12.7.16

A VUELTA DE RUEDA

Marco Islas-Espinosa/más x más GDL.- Desde que fuera propuesta en la pasada legislatura por el priísta Miguel Castro Reynoso, el camino de la reforma a la Ley de Movilidad, conocida como BiciLey ha tenido un camino casi tan tortuoso como el que viven a diario los que tienen como principal medio de transporte al vehículo no motorizado.
La primera encarnación de la BiciLey se quedó atorada en comisiones en la Legislatura LX y fue retomada de nuevo por los diputados Alejandro Hermosillo y Pedro Kumamoto en la LXI con la intención de verla aprobada antes de este próximo 29 de julio.

Pero, ¿qué propone esta reforma a la Ley de Movilidad? No sólo más derechos de vía o derechos para los ciclistas, sino también obligaciones para ellos y los automovilistas, y un reconocimiento tácito al derecho del peatón de exclusividad de la banqueta.
En resumen, la nueva ley propone como puntos principales los siguientes: se reconoce que la banqueta es exclusiva para los peatones; los ciclistas deben circular siempre en el carril situado al extremo derecho; los ciclistas tienen la preferencia cuando un vehículo pretenda dar vuelta a la derecha continua; así como la preferencia de rebase entre carriles sólo, sólo, cuando los vehículos están detenidos; además que promueve que los automovilistas rebasen a los ciclistas sólo por la izquierda y con una distancia no menor a metro y medio de ellos.
En materia de infraestructura propone destinar el 45 por ciento de las multas y recargos cobrados por la Secretaría de Movilidad al mejoramiento de la “infraestructura ciclista y de accesibilidad universal”, además de promover en espacios públicos y privados “áreas de estacionamiento de bicicletas”, además de integrar en los “órganos de consulta de Movilidad a los colectivos ciclistas”.
Esta nueva iniciativa presentada por Kumamoto y Hermosillo sustituye a la que creó Miguel Castro Reynoso, pues el compañero del último -Jorge Arana-, no la dictaminó para pasarla al Pleno, por lo cual quedó en un limbo legislativo que la “congeló” para cualquier efecto práctico.
Pero lo que fue una mala praxis legislativa por parte de uno de los políticos más polémicos del PRI (Arana), resultó benéfico para los colectivos ciclistas que pudieron trabajar de manera más cercana con la dupla Kumamoto-Hermosillo en la elaboración de la nueva versión de la BiciLey.
“Nos dimos cuenta que la BiciLey que se estaba discutiendo estaba completamente rasurada y no era una BiciLey detrás que la que nosotros [grupos ciclistas] pudiéramos estar. Entonces esta nueva versión se trabajó, se incluyeron las cosas originales que estaban en la iniciativa de Miguel Castro y se trabajó con los grupos ciclistas”, dijo Ana González, integrante de Bici Blanca, durante la presentación de la nueva BiciLey hace unos días.
“Esta Biciley fue trabajada por más de 20 Organismos de la Sociedad Civil y la presentamos en conjunto con Pedro Kumamoto. Si los diputados son conscientes, en un mes sale”, compartió Alejandro Hermosillo, presidente en turno del Congreso y corresponsable de la nueva versión.
El mayor reto y la mayor crítica a la BiciLey viene en el apartado de la Educación Vial. ¿Cómo hacer conscientes a los ciclistas de los nuevos derechos de los ciclistas? ¿Cómo sensibilizar a una sociedad que privilegia al auto?
La ley prevé multas para los automovilistas, pero también una condonación de las mismas a cambio de cursos de “sensibilización y educación vial”, además de integrar al examen para obtener la licencia de automovilista todo lo relacionado al respeto al ciclista. Además se crearán multas a quien invada el derecho de vía para ciclistas, las ciclovías o las preferencias de paso, como las ubicadas en Av. Chapultepec.
Con la nueva ley también se piensa establecer como una obligación para las autoridades la inclusión de las ciclovías y la infraestructura especializada en las obras públicas, así como expandir el programa MiBici a más zonas.
¿Bastará esto para cambiar la cultura ciclista en la ciudad?

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