23.3.15

Opinión: Morir entre ruedas


Paul Alcántar*/ El Occidental

Hablaré como usuario de la bicicleta. Es lamentable la muerte de dos usuarios las semanas atrás. Uno formaba parte de los muchos colectivos que pasean por las noches, emblemático y querido. La otra era una usuaria del municipio de Zapopan, amada por su familia y amigos que condenaron la forma como pereció. No merecían partir a temprana edad, menos arrollados por la imprudencia de un automovilista o del chofer del transporte público. Pero es más preocupante que en la vida pública aún no se asuman las responsabilidades que implican la falta de la cultura vial en nuestra gran urbe. Pero es aún más indignante que los gobiernos tanto estatal como municipales categoricen estas muertes como aisladas y no resuelvan la necesidad de movilidad con seriedad.

Queda claro que el programa #MiBici no es respetado ni por la propia autoridad. Las ciclovías y zonas preferenciales en el primer cuadro de la ciudad no son respetadas por aquellos que tienen todas las ventajas frente a los ciclistas. Ya no hablo sólo de los automovilistas, sino de la misma Secretaría de Movilidad que ignora los reportes que diariamente les llegan a sus distintos canales digitales y convencionales; y ni hablar de los agentes de la misma dependencia que se hacen de la "vista gorda" ante el fortalecimiento de la impunidad cultural entre la ciudadanía. La infraestructura para el programa -el más ambicioso de la administración estatal en cuanto al rubro- y la falta de comunicación requerida para la sensibilización de los automovilistas colocan a los usuarios del programa y de quienes usamos la bicicleta en focos rojos. Porque no basta con ampliar el programa a otras zonas de la urbe si no se fortalece culturalmente lo que ya se tiene. ¿De qué sirve promover con bombo y platillo una política pública que no busca más que promover la imagen de la autoridad?

Con temor aseguro que el programa #MiBici corre el riesgo de ser un fracaso si no se retoma la intervención como parte de la estrategia que incentive el respeto de los usuarios de la bicicleta. Recorrer las calles de la zona metropolitana -incluida la del Centro- aún es un volado a la buena voluntad de los automovilistas y de los choferes del transporte público. Apropiarse del espacio para los ciclistas es lidiar con la muerte misma; lo peor es que las inquietudes siguen siendo ignoradas por quienes diseñan e implementan acciones públicas como éstas.

Aún es tiempo de corregir y ajustar porque más muertes no se pueden tolerar.



*Analista político.

Comentarios: @paulalcantar y

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