24.8.16

CIUDAD LABERINTO


Marco Islas-Espinosa/más x más GDL.- Sobre la avenida López Mateos Sur es más fácil encontrar la salida correcta a una agencia automotriz que la que te lleve a la calle que buscas. Sobre la avenida Lázaro Cárdenas el automovilista debe adivinar la salida exacta para 8 de Julio o avenida Colón, pero la rampa que lo lleva a las puertas de un motel está debidamente señalada. Esas paradojas son la regla en una ciudad que carece de letreros actualizados o en buen estado, incluso legibles.
“Hay un desorden absoluto”, dice el doctor Omar Ruiz Gutiérrez, profesor del Departamento de Proyectos de Comunicación del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la UdeG.
“Por ejemplo, actualmente, no hay señalamientos que indiquen cómo llegar a la Nueva Central Camionera desde la Unidad Revolución, a la altura de Lázaro Cárdenas no sabes a qué carril te tienes que incorporar para ir a tu destino, si no conoces la zona te pierdes y esto sucede en muchos espacios urbanos de la ciudad, lo que implica que tienes que dar más vueltas para llegar, y por lo tanto se genera mayor contaminación”, detalla el profesor especialista en señalética, el nombre correcto que reciben esos “letreros” y señales cuya misión es asistir a los ciudadanos a navegar por la ciudad.
No es que las autoridades no lo sepan, es que el tamaño del problema supera cualquier presupuesto anual.
“El tema se ha postergado desde hace más de 20 años, cuando debería de atenderse por lo menos cada tres”, dijo en diciembre pasado el encargado de la infraestructura vial de la Secretaría de Movilidad (Semov), Jesús Arreola Chávez, quien es urbanista.
“Recordemos que tiempo atrás teníamos la mitad de carros y la dimensión de las ciudades eran la mitad de lo que son ahora; por lo que darle mantenimiento a ciudades tan grandes implicaría un mayor uso tanto de recursos materiales como humanos”, dijo en unas declaraciones recogidas por Milenio Jalisco.
Para Isabel Álvarez, una sinaloense afincada en Guadalajara desde hace unos años, el navegar Guadalajara resultó un reto que sorteó a pesar de la señalética, no gracias a ella, y -sí- gracias al instinto.

“De donde soy los caminos son rectos y sabes que las avenidas grandes son de doble sentido, y las que no, de uno sólo. Las avenidas grandes llevan la preferencia y te paras en la esquina. Hay señales de alto y ya. Casi no hay glorietas. Pero acá (Guadalajara), la verdad yo cuando agarro una avenida sólo sigo el flujo hasta donde voy más o menos. Y sí, generalmente me paso. Luego me tengo que regresar dos o cuatro calles. Gasto más gasolina así, pero ya casi no choco”, testifica la sinaloense que llegó a la ciudad a estudiar hace ya un par de años.


Sin varita mágica
Aunque no se tiene un diagnóstico del problema de la señalética, como saber con precisión dónde hacen falta señales, letreros o símbolos, la Semov calcula que hasta el 60 por ciento de la señalética en Jalisco “es inadecuada”. Además de que no cumple con su objetivo, que es “informar, orientar y educar sobre la dinámica de movilidad de la ciudad”.
Hacia el oriente de la ciudad, no sólo las vías rápidas sufren de la falta de señalética. Los vecinos de la colonia Insurgentes padecen la falta de señales de tránsito y balizamiento de manera constante, lo que los ha orillado a colocar mantas por iniciativa propia, para informar a los automovilistas sobre el sentido de las anchas calles, como lo asentó el diario El Informador el 7 de agosto pasado.
En colonias como las de la zona de Tetlán, San Andrés o Independencia también es común ver esquinas reforzadas a manera de trincheras, con vigas de acero y bardas de gruesos tabiques. Una improvisada defensa de los vecinos luego de varios accidentes ocasionados por la combinación entre la imprudencia y la falta de señales viales.
Pero las autoridades avisan que el problema es tan extendido que un trienio, o inclusive un sexenio, no basta para poner orden.
“Un programa de este tipo es muy grande, porque se pueden imaginar la dimensión de la zona a tratar; por eso debe estar muy bien estructurado, para que en aproximadamente 10 años, no más, podamos tener una situación óptima”, apunta Arreola Chávez, el director de infraestructura vial de la Semov.

Pero, de acuerdo a los especialistas -y al sentido común, ya que estamos en eso-, no todo es responsabilidad de los burócratas de la movilidad.

“El problema es un tanto complejo, porque los gobiernos consideran que la señalética no es importante para la ciudad, por tanto, postergan un programa de gran magnitud, no saben que con eso podrían ahorrar tiempo de traslado o salvarle la vida a personas, ya que podrían llegar más rápido a un hospital.
Es necesario educar a la población para que no dañe la señalética”, justificó el doctor Omar Ruiz Gutiérrez en un comunicado difundido por la UdeG.
Es por ello que, con el apoyo de estudiantes del CUAAD de la Universidad de Guadalajara, a finales de este mes el especialista en señalética realizará una campaña que “incluirá instalación de infraestructura adecuada y concientizar a los vecinos sobre lo importante que es para peatones, ciclistas y automovilistas dichas herramientas”.
Por lo pronto deberemos seguir navegando la ciudad “por instinto” o con la ayuda de una señalética más digna del País de las Maravillas (como aquella en el árbol del gato de Cheshire) que dice todo, menos lo que necesitas saber.

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