentimiento ciudadano donde la violencia decrece.
Xavier: Se tienen que hacer cosas para mejorar la seguridad: facilitar el registro de la bicicleta, que haya implicación de la Policía, la Alcaldía, para buscar algún sistema de registro y que no sea tan fácil podérsela llevar. La otra parte es tener planes de prevención de hurto: en el foro de Medellín alguien habló de sistema de geolocalización, que cada vez es más barato. El ciclista también puede hacer cosas: escoger lugares seguros, pedalear en grupo en las noches.
¿Y qué se hace con la agresividad en las calles? No solo con la de los conductores de carro motorizado, sino con la delos peatones, la de los ciclistas mismos...
Xavier: Es un tema de cultura general básica.¿Quién es el más débil? Los niños y los adultos mayores, las personas en situación de discapacidad. Es cuestión de respeto. Bogotá está desaprovechando su mejor experimento para pacificar las vías: la ciclovía. La hacen todos los domingos, y la gente no se mata ahí. Ese ejemplo de convivencia tiene que replicarse todos los días de la semana.
Pedro: Es una evolución cultural, procesos que se van dando con los años. Hay un tema de comunicación de las normas, de los espacios de convivencia. Luego es un tema de legislación. Insisto: las leyes hay que hacerlas cumplir, poner multas para que el que vaya con exceso de velocidad lo piense dos veces antes de acelerar y convertirse en un asesino en potencia. Los latinos tienen la sensación de que no son capaces de conseguir nada, de transformarse. Bogotá ya se demostró a sí misma hace 15 años que podía cambiar. Pero hacen falta ciudadanos activos, gobernantes valientes y medios de comunicación que se involucren.
Bogotá intentó sacar adelante el sistema de bicicletas públicas, pero no salió bien. ¿Qué deben tener estos sistemas para que sean exitosos?
Xavier: Tiene que ser masivo, seguro, de fácil acceso, de costo aunque sea simbólico, pero no gratis. También debe ser moderno: sería una locura que la gente tuviera que llenar formularios de papel para subirse en una cicla. Pero, más que nada, debe estar en un lugar estratégico para que la gente se baje del bus y ande su última milla a pedal.
Pedro: Donde ha funcionado es porque se ha planeado bien. No deben hacerse por motivos electorales, deben estar dentro de un plan de movilidad sostenible.
* Escríbanos a natgom@eltiempo.com
NATALIA GÓMEZ CARVAJAL
Subeditora Bogotá

No hay comentarios.: