8.4.16

Los problemas de la ciudad y nuestros problemas

Por Diego Petersen diego.petersen@informador.com.mx

El informador

Se fue marzo, el nuevo plazo que se había puesto el Gobierno del Estado, y no hay una sola ruta empresa en el transporte público. Se fueron tres años y no hay un cambio sustancial en el servicio de transporte. La agenda de movilidad está perdida y la ciudad cabalgando poco a poco, pero inexorablemente, tras los pasos de la Ciudad de México. Es cierto lo que dice la  secretaria de Medio Ambiente, Magda Ruiz, de que el “Hoy no circula” no puede ser la apuesta, pero la calidad del aire y la calidad de vida en Guadalajara siguen deteriorándose. 
 
En algún momento de la administración de Aristóteles Sandoval se decidió que la agenda de movilidad  se restringiría a la Línea 3 del Tren Ligero. Se renunció a construir más líneas de BRT, pese a ser técnica y financieramente viables; se renunció a hacer un padrón del transporte público, pese a que estaba, eso nos dijeron, muy avanzado; se renunció a tener una comisión tarifaria independiente y, lo más grave, se renunció a ejercer la rectoría del Estado sobre un servicio concesionado: los camiones siguen haciendo lo que se le antoja y la víctimas mortales al alza sin que nadie se moleste. 

Solo hay dos cosas que pueden realmente transformar la forma en que vivimos la ciudad y con ello aspirar realmente a reducir las emisiones contaminantes: redensificar la mancha urbana y mejorar el transporte público. En lo que se refiere a redensificación los ayuntamientos, principalmente Guadalajara y Zapopan, siguen dubitativos y con prácticas contrarias al discurso. En el transporte volvimos al pantano donde nada se mueve y en el que los transportistas son reyes. 

Tenemos que recobrar la agenda de la ciudad, volver a poner las prioridades sobre la mesa y generar los acuerdos políticos para avanzar en ellos. No podemos vivir en la nostalgia de lo perdido. Pero tampoco podemos olvidar las decenas, cientos de errores que hemos cometido, algunos pocos por acción (en algunos casos acción criminal) y la mayoría por omisión: hemos dejado la ciudad en manos de unos pocos que han hecho con ella lo que han querido. La ciudad no es ni de los desarrolladores, ni de los transportistas ni de los políticos. 

La mala calidad del aire, el aumento de la temperatura, la perdida masa forestal y en general de calidad de vida en la Zona Metropolitana de Guadalajara no son problemas aislados, por el contrario, son el resultado del abandono de la planeación urbana, de un Estado que no hace lo que tiene que hacer y unos ciudadanos que hemos abandonado la ciudad y su problemas para encerrarnos en los propios (hasta que un buen día los problemas de la ciudad se vuelven nuestros problemas).

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