16.11.15

Hacer espacio público es hacer ciudad


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Por: Carlos Romero Sánchez*/proyectodiez.mx
Fotografía: Belisario/flickr
16 de noviembre de 2015. Si queremos hablar de calidad de vida en nuestras ciudades debemos, sin dudarlo, hablar de espacio público. Alrededor de 40 % de ellas están compuestas de este.

Banquetas, calles, plazas y jardines constituyen los espacios idóneos para la interacción y convivencia social que hacen posible la vida pública, la vida urbana. El tamaño y características de estos espacios repercuten directamente en la calidad de vida y en el lograr ciudadanos más o menos felices.
 
La planeación urbana adecuada es aquella que va de las partes al todo: del machuelo, de la rampa de accesibilidad, del jardín vecinal a lo macro. Del barrio a la ciudad, a lo metropolitano; no al revés.

Estudiosos del tema denominan al ciudadano el nativo experto. No se trata de caer en demagogia y pretender que todo lo decida el “pueblo” sino de reconocer el poder y dominio del tema de los personajes que día a día van a sufrir o gozar su ámbito urbano inmediato y acercarse a ellos con metodologías adecuadas para decidir el rumbo, seguramente heterogéneo, que deberá tener cada vecindario, colonia o fraccionamiento.
Entre más limitado sea el espacio del que gozan las viviendas en lo individual, mayor y de mejor calidad deberá ser el espacio público de convivencia que se destine en esas zonas. El deber mínimo de una ciudad es dar lo mejor a los que menos tienen.
Para ello, los seres humanos creamos los conglomerados urbanos: para complementarnos. Este es un aspecto fundamental de la solidaridad y la subsidiariedad urbana. Entonces, para aspirar a buenos niveles de equidad urbana, debemos ir más allá de creer que solo con la construcción de infraestructuras básicas o más viviendas vamos a lograrlo.
Así, el espacio público debe ser la principal apuesta para una justa infraestructura social que lleve a los barrios a una renovación urbana integral y que potencialicen sus características de arraigo e identidad.
Lo anterior tiene que ver con el ámbito cualitativo más que con el cuantitativo. Referentes internacionales como Jan Gehl y Jane Jacobs nos enseñan que pequeños espacios de muy buena calidad y con las características que realmente los usuarios requieren van a ser mucho más exitosos y fundamentales que más espacios que no estén cercanos a las viviendas y necesidades de las personas que los utilizarán.
Los mejores espacios públicos no son los más caros o sofisticados sino en los que se involucró para lograrlos a la comunidad. De acuerdo con investigaciones realizadas en los últimos cuarenta años por Jan Gehl, de la firma Gehl Architects, sobre el comportamiento social en los espacios públicos se identifican básicamente tres tipos de actividades: las necesarias, las opcionales y las sociales.
Las principales características de los espacios Públicos, según Gehl, deben darse en torno a tres factores: protección, confort y disfrute. En el primero entran las condiciones actuales de los usuarios de acuerdo al modo de transporte que utilizan, la seguridad en sus trayectos, los espacios destinados a cada modo y la accesibilidad acorde a cada tipo de usuario.
En cuanto a confort, debe darse peso y estudiar la experiencia que obtienen en sus desplazamientos las personas, si son adecuadas o no las superficies de los materiales dependiendo de cada tipo de actividad que se vaya a llevar a cabo, la existencia o no y el tipo de obstrucciones para sus itinerarios peatonales, disponibilidad, cantidad y calidad de áreas de recreo, descanso o contemplación, la oferta de bienes y servicios en estos espacios que contribuyen a la vida y seguridad de los mismos y aspectos infraestructurales como la iluminación.
Finalmente, el disfrute se califica como experiencia urbana, actividad estacionaria y los espacios destinados para ello; sitios de interés o en abandono, la estructura del barrio, la escala humana contra la escala urbana, los aspectos de microclima y ambiente, así como la estética y estilo.
Para llevar a cabo un adecuado desarrollo de proyectos de espacio público hay que establecer claramente las etapas de planeación, inversión (pública, privada o mixta), ejecución, operación y evaluación, ya que no siempre corresponde a las mismas dependencias e instituciones independientemente del nivel de gobierno del que se trate.
Por ejemplo, aunque se tratara solamente de nivel municipal, las áreas encargadas de cada uno de estos pasos son diferentes y usualmente descoordinadas. En todo ello se deben contemplar los factores ambientales, sociales y económicos; deben tenerse objetivos de reducción de emisiones de gases efecto invernadero, mejora en la calidad del aire, medidas para lograr la absorción de CO2, recarga de los mantos acuíferos, conservar e incrementar áreas naturales y ahorro de energía y recursos naturales. En lo social, promover la equidad y cohesión, los índices de seguridad, la integración comunitaria, actividades recreacionales y deportivas, la salud y el uso de medios no motorizados; en cuanto al tema económico la activación y promoción del comercio local, aminorar las necesidades de desplazamientos, aumentar la plusvalía cuidando la no gentrificación, aumentar la productividad, aprovechar inversiones inmobiliarias, de infraestructura y equipamiento, así como la activación comercial y de servicios en el entorno de los espacios públicos.
Según Embarq México, los espacios públicos enriquecen la experiencia de vivir la ciudad, contribuyen a cimentar identidad y pertenencia, a fomentar la vida pública al ofrecer oportunidades para una vida social, comunitaria, cultural y deportiva intensa y fructífera, al ser escenarios apropiados para actividades recreativas, educativas y comerciales. Los espacios públicos tienen un papel importante para detonar barrios activos y seguros y fomentar la economía local y, al diseñarse y planearse como un sistema, han de conectar las distintas zonas de la ciudad con transporte público, con alternativas de movilidad no motorizada, siempre con la gran responsabilidad de dar prioridad a peatones y ciclistas.
La ciudad es un organismo vivo, activo, en constante transformación. Es lugar de experiencias y es el ambiente donde habitan personas. Bajo este concepto debe hacerse su arquitectura, planeación, gestión y regulación.
* El maestro y arquitecto Carlos Romero Sánchez es consultor técnico urbano y tesorero de CNEC Jalisco.

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