14.8.15

Nuestros benditos automóviles


La velocidad promedio de un auto en la ciudad apenas ronda los 20 km por hora y en horas pico puede caer hasta 10.5 km. En promedio, siete de cada 10 vehículos en la ciudad transportan a solo un pasajero

Felipe Reyes/ Más por más Gdl

En Guadalajara hay, cerca de un millón 800 mil automóviles registrados que; más los no registrados –como los de paso o registrados en otros estados– podrían llegar a sumar dos millones de vehículos circulando en la ciudad diariamente. Casi un auto por cada dos personas.


De 1990 a la fecha –en sólo 25 años– el parque vehicular se ha multiplicado cuatro veces mientras la población ha crecido solo 1.3 veces, y de mantenerse este ritmo en una década, la ciudad tendría que lidiar con tres millones y medio de autos. En el mismo espacio.

Si estacionáramos los autos en la metrópoli pegados unos a otros, cubriríamos una superficie de 13 millones de metros cuadrados. Unos detrás de otros harían una hilera de ocho mil 700 kilómetros.

Aproximadamente 96 millones de metros cuadrados se usan para vialidades en la ciudad, cerca del 85% del espacio de público disponible. La velocidad promedio de un auto en la ciudad apenas ronda los 20 km por hora y en horas pico puede caer hasta 10.5 km. En promedio, siete de cada 10 vehículos en la ciudad transportan a solo un pasajero.

La congestión que provoca el exceso de autos afecta también la velocidad de la mayor parte del transporte público disponible. El sistema desperdicia millones de horas productivas, tanto de los usuarios de autos particulares como de los usuarios de transporte público, todos los días.

La contaminación del aire se mantiene en niveles no satisfactorios, los automóviles particulares son responsables del 86% de la contaminación atmosférica de la ciudad. En las avenidas con mayor flujo vehicular los automotores producen niveles de ruido entre 80 y 90 decibeles, se considera que arriba de 60 decibeles es nocivo para la salud humana.

Tanto contaminantes atmosféricos como auditivos son factores que deterioran la salud y están vinculados a múltiples enfermedades, incluidas algunas mortales.

En Jalisco, mueren en promedio mil 500 personas al año por accidentes viales provocados por la presencia excesiva de automóviles en nuestras calles, más que muchas enfermedades. La muerte por automóvil ocupa el primer lugar entre los causales de muerte en menores de 29 años.

El gobierno federal subsidia indirectamente el costo de la gasolina. Sin este subsidio la movilidad en automóvil disminuiría y los costos de productos con una alta huella de carbono se dispararían haciendo competitivos los productos locales. Este subsidio representa poco más del uno por ciento del PIB nacional.

En el estado de Jalisco, cada año se egresan en gastos vinculados a movilidad por auto –incluyendo la creación de nueva infraestructura, operación y mantenimiento– cerca de cuatro mil millones de pesos, que hacen falta en decenas de otros rubros.

La pregunta que todos sin distinción deberíamos de hacernos es ¿Vale la pena mantener un sistema que prioriza a nuestros benditos automóviles? Llegará el momento en que todos coincidiremos en que no. Ojalá pronto.
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