Ir al contenido principal

Mea culpa de un peatón


Ciudad peatón
Por: Juan Felipe Cobián* (@juanfe_cobi)/proyecto diez
Fotografía: Hernán Piñera/Flickr
28 de agosto de 2015. Montado en dos suelas recuerdo que, sin una coraza de metal a mi alrededor, me convierto en el eslabón más débil de la calle. Soy un peatón más, vulnerable a cualquier automóvil que circula a 50 kilómetros por hora o a un ciclista rodando por ahí. Después el primer paso ya estoy integrado a la masa de quienes se las arreglan para que el amor, la amistad o la bolsa del supermercado quepan en la estrechez de las banquetas.
 
Sin embargo, no soy una blanca paloma: en mi historial figuran hechos de inocencia cuestionable. He ignorado, por soberbia y por revancha también, el principio de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. En alguna ocasión, seguramente arrastrado por la prisa, he salido de la nada y aparecido a media calle, para sorpresa de un chofer con excelentes reflejos.
También he cruzado sin voltear y he caminado alegremente por el arroyo nada más porque sí. Decenas de veces, por intervención providencial, una temeridad mía al cruzar la avenida no ha terminado con dos familias llorando, una en el cementerio y la otra en la delegación.
Sin afición por el resentimiento, he aprendido a improvisar odios automáticos y fugaces hacia conductores inconscientes. He deseado con todas las fuerzas que caben en dos segundos la caída en un hondo bache del Volkswagen que recién me ha empapado, diría que a propósito, después de la lluvia. Uso la imaginación para recrear castigos perfectos: en mi desvarío el culpable de una infracción vial que me puso en peligro termina con arañazos de justicia divina e implorando un perdón que, hecha la promesa de conducir con más cuidado, le concedo.
Pero el volante, al final del día, me llama. Bajo un sol inclemente y enfrentando toda clase de riesgos, vaya que se extraña el transporte motorizado, ese que tanto contamina las ciudades y del que habría que prescindir siempre que haya ocasión. De cualquier manera, me pregunto si cuidar el medio ambiente y velar por la armonía vial son de esas tareas urgentes que puede hacer alguien más.
Más que el destino, mi inconsciencia me ha puesto cientos de veces entre un automovilista ansioso y el semáforo en verde. Aferrado a mi cinismo, cuántas veces he alentado el paso para alentar la furia de los conductores. Y entonces nace en mis adentros un orgullo tan sólido como estúpido.
De pronto pienso: “que esta vez el peatón le gane una batalla al coche”. Qué dulce el gusto de rebasar, a dos pasos por segundo, filas de carros varados en un embotellamiento. Victoria pírrica, tan insignificante como cruzar decidido por el paso de cebra -entonces sí por donde debiera hacerlo siempre- para obligar a pararse al auto que no iba a detenerse.
La que gana muy a menudo es la impaciencia, que suele triunfar, y por paliza, ante la sensatez: las esquinas siempre se encuentran lejos cuando decido cruzar la calle. Y cuidado si llevo prisa, porque camino a matar. Algún volantazo, maniobras imprevistas y miles de bocinazos nacieron por mi culpa.
Lo sé, necesito educación (y tal vez un auto).
* Juan Felipe Cobián es académico en la Universidad de Guadalajara.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ciclovías, adelante sin consulta: Alfaro

por Fernanda Carapia/ntrguadalajara.com

A FAVOR Y EN CONTRA. Los espacios para ciclistas generan diversas reacciones en la ciudad. (Foto: Alfonso Hernández) La construcción de ciclovías no está a consulta ciudadana, aseguró tajante el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez. “Todo mundo tiene derecho a expresar su opinión, pero quien gobierna esta ciudad tomó hace mucho la determinación de que esta ciudad tiene que buscar mecanismos de transporte no motorizado y la apuesta de las ciclovías va a seguir adelante”. El presidente municipal criticó la postura del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de someter a consulta la construcción de caminos seguros para ciclistas. “No podemos ahorita salir con la barbaridad y atrocidad que dijo el instituto, que dice que vamos a someter a consulta pública si se hacen ciclovías en la ciudad, ¿quién se creen en el instituto?”. “La agenda de movilidad no motorizada es una agenda que hemos comprometido los gobiernos de esta ciudad p…

La Guadalajara amurallada domina 14% de la ciudad

Especialista de la Universidad de Passau, Alemania, analiza en particular el caso de Zapopan, donde están más de la mitad de 2500 cotos o “urbanizaciones cerradas” del AMG
Agustín del Castillo / Guadalajara. MILENIO JALISCO.  http://www.agustindelcastillo.com/
Los castillos del señor feudal ofrecían a sus moradores, incluso a los más precarios, los siervos que habitaban en torno a la muralla, una posibilidad perdida en la larga noche medieval: la seguridad. Bajo esta premisa, una extraña Edad Media se abre paso y domina cada vez más el imaginario de los moradores del área metropolitana de Guadalajara (AMG): los casi 2,500 “cotos” o urbanizaciones cerradas se extienden sobre 14 por ciento de las 65 mil hectáreas de “ciudad construida”, y van al alza.
Es un especialista migrado del mismo corazón de la vieja Europa, el doctorante en geografía por la Universidad de Passau, Bernd Pfannenstein, catedrático en la escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), quien s…

La atropellan y le exigen pago

por Fernanda Carapia,  5 de Septiembre de 2016/ntrguadalajara.com 
Sara Magos sospecha que hay corrupción entre los agentes que llevan su caso y la aseguradora GNP. Hace un año, la vida de Sara Magos García dio un giro de 180 grados: un auto la atropelló cuando iba en su bicicleta, pasó varios días en terapia intensiva, pagó más de 100 mil pesos para recuperar su salud, aún tiene secuelas y, por si fuera poco, debe cubrir el daño que causó al carro que la arrolló. “La señora reclamaba que le pagara sus daños, que me hiciera responsable del accidente que había provocado”, informó. Magos García sospecha que entre los agentes que traen su caso y la aseguradora GNP hay corrupción, pues han habido cosas que no checan, como que en uno de los peritajes de causalidad vial se señaló que la mujer que conducía el vehículo, Leticia Brambila López, viajaba a 40 kilómetros por hora.