13.10.15

Intervenciones en calles: aprendizajes por enmendar


La noche de este martes se reabrió a la circulación el tramo que va de Francisco Gamboa a Avenida Chapultepec
Cámara Nacional de Empresas de Consultoría Delegación JaliscoPor: Carlos Romero Sánchez* (@to2peatones)/proyectodiez.mx
Fotografía: Proyecto Diez
12 de octubre de 2015. El tema de las obras públicas en la ciudad cada vez requiere mayores niveles de calidad y sobre todo de pertinencia. Ya pasó el tiempo en que las obras e inversiones se decidían en un escritorio y con visión una visión política o de negocio de los corruptos.

Cada vez más, los ciudadanos nos involucramos ya sea en la decisión o vigilancia de la correcta ejecución de cualquier equipamiento e infraestructura, por lo menos en el área metropolitana de Guadalajara.
Las intervenciones en las calles Pedro Moreno y López Cotilla, solo por citar algunas de las más recientes y emblemáticas, nos dejan diversos aprendizajes que es necesario enmendar como obras icónicas que pretenden ser.
En el caso de Pedro Moreno, se careció de un proyecto ejecutivo y en ambas hubo un desprecio hacia la normatividad vigente. Toda esa zona tiene diversos instrumentos que deben observarse al hacer cualquier tipo de intervención física, entre otros, el plan parcial de desarrollo urbano, el polígono de protección al patrimonio edificado, el plan maestro de movilidad urbana no motorizada, el manual de imagen urbana del municipio, el reglamento municipal de desarrollo urbano, por citar algunos.
Lo más absurdo de estas ejecuciones de obra es que en algunos pequeños tramos podemos encontrar una adecuada atención a las normas a las que está obligada la autoridad a cumplir más o igual que cualquier ciudadano.
Las banquetas son mucho más importantes de lo que algunos parecen considerar: no solo son esas pequeñas franjas residuales que la ciudad confiere a los peatones sin importar el número de los mismos y las características específicas de una zona, en la gran mayoría de los casos; las banquetas son oportunidad de encuentro y convivencia, son las venas por donde la vida de la ciudad circula, son también la necesaria transición entre el espacio privado y el espacio público. Como tales, debemos de darles la atención debida.
En cada uno de estos espacios denominados senderos, andenes, aceras, banquetas o veredas, debemos poder distinguir con claridad por lo menos tres franjas:
La primera hace frontera con el paramento de las propiedades privadas es la de ingresos y salidas o de aparadores, espacio destinado en las zonas comerciales para que las personas puedan cómodamente admirar lo que se ofrece en los comercios o servicios y que incluso en muchos casos es posible guarecer con pequeñas sombras, instalar mesas con sombrillas, jardineras e ingresos a las propiedades y en el caso de las zonas habitacionales con antejardines.
La segunda y la más importante es la de circulación, en la cual, por ningún motivo debe haber obstáculo alguno: ni escalones, ni rampas, ni elementos verticales, cables tensores, postes, registros verticales y tampoco recubrimientos de superficie que pongan en riesgo la seguridad o incluso la comodidad de los que por allí se desplazan con diferentes habilidades, atribuidas a características tan diversas como la edad, la estatura, o la necesidad de utilizar alguna herramienta de ayuda para el desplazamiento, como lo pueden ser andaderas, sillas de ruedas, bastones, carriolas, etcétera.
El tercer componente, también fundamental, es el de la franja de arbolado, equipamiento, infraestructuras y mobiliario urbano, donde pueden colocarse luminarias, bancas, paraderos de autobuses sin publicidad, plantas de ornato, arbolado y en ubicaciones específicas ingresos a fincas con pequeñas rampas que no deberían sobrepasar esa franja limitativa en ningún caso.
Oportunidades como la de López Cotilla, con esa cantidad de presupuesto que festejamos que se inserten en la agenda de inversión pública es difícil que se vuelvan a presentar para uno de los tres corredores gastronómicos, que junto con Guadalupe, en Chapalita, y Terranova, en Providencia, se han posicionado como los más importantes de la urbe.
Es la ocasión que se debe aprovechar para implementar una adecuada imagen urbana, no quedarse en la intervención puntual horizontal, sino ordenar y corregir invasión a servidumbres y restricciones frontales y laterales, aplicar la regulación para tener letreros de identificación de comercios y servicios de diseños adecuados para la zona y, por supuesto, de manera urgente recuperar los espacios públicos que se han concedido con cualquier pretexto al uso privado para estacionamiento de vehículos y, en general, aplicar criterios de accesibilidad universal.
Tendremos que seguir trabajando desde diferentes trincheras para lograr una mejor y más disfrutable ciudad para todos los habitantes.
* Carlos Romero Sánchez es consultor técnico urbano, maestro en Arquitectura con especialidad en Urbanismo, tesorero de CNEC Jalisco, vicepresidente de la CMIC Jalisco, docente en UNIVA, Consejero Ciudadano Metropolitano y miembro del Observatorio Ciudadano de la Movilidad.

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