6.10.15

A Pedalear


Eduardo Castañeda/ mas GDL.-  Más allá de que el programa MiBici fue usado como instrumento político en las pasadas campañas electorales, depende de los ciudadanos y del compromiso con la oferta de opciones variadas de movilidad, del nuevo gobierno naranja, que se impulse y consolide.

La tarea pinta para ser complicada, porque a pesar de que los números (oficiales) muestran un porcentaje de adopción razonable, y equiparable al de programas del mismo tipo en otras ciudades de México y del mundo, la percepción de que no funciona y que “nadie usas esas bicis” es importante.

Con MiBici no ha pasado lo que con la Vía Recreactiva, que es tal la cantidad de gente que la hizo suya desde el principio, que se ve como algo imposible que algún gobierno intentara cancelarla.

No digo que el programa de bicicletas públicas de Guadalajara y Zapopan vaya a terminar en el recuerdo. (No ha cumplido ni el año). Se han invertido, inicialmente, 67 millones de pesos para la compra de las bicis, construcción de estaciones y aditamentos. Sin embargo, los que no ven ningún beneficio en MiBici, más los que aunque lo vean golpearán también a las autoridades para que lo modifique o anule, pueden constituirse en una presión relevante.
Pero la ciudad no está para cancelar opciones de futuro. Si en algún momento hay que modificar el plan de MiBici debe ser para definir cómo sí se logra que más gente acepte el programa, y que el uso de este medio de transporte sea mayor en número de gente y en viajes.
A pesar de todo lo que se pueda criticar al sistema de bicicletas públicas en la Ciudad de México, yo no cambio por nada mis ocho kilómetros diarios para ir y volver al trabajo en EcoBici. La calidad de vida que se tiene con hacer los traslados cortos pedaleando es incomparable.
En las visitas a Guadadalara siempre escucho voces en contra de MiBici, del tipo de: “No, pues yo no puedo ir desde mi casa, las estaciones sólo están en el centro”; “En Guadalajara no respetan a las bicis, tú porque vives en el DF”; “Es una inversión inútil, sólo para unos cuantos”.
Y bueno, sin dejar de pensar que hace falta mejor comunicación del programa; más seguridad para los ciclistas y promoción de una cultura vial que incluya penalizaciones severas; debe quedar claro que no, un sistema como MiBici no es para todo mundo: es para quien le convenga y quiera usarlo.
Ningún programa como este está en toda la ciudad. Debe considerarse lo que es, una opción de transporte para trayectos cortos. Te acercas en algo motorizado y luego tomas una bici o caminas. O caminas y luego te montas. Si tienes suerte, pues tomas una todos los días a todas horas, por 365 pesos al año.
Está claro que MiBici no debe tener ya partido político. Alfaro y Lemus deben hacer lo que les toca y los ciudadanos también. Hay que pedalearle. Además, están más chidas que las del chilango.

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