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Ricardo Marqués: “Cuando uno se desplaza en bicicleta por la ciudad, uno vive la ciudad”


Barranquero Maya/www.sevilladirecto.com
Foto: Barranquero Maya Foto: Barranquero Maya
Hablamos con Ricardo Marqués Sillero, recientemente galardonado por Iniciativa Sevilla Abierta por su contribución a la modernización de Sevilla a través del fomento del uso de la bicicleta.
 
La lucha por hacer de la bicicleta una opción de transporte preferente en Sevilla tendrá muchos (o pocos) nombres, pero uno de ellos es el de Ricardo Marqués Sillero, Catedrático de Electromagnetismo en la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla, y otrora presidente ahora vicepresidente de la Asociación A Contramano, asociación creada en 1987 para defender los intereses de los usuarios de bicicleta y de los peatones así como de la movilidad urbana sostenible. Un ejemplo de la importancia de esa lucha lo expresa el premio que la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta le otorgó el pasado martes 17 de noviembre por su contribución a la modernización de Sevilla a través de su activismo por la promoción del uso de la bicicleta en la ciudad.


“Es una satisfacción bastante grande, primero porque no me lo esperaba, segundo por el tipo de premio que es, que no es un premio en relación con el medio ambiente sino en relación con la modernización de la ciudad, es decir, que supone un reconocimiento de que la bicicleta y la red de vía ciclista y todo lo que ha pasado en Sevilla en los últimos años han sido factores de modernización de la ciudad, en este sentido me satisface mucho, porque creo que lo ha sido, creo que la ciudades del futuro son ciudades donde la movilidad ciclista y peatonal va a tener una gran importancia”.

Y todo lo ha conseguido a través del llamado activismo, organizando y participando en manifestaciones y expresándose a través de los medios de comunicación, pero también potenciando la otra cara de su moneda identitaria, pues además de activista se reconoce como investigador, actividad plasmada en su participación en estudios y proyectos como por ejemplo el Manual Metodológico para el Fomento de la Intermodalidad Bicicleta-Transporte Público, o el Plan Andaluz de la Bicicleta, o el sistema de bicicletas establecido en la Universidad de Sevilla.
Hay una tremenda incultura entre la clase política y entre los ingenieros de tráfico en este país acerca de cómo se promueve la bicicleta
“Yo he sido un activista, he organizado un montón de manifestaciones, he participado en ellas, pero solamente con eso no basta, es evidente, si te limitas a hacer eso no vas muy lejos porque hay una tremenda incultura entre la clase política y entre los ingenieros de tráfico en este país acerca de cómo se promueve la bicicleta, sobre la verdadera potencialidad de la bicicleta, entonces hay que hacer una labor de concienciación muy importante, hay que hacer una labor de investigación, hay que proponer lo que se puede hacer, y eso no es fácil porque no cualquier cosa vale”.

“Hay veces por ejemplo que se hacen vías ciclistas que no tienen ningún sentido, que va de ningún sitio a ninguna parte, simplemente porque están de moda, porque el político de turno quiere hacerse una foto”. “La integración de la bicicleta en la ciudad hay que hacerla con unas técnicas que son conocidas pero que desgraciadamente en España se desconocen, entonces es fundamental investigar, conocer, saber lo que se está haciendo en otros sitios”. Sitios como Holanda, país de referencia en el ámbito de la bicicleta, aunque también como Suiza, Alemania, Dinamarca, donde Ricardo asegura que se están haciendo cosas interesantes. Sevilla, por el momento, asegura que no está a esos niveles.

“Lo que pasa es que Sevilla hizo una cosa muy importante que fue que en solamente cuatro años pasó de un uno por ciento de movilidad en bicicleta a un seis por ciento, que es donde más o menos estamos ahora. Eso no había pasado antes en ninguna ciudad del mundo y eso hizo que la gente se fijara en Sevilla como un ejemplo a seguir. Los ejemplos clásicos eran Ámsterdam, Copenhague… Pero claro, Ámsterdam lleva 40 años, Copenhague igual, entonces no daban respuesta a cómo dar los primeros pasos, de alguna forma Sevilla lo que ha hecho”.
Foto: Barranquero Maya
Foto: Barranquero Maya
El convencimiento de que la bicicleta podía ser una solución importante a los temas de movilidad y algún que otro viaje a Holanda donde fue testigo de hasta dónde se podía llegar, prendió la mecha de su activismo en defensa de la bicicleta. Aunque la pólvora se fue poco a poco desprendiendo de su relación diaria con la bicicleta, desde aquellos tiempos cuando con ocho años iba al colegio en bicicleta. “Yo vivía en Sanlúcar de Barrameda, donde he pasado toda mi infancia, e iba a un colegio que estaba en Bonanza, a cuatro kilómetros de Sanlúcar. El transporte público en aquella época era muy malo y la mayoría de los niños íbamos en bicicleta. Desde entonces soy usuario de la bicicleta cotidiano. Luego me vine a Sevilla y estuve un tiempo utilizando la motocicleta pero al final acabé volviendo a la bicicleta porque me resultaba mucho más práctico”. Y de toda esa experiencia y junto con un grupo de personas surgió en 1987 la Asociación A Contramano.
La bicicleta es un vehículo ideal porque le devuelve a la ciudad la escala humana
De esta reivindicación, algo que resulta curioso e ilustrativo de alguna clase de enseñanza, es que en el siglo XXI de los smartphone, la comunicación global o los drones, sea un elemento tan rudimentario como la bicicleta un elemento de modernización de ciudades.  “Básicamente lo que ocurre es que la bicicleta le devuelve la escala humana a la ciudad, es decir, las ciudades modernas, a partir de la revolución industrial, adquieren un tamaño que ya no es abarcable por el hombre y la mujer paseando, no es que antes no hubieran metrópolis, estaban Roma, Bizancio, Pekín, pero la mayoría de las ciudades eran perfectamente abarcables por una persona caminando, entonces cuando viene la revolución industrial eso desaparece, las ciudades toman una medida que ya no es humana y entonces empiezan a hacer falta infraestructuras de transporte, de todo tipo, y la bicicleta es un vehículo ideal porque le devuelve a la ciudad la escala humana”.

“Ir en bicicleta es muy parecido a andar, es decir, uno se puede parar en una esquina con un amigo, uno se puede comprar el periódico, uno puede bajarse un momento y tomarse un café, cosas que con un coche no se pueden hacer, entonces vivir la ciudad en bicicleta es como vivirla andando. Cuando uno se desplaza en bicicleta por la ciudad, uno vive la ciudad, eso hace que a medida que las ciudades crecen van reflexionando sobre la necesidad de tener una vida más agradable, una mejor vida, y empiezan a mirar hacia la bicicleta porque es la solución ideal”.
El problema de Sevilla no es un problema de vía ciclista es un problema de otras infraestructuras
Respecto a la situación actual de Sevilla, con sus 164 kilómetros de vía ciclista aproximadamente, lo que queda por hacer, que es mucho para poder igualarse a las ciudades citadas como referentes en el uso de la bicicleta, según asegura Ricardo, es, por un lado y por supuesto conservar lo conseguido, “expandiendo a medida que se expande la ciudad, pero el problema de Sevilla no es un problema de vía ciclista es un problema de otras infraestructuras”. Infraestructuras como aparcamientos de bicicletas en las comunidades de vecinos, algo que Ricardo califica de cuestión cultural, así como en colegios, en centros de trabajo y en estaciones de transporte público. “Esos enormes aparcamientos que se ven en Holanda, en Dinamarca, aquí prácticamente excepto en la estación Plaza de Armas de autobuses, no hay ninguna. Son infraestructura complementarias lo que falta ahora mismo en Sevilla”.

Otro aspecto que Ricardo considera importante tiene que ver con el Casco Antiguo. “No hay carriles bicis y es lógico que no deba haberlos porque no hay sitio, pero sí se pueden establecer medidas de pacificación del tráfico”. Medidas como permitir a las bicicletas circular en las dos direcciones en calles establecidas de una sola dirección. “Eso hace que el casco histórico sea permeable a las bicicletas”.

“El tráfico en el casco histórico está pensado para los coches fundamentalmente. Es prácticamente imposible cruzar el caso histórico en coche de norte a sur o de este a oeste. Eso está bien porque se hace para evitar que se convierta en un tráfico de paso, pero para las bicicletas no queremos eso, queremos lo contrario, que la gente venga en bici al Casco Histórico y queremos que sea permeable, que se pueda llegar en bicicleta desde Puerta Jerez hasta la Macarena. Eso significa que hay que ordenar el tráfico de otra manera para las bicicletas. Todo eso recibe el nombre de la pacificación del tráfico, y esas medidas en Sevilla prácticamente no existen”.
iniciativa sevilla abierta ricardo marqués sillero
Ricardo Marqués recoge su galardón en los VIII Premios de Iniciativa Sevilla Abierta. Foto: ISA
También considera Ricardo que queda por resolver la problemática de la existencia de zonas compartidas con los peatones. Por todo ello reivindica la recuperación de la Oficina de la Bicicleta, organismo que debería liderar un nuevo Plan de la Bicicleta para Sevilla centrado, más que en las vía ciclistas, en este tipo de medida complementarias, según expone Ricardo.
Todo esto ha formado parte y forma parte de una lucha de ya 27 años, lucha en la que como comenta Ricardo ha habido momentos en los que en la Asociación eran “dos trabajando y cuatro apoyando”, y momentos “magníficos” donde han tenido un apoyo “impresionante”. “Hace tiempo que estamos muy bien. No me puedo quejar”.  Actualmente la Asociación tiene 150 socios aproximadamente y alrededor de 1.500 simpatizantes.
Las declaraciones de los políticos van por un lado y la realidad va por otro
Pero ahora, lo que parecía una navegación a toda vela con el viento a favor hacia la ciudad ciclista, de repente el viento para y el mar se calma, por lo que hay cierta sensación de naufragio, o mejor dicho dado el caso, donde se encuentran palos en una rueda que no paraba de avanzar, como aquel que se ha incrustado en el Plan Andaluz de la Bicicleta.

“Aquí se está produciendo un fenómeno muy curioso, y es que las declaraciones de los políticos van por un lado y la realidad va por otro. Estamos viendo como por un lado el consejero de obras públicas de Fomento está haciendo declaraciones de que los nuevos planes de movilidad urbana en Andalucía van a fomentar el uso de la bicicleta, pero luego si te vas a los presupuestos, te das cuenta que para hacer vías ciclistas y peatonales en toda Andalucía no se llega a 17 millones de euros. Vale, es una barbaridad, pero en un presupuesto de inversiones que es superior a los 1.000 millones, esa cantidad es ridícula. Por ponerte un ejemplo, la red de vía ciclista de Sevilla costó 35 millones de euros, presupuestar 17 para toda Andalucía incluyendo las vías peatonales y las vía interurbanas es una ridiculez”.

Ricardo denuncia un desajuste entre lo que el Plan Andaluz de la Bicicleta prevé, “de aquí a 2020 prevé inversiones del orden de 400 millones de euros”, y lo que presupuesta la Junta, “que según los planes plurianuales de inversión de la Junta en el mejor de los casos estamos hablando de 40 millones de euros, de 40 a 400, es la décima parte”.  Por ello han presentado una queja ante el Defensor del Pueblo, así como están llevando a cabo conversaciones con la oposición para que vayan presentando enmiendas en el Parlamento Andaluz.
En lo que falla precisamente la administración pública ahora mismo es en establecer claramente esas prioridades y en explicárselas a los ciudadanos
Sobre el peso que tiene la cuestión de la bicicleta en la mentalidad del votante, si da o quita votos, también es reconocible un aumento de la valoración que el electorado otorga a las políticas en favor de la bicicleta, aún así, según palabras de Ricardo, quizás solo se haya conseguido por el momento llegar al empate en relación a la valoración que ofrece a otras políticas si no contrarias si sustitutivas. “Por supuesto defender la bicicleta da votos, pero defender la carretera también. Y defender el metro también. Y defender el tranvía también. Y defender el autobús también. Pero claro, no puede haber de todo, hay que establecer prioridades, y en lo que falla precisamente la administración pública ahora mismo es en establecer claramente esas prioridades y en explicárselas a los ciudadanos. Hay que explicarles que no podemos hacer las cinco líneas de metro de Sevilla, porque eso significaría dejar la ciudad endeudada para treinta o cuarenta años y no hacer otra cosa. Eso hay que explicarlo”.
“Vivimos en una sociedad dominada por la cultura del automóvil, una sociedad en donde por ejemplo, una autopista o una carretera por definición es buena. Entonces demostrar que eso no es lo que hay que hacer y que lo que hay que hacer es invertir en otra cosa, es muy complicado. Se genera en los ciudadanos y en los políticos una especie de mecanismo de retroalimentación porque el político cree que el ciudadano piensa así y el ciudadano a su vez le exige al político que defienda entre comillas a su ciudad, y defender a su ciudad se identifica con más carreteras. Entonces es complejo y complicado ir avanzando”.
Y a pesar de ello no se puede decir que Ricardo no haya ido avanzando, y avance de esos que se contagian como si se moviera bailando, haciendo así avanzar también a la propia sociedad en la que vive, comenzando este su baile reivindicativo a través de colectivos verdes de defensa del medio ambiente por, según trata de explicar, mero sentido común.  “La gente de mi generación hemos vivido el Franquismo y la lucha por la democracia. Una vez que uno ya se instala en la democracia, como uno ya tiene cierta carrerilla, uno se preocupa de otras cosas. ¿De qué te vas a preocupar una vez que has conseguido los derechos básicos? Probablemente ahora mismo el gran problema que se enfrenta la humanidad a largo plazo es el problema de la supervivencia ecológica de la especie”.
Soy de la opinión de que cuando uno estudia en la universidad uno lo que aprende fundamentalmente, si aprovecha la enseñanza, es a pensar y a investigar
Y también y por supuesto a través de la física, de la investigación, de la universidad, lo que sea como fuera le dio el carácter necesario para que un simple plano urbanístico no le echara para atrás, que es lo que nos pasa a la mayoría de los mortales. “Soy de la opinión de que cuando uno estudia en la universidad, uno lo que aprende fundamentalmente, si aprovecha la enseñanza, es a pensar y a investigar”. “Nunca he tenido dificultad en entender el urbanismo a grandes rasgos, luego hay técnicas específicas como en toda las especialidades, pero el urbanismo creo que debe ser una disciplina de la que todo el mundo debe entender un poquito, porque a fin de cuentas es lo que nos dice cómo va a ser nuestra ciudad”. Sobre este cómo debe ser nuestra ciudad, Ricardo también lo alimenta de la experiencia de haber pedaleado por diferentes países, como China, Marruecos, EEUU (Nueva York), Holanda (Ámsterdam) e Inglaterra (Londres).
Otro aspecto importante de la ciudad ciclista que es y puede llegar a ser Sevilla, tiene que ver con la relación entre peatones y ciclistas, sobre todo teniendo en cuenta la rapidez con la que Sevilla ha desarrollado su vía ciclista, algo que ha podido pillar a contrapié al peatón sevillano. Según comenta Ricardo, la conflictividad entre ambos en Sevilla es muy baja, y aunque señala una mayor conflictividad con los turistas, destaca sobre todo la existente con los automóviles, conflictividad está que según Ricardo no desciende. “Es muy posible que la irrupción de la bicicleta en tan solo cuatro años haya generado conflictos, y eso es algo que tendrá que irse limando con el tiempo. Y no solamente hablo que los peatones se acostumbren a los ciclistas y los ciclistas a los peatones, que ya está pasando, me refiero también a que la administración aprenda cómo gestionar estos conflictos”.
Los ciclistas son los primeros que tienen que conocer la normal y mucha gente ni la conoce
“Hace poco ha habido un plan del que yo me he alegrado mucho, la policía iba a empezar a advertir a los ciclistas de que cumplieran las normas en determinados sitios peatonales, que eso no se ha hecho nunca. O sea, la administración ha generado la norma pero luego no se ha preocupado de hacerla cumplir. Y en parte porque los propios guardias no estaban preparados. Eso hay que hacerlo”.
“Y no se trata tampoco de hacer una campaña de multas, sino se trata simplemente de actuar como la policía de proximidad, es decir, advirtiendo. Alguna vez habrá que poner una multa pero básicamente es una cuestión de advertir. Los ciclistas son los primeros que tienen que conocer la normal y mucha gente ni la conoce”.
Otro problema, en este caso para los ciclistas, ha sido el que tiene que ver con el robo de bicicletas, algo que según Ricardo no ha disminuido, por lo que anima a las autoridades a tratar de reducirlo. De entre las medidas implantadas destaca Ricardo el registro voluntario de bicicletas, así como la exhibición de bicicletas robadas que realiza la Policía cada cierto tiempo. No obstante, asegura que la inversión de comprarse una bicicleta sigue siendo rentable y aconseja al usuario a “aprender a que no te roben la bicicleta”. “A mi dejaron de robarme la bici cuando decidí que ya no me la iban a robar más. Me compré un buen candado y tuve un poco de cuidado donde la estacionaba”.
Y para el que no está por la labor de comprarse una bicicleta siempre le queda la opción del servicio de alquiler de bicicletas públicas, servicio que Ricardo considera “una idea magnífica” porque asegura que tiene un impacto muy positivo en el uso de la bicicleta en la ciudad, pero servicio que no suele utilizar. “A mí no me gusta Sevici. A mí personalmente quiero decir, que soy un ciclista de toda la vida, porque la bicicleta es muy mala, es muy pesada, terrible, yo no me acostumbro a esa bici. Comprendo que tiene que ser así porque sino el vandalismo, los robos, acabarían con el sistema. Yo lo uso cuando por ejemplo vengo de un viaje y no llevo equipaje, cuando vienen amigos míos les presto la tarjeta. Soy un usuario ocasional, muy ocasional”.
Así pues Ricardo Marqués Sillero contribuyó y contribuye a la modernización de Sevilla, una modernización que según este gaditano nacido en San Fernando, cuya infancia transcurrió en Sanlúcar de Barrameda y que se trasladó a Sevilla para cursar sus estudios superiores de física y ejercer finalmente su cátedra, escapan de cualquier tipo de proyección utópica.
“Utopías no, yo creo que no son utopías, son cosas que van a suceder. Ahora mismo estamos centrados en tres cosas, la primera el tema de la expansión del modelo de vía ciclista al área metropolitana que es fundamental. La segunda, la intermodalidad con el transporte público, que la gente pueda dejar su bicicleta con seguridad en las estaciones de transporte público y recuperarla a la vuelta. Y luego todo el tema del aparcamiento en las comunidades de vecinos, los centros de trabajo, los colegios, la universidad”.

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