23.9.16

LA VICTORIA SIMBÓLICA


Felipe Reyes/más x más GDL.- Hace algunos años, escuché decir a un funcionario estatal de alto nivel que le parecía una exageración pretender que durante el Día Mundial sin Auto los secretarios, que tienen tantas cosas tan importantes por resolver todo el tiempo, se desplazaran en medios sustentables -transporte público, bicicleta o caminando- durante el 22 de septiembre, vamos, le parecía una pérdida de tiempo y recursos innecesaria.

Casi una década después, escucho a otro funcionario de alto nivel decir con convencimiento absoluto que están obligados a dar el ejemplo. Tampoco es tan así, pero es una muestra clara de cómo se ha ido transformando la manera en que entendemos y juzgamos la problemática de movilidad en nuestras ciudades.
Pose o no, que hoy todas las autoridades busquen, en la mayoría de los casos, ganar una nota mediática durante los días mundiales sin auto, en el fondo valida la necesidad de disminuir el número de viajes en auto en nuestras ciudades y consolida la necesidad que tenemos de crear alternativas de transporte sustentable. Es decir la pose mediática y el juego político acaba jugando a favor del discurso que las organizaciones de la sociedad civil que apuestan por una movilidad sustentable han venido sosteniendo durante la última década.
Hoy cuando algún político presenta alguna infraestructura para automóviles; especialmente si esta no contempla prioridad al peatón, al ciclista o resuelve eficientemente el paso del transporte público; corre el riesgo de ser atacado en la opinión pública y denostado en redes sociales y medios. Antes sólo se anunciaban con bombo y platillo y se percibía como algo positivo. Ahora da más puntos a la imagen pública de cualquiera la promoción de estrategias orientadas a la movilidad sustentable y aunque sigue siendo complicado en muchos entornos consolidar vías ciclistas, sistemas de bicicleta pública o rutas integradas de transporte, la verdad es que estamos a años luz de las mentes obtusas de la década pasada que sólo aceptaban como política pública integral la construcción infinita de infraestructura para autos.
Poco a poco Guadalajara camina en la consolidación de rutas de transporte de calidad; el trolebús sufrió una importante mejoría recientemente; se construye la que será la cuarta línea de transporte masivo; hoy hay un sistema de bici pública consolidado y decenas de kilómetros con señalética ciclista; la ley, cada vez más, otorga y reconoce los derechos de peatones y ciclistas a circular en las calles de la ciudad.
Falta mucho por hacer, mucho más de lo que se ha hecho, pero en Guadalajara se ha consolidado una clara visión de futuro que es inmune a intereses políticos o criterios parciales. Cada vez más todos estamos de acuerdo en qué está bien y qué mal, en gran medida gracias a los momentos simbólicos, como el Día Mundial sin Auto, que nos han permitido consolidar una idea común de ciudad.
El Día Mundial sin Auto no se debería entender como un ejercicio para reducir emisiones o para mejorar el entorno, no es eso. De hecho para al menos el 70% de los tapatíos, todos los días son días sin auto y días de batallar con la invasión del espacio público que provocan los automóviles del otro 30%.
El día sin auto es un día que nos permite exhibir, para bien y para mal, las condiciones en las que se encuentra la ciudad y las alternativas con las que contamos. Pero sobre todo nos permite consolidar una verdad común: la idea de ciudad que queremos para el futuro.
Felicidades a las organizaciones Ciudad para Todos y Gdl en Bici que cumplen 9 años de batallar por la ciudad que queremos para el futuro.

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Episodio 1 / IRENE, Bicicleta Blanca