22.1.16

Los derechos del automóvil

Felipe Reyes/más x más.- Los automóviles son objetos inanimados que no tendrían por qué tener algún tipo de derecho, esto parece obvio, sin embargo en la realidad es diferente. Los usuarios de automóviles gozan de todo tipo de privilegios en detrimento de los que no.

Sobra mencionar la obviedad de que cerca del 80% del espacio público de nuestras ciudades está destinado al tránsito de automóviles. Que la inmensa mayoría de las ciudades ha invertido millones en instalar sistemas de control del tráfico y semáforos para hacer posible un cierto orden en los flujos, que cada quincena pagamos millones de sueldo de agentes de vialidad para hacer cumplir las normativas viales y que en todas partes los presupuestos de las ciudades se gastan principalmente en infraestructura para carros.

Los autos cuentan con un espacio de estacionamiento en todas partes. Las normativas actuales evitan que podamos construir edificios nuevos sin garantizar un espacio para su majestad el auto. Pero además los porcentajes de estacionamiento en un centro comercial o en un edificio de oficinas superan siempre los requisitos de ley por exigencia del mercado y es habitual que una vivienda unifamiliar destine más espacio techado al automóvil que a, por ejemplo, la habitación de los niños.

En los estantes de las agencias los autos lucen radiantes y modelan para que un comprador pase de ser un simple mortal a un honorable propietario de un vehículo de prestigio. Por cualquier cosa que falle con el tiempo, los autos pueden confiar en que hay miles de farmacias para comprar refacciones que curen cualquier dolor, desde originales hasta genéricas, y si se cuenta con un seguro pueden ser cubiertas de manera muy parecida a los seguros de humanos. Aunque en realidad se venden más seguros para autos, que para personas.

En todas partes se cubren los servicios que los autos necesitan. No tenemos suficientes camas de hospital para humanos, pero siempre hay a la mano un taller mecánico especializado para cualquier cosa que le duela al carro. Llanteras, laminados, mofles, aire acondicionado, autoestéreos, y hasta salones de belleza conocidos como “detallado automotriz” provocan una economía pujante en torno al endiosado objeto.

Si su carro tiene hambre, en cualquier parte encontrará una gasolinera cercana. En muchos casos una enfrente de la otra para que no tenga que cruzar la calle. Puede que las gasolineras sean instalaciones industriales que almacenan sustancias explosivas peligrosas para los humanos, pero no importa, usted encontrará una cercana instalada en el centro de cualquier barrio y lista para saciar la sed de su automóvil.

Si su auto necesita bañarse encontrará oferta de cientos de autolavados en donde a nadie le extrañará que permitamos un derroche sistemático de agua únicamente para que el auto luzca bien y le otorgue a su propietario el estatus que seguramente merece.

Cada vez más usted puede encontrar servicios en donde ni siquiera tiene que bajarse de su automóvil. Puede comprar café, hamburguesas, usar el cajero, ir al cine y un sinfín de etcéteras provocados por una sociedad que no considera que los millones de metros públicos y privados otorgados al flujo de automóviles en todas partes, representan pérdida alguna para la sociedad y la ciudad que la alberga. Al tiempo.

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