31.5.16

Árboles vs carros, una batalla desigual

Alejandra Guillén/Más x más GDL.- Por la calle Libertad, frente a la finca con número 1966, un fresno fue talado luego de que le inyectaron aceite para secarlo. Algunos vecinos denunciaron y la Dirección de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Guadalajara confirmó que el retiro se había realizado sin permiso municipal.
Después de la inspección se levantó un dictamen para valorar el daño y “según metodologías que tenemos, calculamos que el árbol cuesta 58 mil 800 pesos, para su reposición, era un fresno de 70 centímetros de diámetro, que estaba ubicado en banqueta. Sí encontramos ahuecamiento que confirma el daño inducido. Esto lo hacemos llegar al área de Inspección y Vigilancia, que tiene esa facultad de multar, que en este caso se levanta al dueño de la finca”, comenta Juan Luis Sube, director de Medio Ambiente del municipio.

El dinero no entra etiquetado para adquirir un árbol de ese mismo tamaño, “pero estamos en un proceso que lleva un poco de tiempo y sí, vamos a hacer algo así (reponer el árbol)”.
Juan Luis Sube explica que las multas están tipificadas en la Ley de Ingresos y cuando se trata de la tala de árboles en propiedades comerciales, la multa es más cara. “Queremos ajustar, porque que muchas veces el daño depende del individuo, por eso usamos la metodología de la valorización del tamaño del árbol”.
En su opinión, la posición de la gente ante el arbolado urbano puede ser muy divergente: hay quienes odian los árboles y hay quienes los aman. “Y tenemos que reconocer que un árbol es un ser viviente que nace, crece, se reproduce, muere, y en la ciudad hay muchos muertos. A veces hay quien te reclama si tiras un árbol muerto, y también hay gente que de plano dice ‘no quiero el árbol’, ‘me estorba’, ‘genera basura’. Sí estamos preparando una campaña de concientización, que está a unos días de entrar, pero eso ya será tema de otra plática”.
En marzo de este año Máspormás solicitó a la Dirección de Medio Ambiente de Guadalajara conocer los planes de reforestación del municipio, especificando los polígonos a intervenir. La respuesta fue que “el municipio cuenta con un programa permanente de reforestación, sin que se cuente con un listado predeterminado de polígonos a intervenir, dando prioridad a zonas con un mayor grado de deterioro y determinando caso por caso la situación de arbolado de dichos polígonos y la necesidad de reforestación de los mismos”.
Juan Luis Sube detalla que ya hay proyectos específicos para el Parque Agua Azul, Colomos, el Panteón de Mezquitán, “y estamos analizando otros tres sitios”.
Cualquier ciudadano puede solicitar la reforestación de sus banquetas o las calles donde viven, presentando en el área de arbolado urbano un oficio donde se pida la reforestación de determinado lugar y su justificación. En el mismo documento se puede pedir asesoría sobre el tipo de especies a plantar, los cuidados que éstas necesitan para sobrevivir y pedir al mismo Ayuntamiento que otorgue los árboles, en caso de tener en el vivero.
“Sí es importante que nos informen para darles asesoría, porque un árbol mal sembrado puede causar daño, entonces sí es importante tener la técnica y los conocimientos para la siembra”.

Quitar árboles, tendencia
El maestro Eleno Félix Fregoso, jefe de Producción Forestal de la Universidad de Guadalajara, señala que la tendencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara es “seguir perdiendo arbolado, todo es ampliar vías para los autos, se hacen obras que van en detrimento de los espacios donde estaban los árboles”.
En la ciudad no existe ningún censo de arbolado urbano, pero se calcula que hay un millón de árboles, la mitad del número de vehículos que hay en circulación.
“Esto repercute en la calidad de vida de la gente, cada vez tenemos más vehículos, hay medio árbol por cada vehículo. Eso sin considerar que muchos árboles no están sanos”.
La recomendación es que existan dos o tres árboles por cada individuo. En la capital jalisciense habitan 4.5 millones de personas.
Calcula que 40% del arbolado ya es viejo, decadente, “no está muerto, pero ya no desarrolla su actividad fisiológica, es importante como capturador de carbono, no tienen ramas nuevas, no dan el máximo”.
Félix Fregoso explica que el problema del arbolado es de origen, porque desde hace décadas se plantaron especies exóticas, “que convencionalmente son gigantes, como eucaliptos, casuarinas, mucho ficus, especies que no son apropiadas para espacios reducidos. Eso ha incidido, pues de eso ya pasaron 50 años y muchos árboles ya están en etapa decadente”.
Para espacios reducidos el experto recomienda níspero, olivo negro, especies de cítricos, arrayán, tabachín enano, sangre libanesa, granado, guayabo fresa, pirul brasileño.

Los Ayuntamientos reportan que al año se derriban cientos o miles de árboles (en Guadalajara son alrededor de dos mil al año, según información obtenida por transparencia), ya sea porque el árbol está en riesgo de caer, está enfermo o a petición de vecinos que argumentan daño en infraestructura.
Por dar un ejemplo: en la calle Pedro Moreno, entre Atenas y Robles Gil, en el año 2009 había 18 árboles en banqueta; en 2016 ya solo quedaban diez. Una de las fincas tenía un árbol en el jardín frontal y otro árbol en banqueta. Ambos fueron retirados, al igual que la barda y los machuelos de la banqueta para hacerlos rampa, de manera que todo el frente de la casa se convirtió en un amplio estacionamiento. Hacia la esquina con Robles Gil, casi todas las fincas dejaron de ser habitacionales y ahora se usan como oficina. Ahí también eliminaron todas las banquetas, las convirtieron y ya no hay árboles. Un joven que vende tacos al vapor en la esquina recuerda que en esa esquina había unos “arbolotes, daban sombra hasta el otro lado de la calle”, pero los quitaron cuando abrieron toda la barda lateral para hacer estacionamiento”.

No hay comentarios.: