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Así se vive un verdadero Día sin Carro


Un Día sin Autos en Bogotá por la autopista Sur. Foto: Sergio Hernández Márquez
Por: Sergio Hernández Márquez (@sergio2hm) y César Octavio Huerta (@zorrotapatio)/proyecto diez
22 de septiembre de 2015.- Celebrar el “Día Estatal sin Automóvil“, como se hace en Jalisco, es algo completamente distinto a vivir la realidad de un “Día sin Carro”, como se hace en Bogotá.

Por tercera ocasión del año, en la ciudad sudamericana sus habitantes dejaron estacionado el vehículo particular, mientras que en el Área Metropolitana de Guadalajara se carecen de restricciones para circular, debido a que el “Día Estatal sin Automóvil”, creado por el Congreso de Jalisco el 11 de septiembre de 2014, no obliga absolutamente a nada.

Bogotá es una ciudad donde habitan 7 millones 800 mil personas y desde el año 2000 los ciudadanos decidieron en un referéndum que, así sea una vez al año, harían el esfuerzo por buscar alternativas a la movilidad. Las multas por conducir un automóvil no autorizado para circular son de 322 mil pesos colombianos, que equivalen a 1,772 pesos mexicanos, más una inmovilización del coche.

En contraste, la ciudad de Guadalajara alberga 4 millones 500 mil personas, y nadie se ha atrevido a proponer una iniciativa que detenga la circulación, al menos por unas horas, del millón 800 mil autos particulares.
 
En Bogotá, la restricción para circular, por ser Día sin Carro, inicia a las 5 de la mañana y termina a las 7:30 de la noche. El asunto también involucra a las motocicletas, por lo que la opción de movilidad es el Transmilenio, (buses articulados que van por carriles exclusivos y que conforman una red que asemeja a la de un metro). También hay los camiones que funcionan como rutas alimentadoras al Transmilenio, y los buses tradicionales. Los taxis son otra posibilidad, así como la red de rutas para bicicletas.
Red del Transmilenio en Bogotá. Gráfico: http://www.transmilenio.gov.co
Red del Transmilenio en Bogotá. Gráfico: http://www.transmilenio.gov.co
Fue una casualidad generada por el futbol que el 22 de abril de este 2015 un millar de tapatíos vivió lo que sucede en Bogotá cuando la población no puede circular en auto particular. El Atlas se jugaba su última carta de la fase de grupos de la Copa Libertadores ante el Independiente de Santa Fé, en el Estadio El Campín, y se realizó un viaje masivo de aficionados para la ocasión.
Es verdad, la medida del Día sin Carro en Bogotá no tiene la aceptación del 100%. También hay quienes se quejan de un supuesto abuso por parte de la autoridad al imponer la medida, como lo señalan integrantes de la Federación Nacional de Comerciantes, por una supuesta baja de ventas, solicitando lo que le llaman en Colombia una acción de tutela, algo muy parecido a un amparo, sin poder obtenerlo.

Los taxis para unos, el Transmilenio para otros

Ese 22 de abril, alrededor de las 10 de la mañana, lo que se miraba en la Autopista Sur era diferente al tráfico constante que habíamos visto en días anteriores. La opción para trasladarnos al Cerro de Monserrate era ir por Transmilenio o tomar un taxi. Tomamos esta segunda no porque la línea G del Transmilenio estuviera saturada a esa hora debido al Día sin Carro, sino por tiempo y economía de escala, al viajar cuatro adultos y una pequeña de 4 años.
A pesar de la demanda, subir a un taxi llevó poco menos de 10 minutos. Ya en el trayecto, el conductor nos hizo ver que las diferencias sociales también se ponen en evidencia durante un ejercicio social como este.
Camilo Acosta, taxista de Bogotá. Foto: César Octavio Huerta
Camilo Acosta, taxista de Bogotá. Foto: César Octavio Huerta
Camilo Acosta, de 23 años, es un joven del Cauca de Colombia, nacido en Popayán, la Ciudad Blanca. Hace 6 años, llegó a Bogotá, buscó empleo y encontró de taxista. Aunque en un principio batalló para ir y venir de un lugar a otro, se mueve por toda la capital como si ahí hubiese vivido toda la vida, en esa ciudad estresante y caótica, la del trabajo y un mejor futuro, la de la gente que vive todos los días corriendo.
Para él, un Día sin Carro en Bogotá le representa una jornada de trabajo inusual en la que se lleva el doble o triple de ganancias diarias, llegando a obtener 30 mil pesos por hora (165 pesos mexicanos al tipo de cambio actual). Esa es una de las razones por las que está de acuerdo con esta medida, y también reconoce que un día como este el cielo es distinto, menos sucio y contaminado.
“Un día como hoy para mí muy rentable. Mirándolo globalmente, contribuye con el medioambiente, disminuyen los gases, porque se siente el aire mucho menos pesado”, cuenta mientras maneja por las avenidas bogotanas que hoy permiten un viaje más fluído y  sin tanto estrés.
Camiones del transporte público en Bogotá durante el Día sin Carro del 22 de abril de 2015. Foto: Sergio Hernández Márquez
Camiones del transporte público en Bogotá durante el Día sin Carro del 22 de abril de 2015. Foto: Sergio Hernández Márquez
Con el paso del tiempo, Camilo se ha vuelto experto en observar las desigualdades de la Bogotá en la que vive. Sabe por ejemplo, que en un día como hoy, quienes menos sufren para trasladarse al trabajo, la escuela o la oficina, son quienes viven en el norte, porque pertenecen a las clases medias y altas, y son económicamente capaces de pagar taxi en comparación con quienes viven en el sur, capitalinos que todos los días se mueven a través de la red del Transmilenio, el sistema de Autobuses de Tránsito Rápido (BRT por sus siglas en inglés).
“La mayoría de la gente toma taxi en el norte, donde en su mayoría usan más el vehículo. Se desesperan. En el sur, la mayoría de la gente toman Transmilenio y en un día como este, todavía hay mucha gente, en horas en las que un día normal van vacíos”.
Día sin Auto en Bogotá. Foto: César Octavio Huerta
Día sin Auto en Bogotá. Foto: César Octavio Huerta
Aún así, Camilo considera que la iniciativa impulsada por las autoridades es acertada porque hay personas que al menos por un día se ven obligadas a abandonar el automóvil y buscar otros medios de transporte para hacer su vida normal, lo que muchas veces se vuelve complicado, pues se acostumbran tanto a vivir de manera motorizada, que hasta para ir a la tienda más cercana a sus casas se transportan en automóviles.
Para el joven taxista, en estos días sin carros hay personas que aprenden y se dan cuenta que en la Bogotá que viven no sólo se puede ir de un lado a otro en vehículos particulares, también hay otras opciones de transporte para moverse como el transporte colectivo o la extensa red de ciclovías y un sistema de bicicletas públicas que se pueden tomar prestadas mostrando únicamente la cédula de identidad, el equivalente a la credencial de elector en México.
“Uno que anda en taxi se da cuenta que en muchos puntos la Alcaldía de Bogotá ha puesto bicicletas para que la gente coja el Transmilenio y en sectores donde no hay alimentador cojan la bicicleta con la cédula y se las prestan. Hay gente que no está informada, con estos días sin carro, aprende, se concientiza y empieza a usar otros medios de transporte para evitar la congestión de automóviles y la contaminación”.

La hinchada sin carro

Una semana antes del Día sin Carro en Bogotá, el club Independiente de Santa Fé solicitó a la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) que moviera el juego de la Copa Libertadores contra el Atlas, del  miércoles 22 de abril a las 5:45 de la tarde, al jueves 23, precisamente por la norma obligatoria del Distrito de Bogotá, que obligaba a no circular en auto o motocicleta particular.
El temor era un partido con el Estadio Nemesio Camacho, El Campín con escasos aficionados.
Vino entonces la negativa de Conmebol. César Pastrana, presidente del club Santa Fé, mandó un mensaje a su afición para que hicieran el esfuerzo en asistir al estadio usando el transporte público, por la trascendencia del partido al definirse el pase a la segunda ronda.
“Es algo que se nos sale de las manos, son normas del distrito. Solicito muy respetuosamente a la hinchada que haga el esfuerzo y nos acompañe. El apoyo en este partido es fundamental para lograr el primer objetivo y seguir avanzando en este sueño de ir por la Copa Libertadores”.
Afueras del estadio EL Campín, previo al partido entre Independiente de Santa Fé y Atlas, de la Copa Libertadores 2015. Foto: Sergio Hernández Márquez
Afueras del estadio EL Campín, previo al partido entre Independiente de Santa Fé y Atlas, de la Copa Libertadores 2015. Foto: Sergio Hernández Márquez
Los seguidores del Atlas que llegaron a Bogotá desde Guadalajara (e incluso de Estados Unidos) no tenían alternativa y arribaron al estadio como el transporte público lo permitió, siendo el punto de encuentro el Parque de Los Besos, para de ahí caminar en caravana unas 10 cuadras hacia el Estadio.
Los aficionados del Independiente de Santa Fé no se detuvieron por el Día sin Carro y atendieron el llamado de su directiva haciendo una gran entrada, de 30 mil aficionados, demostrando que la movilidad en Bogotá para un evento masivo no está ligada directamente a la posibilidad de usar auto particular.
Aficionados del Atlas y del Independiente de Santa Fé en el Estadio Nemesio Camacho, EL Campín, el 22 de abril de 2015, Día sin Carro en Bogotá. Foto: Sergio Hernández Márquez
Aficionados del Atlas y del Independiente de Santa Fé en el Estadio Nemesio Camacho, EL Campín, el 22 de abril de 2015, Día sin Carro en Bogotá. Foto: Sergio Hernández Márquez
El partido terminó a las 7:45 de la noche, apenas 15 minutos después de levantarse la restricción para la circulación de autos y motos. El Transmilenio fue el transporte principal de regreso a casa, para los hinchas del Santa Fé, y también para mover a los aficionados del Atlas.
El marcador del partido, ese Día sin Carro en el que Bogotá no murió, fue Independiente de Santa Fé 3 goles, Atlas 1.
Los usuarios del Transmilenio, según la Alcaldía, aumentaron 4.7%, pasando de 1,748,000 a 1,831,000, mientras que los camiones que allá denominan azules, tuvieron 19 % más usuarios, pasando de 1,059,000 a 1,259,000 pasajeros.
También reportaron que cerca de 1,400,000 personas se movilizaron en bicicleta, y el uso de cicloparqueaderos o estacionamientos para bicicletas subió 9.2 %.
De acuerdo con indicadores oficiales recogidos ese 22 de abril por el diario El Tiempo, restringir la circulación de autos y motocicletas por 14,5 horas demostró que se requiere de días consecutivos sin automotores para que se pueda limpiar la concentración de contaminantes en la atmósfera, ya que sólo bajó 15% el hollín, humo y polvo, (que hacen el contaminante PM10), y se registraron 2.6 % menos partículas microscópicas de contaminantes (PM 2.5).
La ciudad de Bogotá. Foto: César Octavio Huerta
La ciudad de Bogotá. Foto: César Octavio Huerta

Para saber más:

  • En Bogotá el “Día sin Carro” prohíbe la circulación de vehículos automotores de servicio particular con el fin de que las personas cambien su modo de transporte por un día y hagan uso de modos de transporte sostenibles y activos como la caminata, la bicicleta y el transporte público.
  • Se busca contribuir a la conservación de los recursos naturales y a reducir el fenómeno de calentamiento global, generando una conciencia colectiva para alcanzar la sostenibilidad urbana.
  • Los habitantes pueden movilizarse en bicicletas por las ciclovías, bicicarriles, transporte colectivo y taxis.
  • El horario del día sin carro es de 5 de la mañana a 7:30 de la noche.
  • Las multas por conducir un automóvil no autorizado equivalen a 322 mil pesos colombianos, que equivalen a 1772 pesos mexicanos, más una inmovilización del coche.
  • Se espera evitar la emisión de cerca de 15 mil toneladas de CO2 y una disminución del ruido ambiental generado por más de un millón de carros y 42 mil motos.

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