20.11.15

Un año despúes

Felipe Reyes/más x más.- Ya no es novedad ver personas circulando en una bicicleta pública en Guadalajara. El próximo primero de diciembre se cumple un año de su puesta en marcha y, polémicas más, polémicas menos, el sistema tapatío ha logrado consolidarse como parte de nuestra ciudad en el ideario colectivo. Mibici es parte ya de la identidad de nuestra ciudad y seguramente su arraigo seguirá creciendo con el tiempo.
 
Aunque sigue siendo un sistema joven, con capacidades aún subutilizadas y en proceso de consolidación, ya hay resultados altamente positivos. Casi medio millón de trayectos se han realizado en las bicicletas públicas, y de esos pocos más de 80,000 habrían sido realizados en automóviles de no existir la alternativa. Esta pequeña reducción de viajes en auto ya significa centenas de toneladas de contaminantes menos en nuestra atmosfera y todos los beneficios colaterales que conlleva. 

El 36% de los usuarios no usaba la bicicleta antes de existir el sistema y ahora lo hace en sus viajes al interior de los polígonos. Más de la mitad de los trayectos están vinculados a actividades productivas y no recreativas, esto habla de una paulatina consolidación del uso de medios de transportes alternativos en la vida diaria y de una disminución en la percepción de las bicicletas como si fueran un juguete. Las mujeres usan más la bici pública que la bici privada, mientras que de los viajes en bici totales solo el 18 % es realizado por mujeres, en bici pública llegan al 30 % lo cual habla de una relativa percepción de mayor seguridad en Mibici que puede ser por las condiciones en el polígono o por la robustez de la bicicleta. Además, de los usuarios reales de bici pública el 95 % no usa ningún aditamento especial de seguridad, ni cascos, ni chalecos reflejantes, ni nada, esto describe ya una cierta comprensión de las diferencias entre el ciclismo de características deportivas y el uso de la bici para transportarse al interior de la ciudad. A casi un año de su puesta en marcha, no ha habido más que escasas y muy menores incidencias, no solo no ha habido una sola muerte ciclista, sino que no ha habido ni un solo accidente que se pueda considerar de gravedad.

Otro dato interesante es el del compromiso social de los usuarios del sistema, si bien la mayoría declara usar el sistema por los beneficios personales que obtiene –es más rápido, es saludable, es económico- destaca que el 16 % de los usuarios dicen usar Mibici por que aportan a una mejor ciudad en términos urbanos y ambientales.

También destaca la fidelidad al sistema, a pesar de ser mucho más pequeño que el sistema de la Ciudad de México, el usuario tapatío casi duplica la cantidad de viajes diarios realizados per cápita, más del 70 % de los inscritos son usuarios recurrentes y más de la mitad hacen uso de una bici pública todos los días.

La implementación de la segunda etapa duplicará las capacidades del sistema pero también crecerá exponencialmente las posibilidades de trayectos, ya que se multiplican las posibilidades de orígenes y destinos. 

Si bien hace falta mucho para solucionar las problemáticas de movilidad que enfrentamos, Mibici, desde su primera etapa, ya muestra beneficios sustanciales.

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