1.9.15

Bici Ley: primero que nazca el niño

Por Diego Petersen/El informador

El Congreso del Estado aprobó ayer en comisiones la llamada Bici Ley, una serie de regulaciones que buscan adecuar la Ley de Movilidad a la nueva realidad de convivencia entre ciclistas y automóviles. Dicho de otra manera, finalmente los diputados se dieron cuenta que los ciclistas existen, porque en esta ciudad, pueblo bicicletero, siempre ha habido ciclistas, pero como eran los más pobres no merecían siquiera ser tomados en cuenta. 

La iniciativa, que deberá de discutirse en el pleno para ser aprobada tiene muchas cosas positivas, como establecer cuál es la distancia que debe guardar un automóvil respecto a una bicicleta para garantizar su seguridad, o las multas por estacionarse o invadir una ciclovía. Como siempre que se discuten estos temas, al final a los diputados les dio frío y bajaron de 200 salarios mínimos a 60 las multas, aunque en el fondo es lo de menos, lo importante es que alguien, o sea la Policía de Movilidad, haga cumplir la ley, porque hoy por hoy las multas son selectivas: para los agentes, y sus respectivas parejas, estacionarse en raya amarilla o encima de una banqueta no amerita multa; invadir una ciclovía, menos.


Uno de los temas que se discutió con más fuerza fue establecer multas para los ciclistas, por ejemplo a los que circulen en sentido contrario, lo cual no es descabellado, pero requiere pensarse pues no está claro cómo se haría. Pero a alguien se le ocurrió, por ejemplo, que las bicicletas no deben rebasar por la izquierda. Es evidente que quien lo propuso nunca ha andado en bicicleta en la ciudad. Lo que no deben hacer las bicicletas es rebasar por la derecha, y menos a un camión, pues corre el riesgo de arrollar a un pasajero que suba o baje. La bicicleta debe rebasar, como cualquier vehículo, por la izquierda y sólo por la izquierda. 

El tema más delicado y complejo es si se deben o no emplacar a las bicicletas. No es la primera vez que se discute y por supuesto que tiene ventajas y desventajas. Ya en algún momento de los años sesenta y setenta fue obligatorios para las bicicletas de rodado 26 para arriba portar placa. No tengo claro si la ley fue derogada o simplemente perdió vigencia por improcedente, pero un buen día nadie más usó placa para su bici. Entendiendo las ventajas que puede tener la placa, entre ellas poder multar a las bicicletas que incumplan las normas de vialidad o incluso que provoquen un accidente (se da el caso), en este momento lo más importante es promover el uso de la bici como transporte alternativo. 

Cualquier cosa que inhiba su uso será un obstáculo para llegar al objetivo. Primero que nazca el niño y luego le ponemos nombre, o lo que es lo mismo, primero promovamos el uso de la bici y luego vemos cómo los multamos.

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